Xylella Fastidiosa , Órdago al monocultivo

La bacteria está entre nosotros desde hace milenios y es consecuencia del fomento de prácticas agronómicas que han roto el equilibrio natural en las plantaciones. Erradicarla no es posible si hacemos caso a la ciencia y observamos la dinámica de poblaciones insectiles.

La Xylella fastidiosa es una bacteria fitopatógena con gran potencial de daño económico. Sin cura conocida, esta bacteria afecta a un gran número de plantas de interés agrícola, ornamental y forestal. Esta bacteria se aisló por primera vez en 1978 y se describió como agente causante de una enfermedad en la vid en 1987. Es decir, se conoce como enfermedad desde hace solo 30 años.

El nombre de la propia bacteria hace referencia a que se aloja en el xilema de la planta, los conductos por donde circulan el agua y los nutrientes (Xylella), y porque resulta muy complicado su aislamiento en el laboratorio, de ahí el concepto ‘fastidiosa’. “Se trata de una bacteria patógena y endofítica que produce una invasión de los vasos conductores del xilema. Si la infección progresa hasta lo que sería la fase final, podría llegar a matar a la planta”, explica Miguel Ángel Miranda, profesor del Laboratorio de Edafología de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) e investigador del grupo de Zoología Aplicada y de la Conservación, así como investigador de linaje. “Actualmente no hay productos ni sustancias que podamos utilizar para curar esta enfermedad”.

La Xylella produce daño en la planta cuando la colonia de bacterias se acumula en el xilema y obstruye la circulación del agua y los nutrientes que llegan desde las raíces. Al obstruir, no llegan ni agua ni nutrientes a las hojas y brotes, lo que provoca su desecación y el progresivo deterioro de la planta hasta que muere.

La transmisión de esta enfermedad se produce a través de insectos vectores, un grupo muy particular de insectos que tienen un estilete, un aparato bucal modificado con una especie de aguja que permite succionar el líquido que está en el xilema. Con esa sabia bruta, se consigue introducir la bacteria en el estilete bucal. Cuando pasa a otra planta y vuelve a alimentarse, lo que hace es transmitir la bacteria a la otra planta.

¿A qué especies ataca principalmente la Xylella fastidiosa?

Como hemos avanzado, la Xylella fastidiosa se hospeda en un gran número de especies, notificando algunos estudios sobre más de 300 plantas tanto en grupos de monocotiledóneas como de dicotiledóneas.

Entre las especies huésped que destacan la presencia de Xylella fastidiosa se encuentran:

  • Especies frutales: higuera, cítricos, vid, almendro, cerezo, peral, ciruelo, aguacate, arándanos, café, etc.
  • Especies forestales: arce, acacia, eucalipto, roble, ginkgo, etc.
  • Plantas y árboles ornamentales: adelfas, hibiscus, mirto, polygala, robles, olmos, arces, liquidámbar, plátano de sombra, etc.
  • Especies herbáceas: avena, girasol, coles, correhuela, grama, cebadilla, hiedra, raigrás, malva, ortiga, romero, etc.

¿Qué daños ocasiona esta bacteria?

Los primeros daños ocasionados por la Xylella fastidiosa es el decaimiento rápido y generalizado de la planta, que en breve tiempo se traduce en el desecado total de las hojas, ramas y finalmente la muerte de toda la planta.

Como ejemplo de su virulencia también se la denomina ‘quick decline syndrome of olive’ o ‘síndrome del decaimiento rápido del olivo’ ya que en menos de tres años ha sido capaz de dejar improductivos a más de 300.000 olivos en una sola área afectada, en este caso en Italia.

En cómo actúa, la Xylella fastidiosa afecta al xilema de la planta impidiendo el paso de la savia y de ahí los síntomas de marchitez y posterior secado de hojas, ramas y muerte de la planta. En casos menos agresivos sus daños ocasionan deficiencias de minerales en la planta y por lo tanto se manifiesta como clorosis internervial o simplemente moteados en las hojas.

En el caso de ataque en olivos se presenta desecando inicialmente hojas y ramas secas, incluso los frutos que quedan como pasificados.

