Una joven chef ayuda a cultivar la resiliencia en Filipinas

Cuando Louise Mabulo y su familia se preparaban para celebrar la Navidad de 2016, poco sabían de la devastación que estaba por venir.

En las primeras horas de ese día, Filipinas fue sacudida por el tifón Nock-ten, un fuerte ciclón tropical que causó la muerte de 11 personas y dejó a otras 11.000 sin electricidad ni suministros de alimentos.

Algunas partes del país fueron declaradas en estado de peligro inminente o de desastre. Los cultivos yacían esparcidos por todas partes. 80% de las tierras agrícolas fueron destruidas y los agricultores perdieron sus medios de vida e ingresos.

«Ya sabíamos que la tormenta se acercaba desde la semana anterior. Pero no teníamos idea de cuán poderosa sería, o de que su impacto sería tan devastador y duraría tanto tiempo. Estamos en un cinturón de tifones, pero esto no se parecía en nada a lo que habíamos experimentado antes”, recuerda Mabulo.

“Eran alrededor de las 3 de la mañana cuando ocurrió lo peor de la tormenta y nosotros solo orábamos. Al día siguiente cuando salí, todo había sido destruido. Los agricultores habían perdido cosechas enteras. Había un sentimiento de desesperación. Era como si una mano gigante hubiera aplastado todas las plantas de arroz que se extendían por el suelo, y los cocoteros fueron cortados por la mitad”, relata.

Sin electricidad o alimentos frescos, la comunidad se unió para ayudarse mutuamente. Mabulo, que a los 12 años se convirtió en una chef de reality show, comenzó a buscar semillas para cultivar los alimentos que tanto necesitaban.

Mabulo became a TV chef at the age of 12 with a passion for home-grown food
Mabulo se convirtió en una chef de televisión a los 12 años de edad, con mucha pasión por los alimentos cultivados en casa. Foto de ONU Medio Ambiente

“Tenemos la cultura de mantenernos unidos, ayudarnos mutuamente y trabajar juntos después de un desastre. Estábamos en las calles asistiéndonos unos a otros, moviéndonos de casa en casa tratando de reconstruir y limpiar el daño”, relata.

“Logré acceder a las redes sociales para crear un pedido de ayuda. La gente intentó enviar dinero y fondos para respaldarnos durante la fase de recuperación, pero no había tiendas o comercios donde pudiéramos comprar alimentos, y las carreteras estaban bloqueadas, así que no podíamos viajar”, dice.

“La única opción era cultivar nuestra comida, así que pedí plántulas para reconstruir las granjas. Al principio, pedí semillas de vegetales, para que pudiéramos sembrar y tener comida de forma rápida”.

Pero luego, cuando comenzaron a obtener alimentos para la comunidad, se dio cuenta de que este no era un hecho aislado. “Con un cambio climático acelerado y tormentas potencialmente más poderosas, necesitábamos más cultivos resistentes a los desastres”, concluyó.

“Me llamó la atención que los árboles de cacao todavía estaban en pie. No parecieron verse afectados por la tormenta. Me di cuenta de que el cacao es un cultivo ideal, resistente al clima, porque crece completamente en cinco años y está maduro para la cosecha en dos o tres”, explica.

Además de eso, como chef, Mabulo ya sabía que el cacao tiene un alto potencial para generar ingresos, lo cual es atractivo para los agricultores que luchan por encontrar mercados para cultivos de corto plazo.

Mabulo works with the local community to find and provide climate-resilient seeds
Mabulo trabaja con su comunidad para encontrar y proporcionar semillas resilientes. Foto de ONU Medio Ambiente

Y con el tiempo, ella notó una curiosa paradoja. Mientras los suministros de frutas y verduras desaparecían lentamente, y los ingredientes de cocina eran cada vez más preciados, irónicamente, los agricultores estaban infravalorados.

“La agricultura estaba asociada con la pobreza. Los agricultores son los custodios de nuestro suministro de alimentos. Son clave para mantener un equilibrio los ecosistemas, restaurar la biodiversidad y proporcionarnos comida nutritiva”, dice Mabulo.

Ahora, la joven de 20 años se dedica a combatir ese estigma. Su Proyecto Cacao ha capacitado a más de 200 agricultores en técnicas agroforestales y ha promovido la plantación de más de 70.000 árboles en 70 hectáreas de tierra. En el futuro, el objetivo de esta joven chef es fabricar chocolate de alto valor.

La chef también fundó el Culinary Lounge, un relajado estudio de cocina que aplica el concepto “de la granja a la mesa”. Desde banqueros hasta agricultores, el estudio reúne a personas de todos los ámbitos de la vida para disfrutar de los alimentos producidos por el proyecto, conocer dónde y cómo se cultivan, y celebrar a los trabajadores de la tierra.

“Creo que puedes contar historias a través de la comida; a través de ingredientes», explica Mabulo. Los sabores intrincados influenciados por el comercio de especias, por ejemplo, cuentan la historia de Filipinas. Siempre me ha encantado cocinar, así como toda la experiencia de probar, oler y hacer buena comida. Es mi pasión», asegura.

The Cocoa project is helping to cultivate lush surroundings in the Philippines
El proyecto Cocoa está ayudando a cultivar un entorno exuberante en comunidades de Filipinas. Foto de ONU Medio Ambiente

Pronto, las primeras semillas donadas al proyecto después del tifón Nock-ten estarán listas para la cosecha. Luego, la iniciativa trabajará con las comunidades para probar diferentes formas de hacer chocolate y venderlo, y finalmente también producirá sus propias semillas de cacao.

«Siempre habrá tifones en el futuro, por eso estamos construyendo resiliencia a largo plazo», dijo. “Mientras tanto, nuestra fortaleza está en fomentar el respeto con y para la comunidad. Eso es algo que no se puede destruir».

“A medida que se intensifican los impactos del cambio climático, las condiciones extremas afectarán los suministros de alimentos”, dice James Lomax, oficial de Agricultura y Sistemas Alimentarios Sostenibles del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

“Garantizar que los agricultores puedan proporcionar comida a las comunidades y ciudades locales y, al mismo tiempo, ganarse la vida, es una pieza fundamental del rompecabezas de la adaptación al cambio climático. Iniciativas como esta, que se centran en la importancia de los agricultores y su capacidad para recuperarse de los choques, son un excelente ejemplo para otros empresarios y merecen el apoyo de los gobiernos», añade.

Louise Mabulo es una de los siete ganadores del premio Jóvenes Campeones de la Tierra este año. El galardón, impulsado por Covestro, es la iniciativa principal de ONU Medio Ambiente para involucrar a los jóvenes en la solución de los desafíos ambientales más acuciantes del planeta.

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