Los eurodiputados piden a la Comisión Europea que refuerce su iniciativa de polinizadores

Los eurodiputados piden a la Comisión Europea que refuerce su iniciativa de polinizadores y que presente nuevas medidas para proteger a las abejas y otros polinizadores. En una resolución adoptada ayer a mano alzada, el Parlamento acoge con beneplácito la Iniciativa de Polinizadores de la UE, pero destaca que, tal como está, no protege a las abejas y otros polinizadores de algunas de las muchas causas de su declive, incluida la agricultura intensiva, los pesticidas, el cambio climático, los cambios de uso de la tierra, la pérdida de hábitat y las especies invasoras.

Los eurodiputados instan a la Comisión a presentar un programa de acción a gran escala con recursos suficientes.

No hay duda de que los polinizadores son clave para el mantenimiento de la biodiversidad, la agricultura y la reproducción de especies vegetales. Tres cuartas partes de los alimentos que se producen en Europa dependen de la polinización y, por tanto, «de no haber abejas, no habría comida». Esas son las razones por la que el Parlamento Europeo se ha tomado muy en serio la batalla por salvar a unos insectos que, además de ser fundamentales para la vida, están detrás de una actividad agroganadera como es la producción de miel. De hecho, esta ha aumentado un 16 % en Europa en cuatro años (2014-2018). El nuevo presupuesto para el próximo programa de apicultura de tres años de duración contará con un presupuesto de 180 millones de euros, frente a los 120 que tenía el anterior.

Tan en serio se han tomado los parlamentarios esta cruzada que ayer la Cámara aprobó una resolución en la que, aunque acoge con satisfacción la Iniciativa de Polinizadores de la UE, destaca que tal y como está en la actualidad «no protege a las abejas y otros polinizadores de algunas de las muchas causas de su declive, como la agricultura intensiva, los plaguicidas, el cambio climático, los cambios en el uso del suelo, la pérdida de hábitat y especies invasoras».

De ahí que no solo inste a reducir aún más el uso de pesticidas, sobre todo en hábitats donde viven las abejas, sino que también urge a que su menor uso sea algo clave de cara a la futura política agraria común (PAC). De hecho, como explican desde el Parlamento Europeo, los eurodiputados quieren que se incluyan «objetivos de reducción obligatorios a escala europea en la próxima revisión de la directiva sobre el uso sostenible de los plaguicidas».

Pero no solo se queda ahí su petición. El Parlamento también ruega que se habiliten más fondos destinados a apoyar la investigación sobre las causas del declive de las abejas con el objetivo de proteger la diversidad de las especies polinizadoras.

Este endurecimiento de las normas de protección de las abejas que proponen los eurodiputados da un paso más sobre la prohibición, acordada en abril del año pasado, del uso al aire libre de sustancias como el imidacloprid, la clotianidina y el tiametoxam, popularmente conocidos como neonicotonoides.

Los polinizadores generan 15.000 millones de euros de la producción agrícola de la UE

La cuestión es que ante esa prohibición algunos estados miembros notificaron exenciones de emergencia (argumentando usos esenciales) para poder mantener el uso en su territorio. Dos meses más tarde, en junio del 2018, tras los llamamientos realizados por el Parlamento y el Consejo para tomar medidas de protección de abejas y de otros polinizadores, fue cuando la Comisión presentó la Iniciativa sobre Polinizadores.

Los datos que maneja el organismo europeo hablan de que en torno al 84 % de las especies de cultivos y el 78 % de las especies de flores silvestres de la UE dependen, al menos en parte, de la polinización animal. De hecho, hasta 15.000 millones de euros de la producción agrícola anual de la UE se atribuyen directamente a insectos polinizadores.

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