Síntomas

Los síntomas varían mucho de unos hospedantes a otros, pero en general están asociados al estrés hídrico en mayor o menor grado: marchitez, decaimiento generalizado (adelfa), y en casos más agudos, seca de hojas y ramas, e incluso muerte de la planta (olivo, almendro, roble, olmo, etc).

En almendro, los síntomas son el quemado de hojas y brotes y la marchitez generalizada del árbol, acompañada de una reducción en la producción de la almendra. El fruto permanece en el árbol. Los síntomas se pueden confundir con el estrés hídrico producido por la sequía.

En olivo los síntomas observados son el marchitamiento y decaimiento generalizado (síntomas asociados al estrés hídrico), seca de hojas que comienza por el borde apical, y de ramas, acompañada de defoliación, pudiendo llegar a la muerte del árbol. En hojas se observan síntomas con áreas secas y marrones con distribución irregular en las hojas y abarquillamiento de las hojas hacia el envés. En otros casos estas secas se encuentran solo en el extremo apical de la hoja. Cabe destacar otro síntoma observado en algunas muestras positivas, consistente en una muy acusada clorosis del nervio central de las hojas unida a una seca o necrosis del ápice.

El ciclo biológico de los vectores

  1. fastidiosa se transmite de forma natural de unas plantas a otras con la ayuda de insectos vectores, principalmente cicadélidos, cercópidos y cigarras, englobados dentro de los hemípteros que se alimentan del xilema.

Los vectores, actúan como transmisores de la enfermedad a corta distancia (su capacidad de vuelo está en torno a los 100 m, aunque se pueden desplazar grandes distancias ayudados por el viento), y la principal vía de propagación de la bacteria a largas distancias es el comercio de plantas contaminadas.

Los vectores detectados en Europa como transmisores de la enfermedad son Neophilaenus campestris y Philaneus spumarius (Aphrophoridade). La transmisión de la bacteria se realiza de forma persistente (necesita un tiempo de exposición a la bacteria para poder adquirir la bacteria y persistir en el vector), y no requiere un período de latencia (transmite la enfermedad inmediatamente). La bacteria se transmite por la alimentación de las ninfas y los adultos de plantas infectadas, y si luego lo hacen de plantas sanas. La bacteria no se transmite a los huevos y tampoco persiste en los estadios ninfales después de la muda,.

Con su picadura durante su proceso de alimentación inoculan la bacteria de una planta afectada a una sana.

Actualmente hay identificadas casi un centenar de especies de insectos como potenciales vectores de la Xylella fastidiosa, de las cuales 41 están presentes en España. En este contexto el vector más eficaz en la infección de esta bacteria en el olivo es el insecto Philaenus spumarius. Otros insectos con moderado o alto potencial vector son la Aphrophora alni, Aphrophora salicina, Cercopis vulnerata o la Cicadella viridis.

Varios positivos en distintas zonas de España

A nivel estatal, ya se se han encontrado positivos en Baleares, en Alicante y en Madrid, tanto en almendros como en olivos. Aunque hay más indicios en otros lugares, existen ciertas reticencias en avisar, quien sabe si por parte del agricultor o de alguna autoridad, por el miedo al protocolo de actuación que conllevaría. Por ello, se hace necesario convencer al sector de la importancia de avisar y actuar cuanto antes.

“Es importante tener muy claros los dos protocolos que hay. En Baleares se inició un protocolo de erradicación, como también se hizo en Alicante o en Madrid. Y esos protocolos de erradicación implican la destrucción de la planta infectada y las otras posibles hospedadoras (publicadas en un listado de la EPSA) que podrían albergar la bacteria. Eso es importantísimo porque el protocolo de erradicación está pensado precisamente para que cuando se detecte un foco, se pueda actuar rápidamente y eliminarlo. Si un agricultor ve sospechas de que puede tratarse de un foco de Xylella y no dice nada, y finalmente fuese un foco inicial, ese foco podría expandirse mucho más en el territorio y después sería imposible de erradicar”.

