Por una una PAC que integre un modelo ecosocial

Es necesario dibujar una hoja de ruta que promueva una alimentación basada en criterios agroecológicos, que integre un  compromiso ecosocial que tenga en cuenta la multifuncionalidad de la agricultura y de la ganadería, partiendo de la base de  que la ganadería y la agricultura como la cultura deben de ser patrimonio de todas las personas.

Ante la nueva reforma de la PAC son muchas las voces que se levantan pidiendo una «PAC más Justa».. aunque a veces el concepto de justicia depende de intereses privados más que de  una justicia real.

Hay voces alimentadas por el agronegocio que tan solo entienden por justicia la demanda de más dinero para unos pocos a cambio de unos compromisos mínimos (sociales, medioambientales, laborales), con una visión  patriarcalizada y sumisa  frente a modelos agroindustriales alejados de las demandas del medio natural. Y hay otras voces, que entienden la necesidad de una Política Agrícola y Alimentaria implicada con  la salud de las personas y con una gestión adecuada y necesaria de los recursos naturales, comprometida con un modelo social

Reforma tras reforma la PAC  ha seguido un camino ciego hacia el colapso  social y medioambiental guiada por los intereses de las corporaciones y por el mantenimiento de privilegios a las grandes empresas agroquímicas y agroalimentarias. Los Lobbies han hecho bien su trabajo en el diseño de unas políticas agrícolas asentadas en los despachos de Bruselas y alejadas de las diversas realidades rurales en el seno de la UE.

Si en sus inicios la Política agraria en la naciente Comunidad Económica Europea fue alimentar a las personas y mantener unos niveles de seguridad en una Europa devastada por la guerra, posteriormente derivó en  unas supuestas ayudas a las rentas de agricultores y ganaderos en un entorno de mercado de commodities globalizado y especulativo . Ambos modelos, que si bien entonces tuvieron un a razón de ser, hoy se ven insostenibles y alejados de las demandas reales , sociales y medioambientales. Despoblación, cambio climático, despilfarro y degradación de los espacios humanos y naturales  deberían ser la preocupaciones  escritas en las agendas de quienes rigen las políticas europeas, también la políticas agrarias. Hoy la PAC debe cambiar su visión y buscar atender a toda la sociedad reconociendo que  la agricultura, la ganadería y la silvicultura son actividades que permiten la armonización del ser humano con el medio natural.

Los datos que se aportan en el Atlas de la PAC presentado este martes son demoledores en el sentido de la ineficiencia de mantener un sistema de ayudas que da directamente al traste con cualquier planteamiento de futuro de las poblaciones rurales y de la recuperación y protección de los recursos (agua, vida, suelo).

Es el mapa de una Política Agrícola que no se ha leído los diferentes informes de FAO y ONU que indican los modelos Agroecológicos como los únicos viables en un entorno de cambio climático , de reducción de la calidad alimentaria, de colapso de la biodiversidad. Unos legisladores que miran de perfil ante cualquier demanda que intente pintar de verde sus propuestas.

 «La reforma de la PAC que está en marcha debe ser una  oportunidad para construir sobre las lecciones aprendidas. Necesitamos una nueva política que impulse la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles, que recupere el protagonismo de productores y consumidores en la cadena alimentaria y que promueva la producción y consumo de alimentos saludables, en ecosistemas sanos».

Necesitamos una PAC con ideas de fondo que destine sus recursos hacia compromisos reales, que luche contra el fraude, que defina sus objetivos y que asuma que sus acciones afectan a toda la población. La transición hacia una nueva  PAC depende directamente de que las inversiones se hagan para mejorar la gestión social, para construir una estructura productiva y económica que transite hacia modelos ageroecológicos. Una PAC que apueste también por asegurar el acceso a una alimentación sana y sostenible.

Es necesario dibujar una hoja de ruta que asuma este reto, que integre un  compromiso ecosocial que tenga en cuenta la multifuncionalidad de la agricultura y de la ganadería, partiendo de la base de  que la ganadería y la agricultura como la cultura debe de ser patrimonio de todas las personas.

Para acceder al documento presentado hoy:atlasdelapac2019_es_web_190325x

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