Un manifiesto mundial de los profesionales sanitarios pide una salida ecológica a la crisis de la Covid-19

Una declaración firmada por más de 40 millones de profesionales sanitarios de 90 países ha pedido a los líderes mundiales que garanticen una recuperación ecológica tras la crisis del coronavirus en la que se tengan en cuenta la contaminación del aire y la degradación climática.

Reclaman a los dirigentes del G20 que pongan la salud pública en el centro de los futuros planes de recuperación económica.

La declaración insta a los líderes a planificar mejor, invertir en los sectores más vulnerables y crear empleo. Dicen que la agricultura perdurable, la energía baja en carbono y el transporte limpio son claves para una recuperación saludable.

También sugieren medidas concretas que los gobiernos pueden tomar, como traspasar los subsidios de los combustibles fósiles a las energías renovables.

Los firmantes de esta carta representan colectivamente a más de la mitad de la fuerza laboral mundial de la salud y la medicina. Los médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios están en la primera línea de esta pandemia y por tanto su voz merecería ser escuchada.

Su tesis es que el alcance de todo este daño podría haberse mitigado

“Si queremos que el mundo se recupere de esta crisis de forma saludable, no podemos permitir que la contaminación continúe nublando el aire que respiramos y ensuciando el agua que bebemos, ni que el cambio climático y la deforestación continúen adelante, desencadenando, posiblemente, nuevas amenazas para la salud de las poblaciones vulnerables”, se dice.

La pandemia ha expuesto a los profesionales sanitarios a pérdidas de vidas, enfermedades y angustia mental a niveles nunca vistos en décadas.

La tesis del manifiesto es que lo ocurrido este año podría haberse mitigado, al menos parcialmente, con inversiones adecuadas en preparación para pandemias, en la salud pública y en una mejor gestión del medio ambiente.

Si queremos que el mundo se recupere de esta crisis de forma saludable, no podemos permitir que la contaminación continúe nublando el aire que respiramos y ensuciando el agua que bebemos, ni que el cambio climático y la deforestación continúen

Manifiesto

Proponen que las autoridades sanitaria se pongan al frente en la planificación de una salida a la crisis con criterios ecológicos.

Los autores de la carta señalan que “hubiera sido posible mitigar y, tal vez, incluso prevenir” del coronavirus “invirtiendo suficientemente en la preparación para las pandemias, la salud pública y la gestión del medio ambiente”.

“Debemos aprender de estos errores y rehacernos con más fuerza, más salud y más resiliencia”, recalcan.

Antes de la Covid-19, “la contaminación atmosférica ya estaba debilitando nuestra salud”, analizan. La contaminación se produce principalmente por el tráfico de vehículos, el uso ineficiente de la energía para cocinar y calentar la casa, las centrales eléctricas de carbón, la quema de desechos sólidos o determinadas prácticas agropecuarias.

La contaminación atmosférica aumenta el riesgo de sufrir enfermedades y de agravar sus síntomas

Manifiesto

“La contaminación atmosférica aumenta el riesgo de sufrir enfermedades y de agravar sus síntomas —entre otras, neumonías, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer de pulmón, cardiopatías y accidentes cerebrales vasculares—, unos efectos que dan lugar a siete millones de defunciones prematuras cada año. Además, tiene efectos en el feto, como el bajo peso al nacer y el asma, que incrementan la carga de trabajo de nuestros sistemas de atención sanitaria”, señalan.

La carta dice que las economías y las sociedades civiles saludables se preocupan de los más vulnerables. Es un modelo en que “los trabajadores tienen acceso a empleos bien remunerados que no aumentan la contaminación ni degradan la naturaleza; las ciudades dan prioridad a los peatones, los ciclistas y el transporte público; y los ríos y cielos están limpios y protegidos”.

Si se respeta la naturaleza “nuestros cuerpos son más resistentes a las enfermedades infecciosas, y nadie se ve empujado a la pobreza por no poder pagar su atención sanitaria”.

Piden que se reconsideren los subsidios a los combustibles fósiles y se ayude a las renovables

La carta señala que para conseguir que nuestras economías sean saludables, debemos ofrecer incentivos y aplicar medidas más inteligentes a fin de que nuestra sociedad sea más sana y resistente.

“Si los gobiernos reconsideran por completo los subsidios que conceden a la explotación de combustibles fósiles y apuestan decididamente por la producción de energías renovables y no contaminantes, nuestro aire estará más limpio y se reducirán drásticamente las emisiones causantes del cambio climático, y se impulsaría una recuperación económica que estimulará un aumento del PIB mundial de casi 100.000 millones de dólares de aquí a 2050”.

Estos profesionales piden a las autoridades sanitarias de estos países que, en sus planes para después de la respuesta a la Covid-19, el director general de sanidad y el asesor científico principal de sus respectivos países participen directamente en la elaboración de todas las medidas de estímulo de la economía, informen sobre las repercusiones en la salud pública que puedan tener, tanto a corto como a largo plazo, y den su aprobación a las mismas.