Si miramos el caso de Italia, en el país entró una cepa de Xylella fastidiosa muy violenta que provocó la muerte de miles de olivos en poco tiempo: “Esa es la importancia que tiene la Xylella. En otras ocasiones, tal vez circula y no da sintomatología, pero siempre tenemos el riesgo de que pueda ser grave. La detección temprana es la mejor herramienta para evitar los focos”, enfatiza.

El peligro que corre España es que se trata de el mayor productor de uva y de olivas del mundo, con grandes extensiones. La duda a la que se enfrentan los investigadores es el desconocimiento sobre la velocidad a la que podría crecer y propagarse esta bacteria, infectando cada vez más zonas. “La experiencia que tenemos viene de EE UU, donde la enfermedad de Pierce 8 asi se llama la afección por XF en viñedo) es un clásico desde hace más de 100 años. Lo que pasa es que allí los vectores son distintos, viven mucho más en el propio viñedo. En nuestro caso, sin tener todavía datos al respecto porque no es algo que hayamos estudiado, la sensación es que no van a ser vectores que vivan en el viñedo, por lo que no vamos a encontrar una extensión de la enfermedad a elevada velocidad. El peligro serán las visitas de los vectores a las parcelas para alimentarse que, en general, se darán en los bordes. Es el caso claro de unos vectores que no van a vivir de forma permanente en el cultivo, pero sí que lo visitan periódicamente para alimentarse. Ahí es donde se va a producir el riesgo de transmisión de la bacteria”.

¿Existe alguna solución ?

El control de la bacteria de la Xylella en España pasa necesariamente por un abordaje preventivo, desde un enfoque agroecológico. Una enfermedad como esta no viene de la nada, sino de la utilización de prácticas que eliminan a sus enemigos naturales. Por otro lado, debemos proteger el patrimonio paisajístico rural donde hay variedades tradicionales que no son afectadas por esta bacteria convertida ahora en enfermedad y aprender de ello. Para SEAE es necesario apoyar la investigación combinada (científica y participativa) para desarrollar experimentos y estudios destinados a fortalecer la resistencia de las variedades de los cultivos a brotes de enfermedades bacterianas.  Por lo tanto, debemos hacer hincapié en la necesidad de políticas agrarias que se orienten hacia la agricultura ecológica, con la adopción de técnicas agronómicas adecuadas a los territorios y capaz de garantizar productos de calidad salvaguardar el medio ambiente y la biodiversidad.

La respuesta a las propuestas técnicas oficiales convencionales para controlar la “Xylella ” en nuestro país no puede ser la erradicación preventiva de plantas, incluso las no afectadas por la infección, y la realización de las intervenciones basadas en el uso exclusivo de productos de síntesis química como estrategia central de un plan para combatir bacterias. Arrancar plantaciones no es la alternativa, es simplemente destruir paisaje. En el futuro inmediato tiene que ponerse en marcha un programa holístico de investigación agroecológica en el campo con la participación de los agricultores, sobre posibles soluciones alternativas al arranque de hospederos de la bacteria o de los insectos vectores de la Xylella fastidiosa, que verifiquen la eficacia de diferentes métodos para mitigar la infección y propugnen practicas que mantengan el equilibrio natural, que ha evitado que esa bacteria se transformase en “enfermedad”.

A medio y largo plazo la búsqueda de una solución pasa por no alterar, o restaurar el equilibrio natural como propugnan los principios de la agricultura ecológica. La conservación de la agrodiversidad, del medio ambiente y del suelo aumenta la resiliencia de los agrosistemas agrícolas y debería ser la prioridad de cualquier intervención en este campo. Ello conlleva alentar y facilitar todas aquellas acciones y técnicas agrícolas preventivas y curativas que reduzcan drásticamente el uso de pesticidas.

En ningún caso se justifica la autorización excepcional del uso de pesticidas químicos sintéticos prohibidos desde hace tiempo por su nocividad y que se han utilizado sin escrúpulos en control de la Xylella en otros países poniendo en peligro la salud pública.

Fuente:  SEAE, MAPAMA

normativa  y protocolos ante la Xylella Fastudiosa

CELEX_32015D0789_ES_TXT

listado-pasaporte-fitosanitario-europeo-xylella-fastidiosa

ph_biosec_legis_list-demarcated-union-territory_en

 

 

 

 

 

 

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