¡Somos naturaleza! Derechos humanos, derecho ambiental y la ilusión de la separación

«Los humanos somos parte de la naturaleza. Los alimentos son la expresión más manifiesta de nuestra íntima conexión con el resto del mundo viviente. Sin embargo, el pensamiento y las acciones occidentales modernas tratan a los humanos y al resto de la naturaleza como dos esferas separadas. El capitalismo en particular se basa en la premisa de que puede dominar y explotar el mundo natural para generar ganancias».

Los humanos somos parte de la naturaleza. Probablemente no haya ningún otro ámbito donde nuestra íntima conexión con el resto del mundo viviente sea tan clara como el da la alimentación. A través los actos de comer y digerir, la naturaleza se transforma en personas. Este proceso tiene lugar gracias a millones de microorganismos que viven en nuestros intestinos y permiten que el cuerpo humano absorba los nutrientes que contienen los alimentos que ingerimos. Esta simbiosis de nuestros cuerpos con los microorganismos que constituyen nuestra flora intestinal se ha desarrollado durante miles de años, como resultado de la coevolución de los humanos con nuestro entorno. De hecho, el cuerpo humano contiene más microorganismos que células humanas.

Además, la producción de alimentos y la disponibilidad de alimentos nutritivos, saludables y culturalmente adecuados dependen fundamentalmente de ecosistemas funcionales y biodiversos, así como de la capacidad de los humanos para cooperar con los seres vivos: plantas, animales, insectos y microorganismos.

La alimentación y sus valores sociales y espirituales son igualmente cruciales para el tejido de nuestras comunidades y, por lo tanto, fundamentales para nuestra naturaleza humana como seres sociales.

Todavía más importante es que los alimentos nutritivos nos mantienen saludables y nos permiten responder a amenazas, como patógenos y enfermedades. Todo esto apunta al valor intrínseco de la naturaleza para el bienestar de los seres humanos y las sociedades. A pesar de nuestra profunda conexión con el resto de la naturaleza, el pensamiento y las acciones modernas (occidentales), incluida la formulación de políticas, tratan a los humanos y al resto de la naturaleza como dos esferas separadas, distintas e independientes.

Este artículo argumenta que esta separación está en el centro de las profundas crisis ecológicas que enfrenta el mundo y que se manifiestan con mayor fuerza en el calentamiento global provocado por el hombre, así como en la dramática pérdida de diversidad biológica.

Tanto el cambio climático como la actual extinción masiva de especies afectarán profundamente a las sociedades humanas porque no podremos eludir estos trastornos generalizados. La aparición del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la profunda crisis que ha causado es otro acontecimiento que nos obliga a reevaluar nuestra relación con el resto de la naturaleza. Abordar estas crisis existenciales requerirá superar esta separación y reorganizar nuestra relación social con la naturaleza.

Este artículo presenta los pasos que nos pueden llevar en esa dirección, y se centra en cómo los derechos humanos y otros instrumentos pueden ayudar a aclarar la relación entre los humanos y la naturaleza.

– Para descargar el artículo completo (PDF),

Fuente: African Centre for Biodiversity

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