“La protección y la promoción de la salud deberían ser uno de los ejes centrales de las grandes inversiones que sus gobiernos harán en los próximos meses en sectores básicos como la atención sanitaria, el transporte, la energía, y la agricultura y la ganadería”, dicen.

Entre los firmantes están la Asociación Médica Mundial, el Consejo Internacional de Enfermeras, la Federación de Enfermeras y Matronas de la Commonwealth, la Organización Mundial de Médicos de Familia y la Federación Mundial de Asociaciones de Salud Pública, así como miles de profesionales individuales

En España la carta a los jefes de estado ha sido firmada por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

La pandemia pone de relieve lo que ya sabemos: que una vida sana depende de un planeta sano. La carta a los jefes de estado se produce tras un reciente llamamiento a la acción de los profesionales sanitarios con el fin de convencer a los dirigentes de todas las naciones de que dupliquen sus compromisos con el Acuerdo de París.

Además, un documento reciente de destacados economistas sostiene que las medidas de estímulo ecológico respetuosas con la naturaleza y el clima tienen importantes beneficios económicos -para el crecimiento y el empleo- que son necesarios para recuperarse de la pandemia de Covid-19. También, un informe de la IRENA sugiere que si los países realizaran inversiones adecuadas en energías renovables de aquí a 2050, se cuadruplicaría el número de puestos de trabajo en el sector de las energías renovables hasta alcanzar los 42 millones, en un momento en el que, según la OIT, la mitad de los puestos de trabajo del mundo están en riesgo.

En España la carta a los jefes de estado ha sido firmada por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

Ahora sabemos mejor que nunca que las vidas saludables dependen de un planeta saludable

Miguel R. Jorge presidente de la Asociación Médica Mundial.

“Ahora sabemos mejor que nunca que las vidas saludables dependen de un planeta saludable. En el camino hacia la recuperación, no podemos ignorar que necesitamos construir un sistema que nos protegerá de más daños. Por eso, es importante que los gobiernos tomen en consideración la salud pública cuando discuten paquetes de recuperación. Necesitamos una enfoque integral, una recuperación saludable y ecológica y la necesitamos ahora”, señaló Miguel R. Jorge, presidente de la Asociación Médica Mundial.

El cambio climático plantea una inminente y seria amenaza para la salud de la población mundial

Annette Kennedy presidenta del Consejo Internacional de Enfermeras

“La Covid-19 ha obligado a mundo para hacer una pausa y hacer un balance; nos brinda una oportunidad única para hacer cambios eso beneficiará al planeta y a todas las personas en él. El cambio climático plantea una inminente y seria amenaza para la salud de la población mundial. Hacemos un llamamiento a los gobiernos para asegurarnos de que los niveles de contaminación no vuelvan a los niveles anteriores, para que nuestros hijos y los nietos puedan crecer sanamente en un clima habitable y sostenible. Puede ser la única oportunidad que tenemos de que algo positivo salga de la pandemia de Covid-19; dejar pasar esta oportunidad sería imperdonable”, señala Annette Kennedy, presidenta del Consejo Internacional de Enfermeras .

26 de mayo de 2020

Por una recuperación saludable (#HealthyRecovery, #RecuperaciónSaludable).

Estimados Presidente Alberto Fernández, Primer Ministro Scott Morrison, Presidente Jair Bolsonaro, Primer Ministro Justin Trudeau, Presidente Xi Jinping, Presidente Emmanuel Macron, Canciller Angela Merkel, Primer Ministro Narendra Modi, Presidente Joko Widodo, Primer Ministro Giuseppe Conte, Primer Ministro Shinzo Abe, Presidente Andrés Manuel López Obrador, Presidente Vladimir Putin, Rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, Presidente Cyril Ramaphosa, Presidente Jae-in Moon, Presidente Recep Tayyip Erdoğan, Primer Ministro Boris Johnson, Presidente Donald Trump, Presidente Charles Michel y Presidenta Ursula von der Leyen,

(cc: principales asesores científicos, médicos y de salud del G20)

Los profesionales de la salud permanecen unidos para apoyar una gestión de la pandemia de COVID-19 pragmática y basada en datos científicos. Con ese mismo espíritu, estamos también unidos para lograr una recuperación saludable de esta crisis (#HealthyRecovery, #Recuperación saludable).

Hemos sido testigos de primera mano de lo frágiles que pueden ser las comunidades cuando su salud, su seguridad alimentaria y su libertad para trabajar se ven interrumpidas por una amenaza común. La tragedia actual tiene muchas capas, que se ven magnificadas por la desigualdad y la falta de inversión en los sistemas de salud pública. Hemos sido testigos de muertes, enfermedades y sufrimiento psicológico, a unos niveles inauditos durante décadas.

