LAS OVEJAS Y LA VITICULTURA: PASTOREO EN VIÑAS, DESHOJE DEL VIÑEDO CON OVEJAS

Tradicionalmente las ovejas han sido vistas como enemigas de los viticultores, se consideraba que su entrada en el viñedo causaba más daños que beneficios. Prácticamente el único momento en que se dejaba entrar a las ovejas en los viñedos es después de la vendimia Las ovejas aprovechan la poca uva que ha quedado y comen la hierba que ha nacido durante septiembre, ya que en este período las hojas de la cepa están muy envejecidas y no son muy apetitosas para ellas, causando así un daño muy pequeño a la planta.

Actualmente tendríamos que replantear parte de estos puntos, considerando que los aspectos negativos son causados sobretodo por una mala práctica del pastoreo de los viñedos. Este replanteo queda reflejado en la experiencia de más de 20 años de pastoreo invernal en una finca de Torrelavit (Penedès, España) y con experiencias como la del ingeniero Agrónomo Luis Bordon en la cooperativa La Riojana (Rioja, Argentina) de pastoreo de los viñedos o la de Morgan Doran, Solano County livestock advisor en EEUU, que ya en 2007 señalaba la aversión que tienen las ovejas a los frutos de la uva, lo que permitía el pastoreo para el control de malas hierbas, incluso en vegetación de la planta.

Un pastoreo en invierno de los viñedos es muy positivo si se realiza correctamente: no debe realizarse un sobre-pastoreo (normalmente con dos pases es suficiente)y no se debe entrar con las ovejas en suelo húmedo, pues ocasiona una compactación superficial que dificulta el laboreo en primavera.

Un pastoreo invernal con el suelo seco o en tempero, permite el no laboreo invernal de estos viñedos sin que tengan aspecto de abandonados, evitando la erosión invernal, mejorando la actividad biótica, incrementando la materia orgánica, la permeabilidad en profundidad, la liberación de nutrientes cautivos en las arcillas,etc. El último pastoreo se realiza justo antes de la brotación de las cepas y permite un inicio sencillo de los laboreos primaverales, dejando incluso limpia de hierbas la línea de las cepas, que acostumbra a ser la zona más conflictiva de eliminar. Evidentemente, una vez la cepa ha brotado, las ovejas no pueden ni acercarse a los viñedos pues los brotes tiernos son un plato muy apetecible para ellas, con lo cual los daños están garantizados.

En EEUU, Australia y zonas de Sudamérica se sigue realizando el pastoreo en momento de brotación, en parcelas en que el cordón de formación es alto o son formaciones en parral.

Otra sinergia entre viticultura y ovejas

Desde hace unos años, en la zona del Penedés, unos agricultores que tenían ovejas probaron la alternativa de airear las uvas con la ayuda de estos animales para compensar la falta de mano de obra y, sobretodo disminuir los costes. Viendo la efectividad del sistema esta práctica se ha extendido a otros rebaños de la comarca, que actualmente ya son reclamados por viticultores para realizar esta operación regularmente.

Desde hace cientos de años se había observado que a las ovejas no les gustaba el sabor de las uvas verdes, pero sí y mucho el de las hojas. De esta manera si entra un rebaño de ovejas en un viñedo, comerá las hojas y no probará las uvas.

La situación del rebaño debe ser crítica para que se alimente de los granos. En la viticultura tradicional de viñedo en vaso esto era fatal, pues quedaban todos los viñedos deshojados y despuntados, con lo quel a maduración del fruto estaba hipotecada. Este aspecto es una de las disputas más tradicionales entre viticultores y pastores. Pero ¿qué pasa si las ovejas entran en un emparrado alto y con los alambres subidos correctamente? Pues que las ovejas se comen las hojas de la zona que tienen a su alcance, respetando las uvas verdes (ni siquiera las mordisquean) y dejándolas al aire. No despuntan los brotes porque no llegan a ellos.

Las ovejas tienen una ventaja añadida sobre los otros sistemas, pues las máquinas eliminan sólo las hojas más exteriores mientras que las ovejas buscan también las interiores (normalmente cercanas a los racimos y que favorecen la botrytis). Los operarios arrancan las hojas, dañando los racimos si los pecíolos de estas hojas atraviesan las uvas, siendo un punto de riesgo de podredumbres. En cambio las ovejas cogen con la lengua las hojas y cortan con los dientes el pecíolo, dejándolo en su sitio.

Puesta en la práctica de este sistema

Evidentemente no todo es sencillo y este sistema tiene unos condicionantes de manejo que hacen que no se pueda implantar fácilmente. Durante los últimos cuatro años se ha estudiado junto a varios agricultores y pastores intentando modelizar el sistema y definir una serie de puntos importantes a la hora de ponerlo en práctica.

Condiciones del viñedo:

El viñedo tiene  que estar emparrado, preferentemente en un sistema de Cordón Royat (simple o doble),por su gran regularidad en la ubicación de las uvas y la vegetación (cada explotación debería ver cómo regula este aspecto y probar en cada tipo de formación esta adaptabilidad).

El sistema de guyot presenta má inconvenientes, aunque también se ha realizado con éxito en parcelas bien formadas.

Si se intenta en un viñedo en vaso,las ovejas tienden a deshojarlo todo, sobretodo las puntas  de los brotes, que es donde  encuentran las hojas más tiernas, eliminando las que son fotosintéticamente más activas e hipotecando la maduración.

Por el mismo motivo no puede realizarse en Smart dysson , dobles cordones sin telégrafo o alambres de conducción de la vegetación.

El cordón del emparrado tiene que estar entre 70 y 90 cm.del suelo, para facilitar el paso de ovejas entre las líneas sin dañar la planta y para condicionar la zona de deshoje (un emparrado de 50-60 cm. dejaría demasiada zona deshojada y podría afectar a la maduración). Las hojas viejas que están en la zona del racimo son poco activasen la fase final del cultivo, por tanto su eliminación afecta poco a la maduración.