Hubiera sido posible mitigar y, tal vez, incluso prevenir estos efectos invirtiendo suficientemente en la preparación para las pandemias, la salud pública y la gestión del medio ambiente. Debemos aprender de estos errores y rehacernos con más fuerza, más salud y más resiliencia.

Antes de la COVID-19, la contaminación atmosférica —causada, principalmente por el tráfico de vehículos, el uso ineficiente de la energía para cocinar y calentar los hogares, las centrales eléctricas de carbón, la quema de desechos sólidos y las prácticas agropecuarias— ya estaba debilitando nuestra salud. La contaminación atmosférica aumenta el riesgo de sufrir enfermedades y de agravar sus síntomas —entre otras, neumonías, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer de pulmón, cardiopatías y accidentes cerebrales vasculares—, unos efectos que dan lugar a siete millones de defunciones prematuras cada año. Además, tiene efectos en el feto, como el bajo peso al nacer y el asma, que incrementan la carga de trabajo de nuestros sistemas de atención sanitaria.

Si queremos que el mundo se recupere de esta crisis de forma saludable, no podemos permitir que la contaminación continúe nublando el aire que respiramos y ensuciando el agua que bebemos, ni que el cambio climático y la deforestación continúen adelante, desencadenando, posiblemente, nuevas amenazas para la salud de las poblaciones vulnerables.

Las economías y las sociedades civiles saludables se preocupan de los más vulnerables. Los trabajadores tienen acceso a empleos bien remunerados que no aumentan la contaminación ni degradan la naturaleza; las ciudades dan prioridad a los peatones, los ciclistas y el transporte público; y los ríos y cielos están limpios y protegidos. La naturaleza se desarrolla, nuestros cuerpos son más resistentes a las enfermedades infecciosas, y nadie se ve empujado a la pobreza por no poder pagar su atención sanitaria.

Para conseguir que nuestras economías sean saludables, debemos ofrecer incentivos y aplicar medidas disuasorias más inteligentes a fin de que nuestra sociedad sea más sana y resistente. Si los gobiernos reconsideran por completo los subsidios que conceden a la explotación de combustibles fósiles y apuestan decididamente por la producción de energías renovables y no contaminantes, nuestro aire estará más limpio y se reducirán drásticamente las emisiones causantes del cambio climático, impulsando una recuperación económica que estimulará un aumento del PIB mundial de casi US$ 100 billones de aquí a 2050.

Les pedimos que, en sus planes para después de la respuesta a la COVID-19, el director general de sanidad y el asesor científico principal de sus respectivos países participen directamente en la elaboración de todas las medidas de estímulo de la economía, informen sobre las repercusiones en la salud pública que puedan tener, tanto a corto como a largo plazo, y den su aprobación a las mismas.

La protección y la promoción de la salud deberían ser uno de los ejes centrales de las grandes inversiones que sus gobiernos harán en los próximos meses en sectores básicos como la atención sanitaria, el transporte, la energía, y la agricultura y la ganadería.

El mundo necesita recuperarse con salud. Los planes de estímulo de sus países deben ser instrumentos para conseguirlo.

Atentamente,

350 organizaciones que representan a más de 40 millones de profesionales de la salud, y más de 4.500 profesionales de la salud individuales, de 90 países diferentes.

 

La lista completa de firmantes está disponible aquí. Algunos de los firmantes se enumeran a continuación.

 

Global 

  • World Medical Association
  • International Council of Nurses
  • ISDE International
  • World Federation of Public Health Associations
  • World Organization of Family Doctors (WONCA)

 

European Union

  • European Respiratory Society
  • Standing Committee of European Doctors (CPME)

 

Argentina

  • Sociedad Iberoamericana de Salud Ambiental

 

Australia

  • Australian Medical Association
  • College of Intensive Care Medicine of Australia and New Zealand

 

Brazil

  • ABRASCO – Associação Brasileira de Saúde Coletiva
  • Brazilian Thoracic Society
  • Sociedade Brasileira de Medicina de Família e Comunidade

 

Canada

  • Canadian Medical Association

 

Germany

  • German Society of Internal Medicine

 

France

  • Conseil national de l’Ordre des médecins

 

India

  • Indian Academy of Paediatrics
  • Public Health Foundation of India

 

Indonesia

  • Indonesian Rural and Remote Doctor Association – IRRDA

 

Italy

  • Federazione dei Medici Chiurghi e degli Odontoiatri ( FNOMCeO)

 

Japan

  • Japan Medical Association

 

Mexico

  • Mexican Nursing Students’ Association

 

South Africa

  • The South African Medical Association

 

South Korea

  • Yonsei University Health System

 

Turkey

  • Halk Sağlığı Uzmanları Derneği (HASUDER)

 

United Kingdom 

  • British Medical Association
  • Royal College of Surgeons of England

 

United States of America

  • American Public Health Association
  • Rural Nurses Organization

 

Non-G20

  • Primary care & rural health, Bangladesh
  • Philippine College of Physicians
  • MSF Southern Africa

 

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