En este aspecto también interviene la raza de las ovejas. Una raza alta o con tendencia a levantarse requeriría un emparrado un poco más alto, de 80 ó90 cm. Y para emparrados más bajos se podrían utilizar razas de ovejas más pequeñas como las que existen en la parte sur de Marruecos.

En vieñedos no ecológicos os productos fitosanitarios aplicados son, evidentemente, un importante condicionante. No se puede entrar en viñedos acabados de tratar y atención sobretodo a los herbicidas, ya que son los principales causantes de abortos en las ovejas. Controlar el cobre en las hojas basales (no entrar después de un tratamiento y no tirar excesivo cobre en esta zona), pues este elemento lo eliminan bastante mal y, según los veterinarios de la zona, tienen tendencia a acumularlo en el hígado. Se ha dado el caso de ovejas alimentadasde viñedo y de restos de la bodega, que empiezan a morir a partir del segundo año sin causa aparente, encontrándose en la autopsia niveles altos de cobre en el hígado. El azufre las puede molestar (no las daña), con lo cual es importante esperar unos días antes de entrar con ellas (observar el comportamiento de las ovejas al entrar, si se las ve nerviosas o alteradas ,mejor dejar pasar unos días más).

Condicionantes de las ovejas:

Es conveniente que las ovejas estén esquiladas antes de entrar en el viñedo ( en las de lana corta no es tan indispensable ), pues es una época que puede hacer calor y la lana les pica , los animales se frotan en las cepas y pueden causar daños en las uvas y los pámpanos .

Es importante distribuir de forma homogénea a las ovejas entre las diferentes líneas para realizar un trabajo uniforme. Dependiendo del número de ovejas del rebaño se pueden abarcar más líneas o menos. Un número aconsejable de ovejas en un rebaño,para poderlo controlar bien, parece estar entre 200 y 300, dependiendo de la habilidad del pastor y las dimensiones de los viñedos, con las que se pueden cubrir unas 5 líneas. Las ovejas se distribuyen antes de entrar en las líneas y, una vez han entrado ,tienen que trabajar tranquilas, a poder ser sin perro(¡el perro al lado del pastor!), empujándolas suavemente cuando se las ve levantar demasiado la cabeza. Esto indica que han acabado las hojas de la parte de los racimos y empiezan a deshojar zonas no deseadas.

En este momento se incide para regular la intensidad de trabajo deseada de las ovejas en cada parcela o variedad (a veces interesa sacar más hojas en parcelas más sensibles y menos en otras parcelas en que si queda la uva excesivamente iluminada pueden quedar dañadas por el sol). La experiencia del pastor es muy importante en este punto, pues es el que garantiza una uniformidad de trabajo. Un mal pastor puede provocar que queden zonas excesivamente deshojadas y zonas sin deshojar. Los rebaños mixtos (cabras y ovejas), no son recomendables ya que las cabras tienden a levantarse para comer la punta de los brotes, más tierna para su gusto.

A veces es más interesante hacer dos pases para conseguir deshojes intensos que intentarlo en una sola operación, el resultado acostumbra a ser más regular. Las ovejas tienen que entrar en el viñedo por la tarde (ideal entre 7 y9 de la tarde), cuando el calor ha disminuido y ellas ya han comido. Si entran al mediodía tienen tendencia a quedarse paradas debajo de las cepas dejando algunas excesivamente deshojadas y otras sin deshojar. Por la tarde las ovejas tienen más movilidad y menos voracidad, con lo que van picando por diferentes cepas realizando un trabajo bastante regular.

Es interesante seccionar los viñedos excesivamente grandes para poder controlar mejor el trabajo que realizan las ovejas. En éstos, y sobretodo con ovejas acostumbradas a los viñedos, el pastor se coloca a unos 40 m dentro del viñedo y frena las ovejas, forzándolas a comer en la entrada. Una vez frenadas se las puede dejar solas a su ritmo. Si no se hace esta operación las ovejas tienden a correr por dentro de la línea hasta el final. La oveja trabaja mejor en un viñedo con un poco de hierba que en un viñedo excesivamente limpio, ya que no tiene el complemento alimentario que necesita y encima se centra demasiado en las hojas y puede llegar a ser más agresiva en ciertas zonas.

En viñedos con capa herbácea permanente pasa al revés, tienden a levantar poco la cabeza (la oveja tiende a comer siempre con la cabeza baja), con lo que se tiene que pasar una vez para recortar la hierba y volver a entrar antes de que ésta vuelva a crecer para que se vea obligada a buscar comida en las hojas.

El deshoje del viñedo con las ovejas es un buen sistema y barato. Siempre que se realice en viñedos preparados y manejando correctamente a las ovejas, se logra el grado de deshoje deseado y una gran corrección de trabajo, incluso mejor que las máquinas o los operarios. La prueba de su bondad es que los agricultores que han superado las reticencias iniciales suelen repetir y pedir que se extienda al resto de sus viñedos. Es también un sistema que se adapta perfectamente a los viñedos orgánicos y la presencia de ovejas en ellos refuerza la imagen de cultivo respetuoso con el medio ambiente.

Uno de los factores clave es sin duda el pastor, que debe aplicar correctamente las pautas recomendadas y conocer la reacción de sus ovejas para adaptar el sistema a las diferentes condiciones climáticas y exigencias de calidad de los viñedos, debiendo coordinarse con el viticultor para ver que tipo de trabajo debe realizar en cada parcela(más o menos deshojado, deshojado temprano o tardío…).

sobre un trabajo de Lluís Xavier Coll Mestres

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.