Las medidas de conservación de la PAC deben adaptarse a las características de cada región

Tras una extensa evaluación de las medidas formuladas desde la Unión Europea a través de la Política Agraria Común (PAC) para fomentar a la conservación de la biodiversidad, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) concluyen que dichas medidas deberían adaptarse regionalmente, es decir, teniendo en cuenta el acervo regional de especies y los requisitos específicos de las especies a las que se pretende proteger, y considerando explícitamente las características del paisaje. 

Para este estudio, cuyas conclusiones se han publicado en Science of the Total Environment, se han analizado las respuestas de la diversidad de aves en las regiones cerealistas más representativas de toda España. “Hemos explorado cómo responden las aves a la aplicación de medidas agroambientales y a un conjunto de indicadores de hábitat asociados a diferentes herramientas de conservación de la PAC. Son medidas como  el mantenimiento de linderos, el barbecho, o la diversificación de cultivos, incluidas en el pago verde y en la condicionalidad”, explica Elena Concepción, investigadora del MNCN.

Los resultados indican que tanto las medidas dirigidas al fomento del barbecho y ciertos cultivos, como las leguminosas, como las que favorecen la presencia de hábitats seminaturales (linderos y manchas de vegetación), resultan efectivas tanto para aves de medios abiertos como la calandria o la alondra, como para aves más forestales como el pardillo, el estornino negro o la grajilla. “Nuestros resultados apuntan al potencial para la conservación de las aves de medidas dirigidas a la promoción de estos hábitats especialmente a escala de paisaje” indica Concepción.

“Sobre todo hemos comprobado que la efectividad de las medidas varía mucho en función de las características específicas de cada región y de los grupos de aves”, apunta el también investigador del MNCN, Mario Díaz. “Por lo tanto, las acciones encaminadas a la conservación  deberían adaptarse regionalmente, atendiendo a los requisitos específicos de las especies objetivo en cada región. La variabilidad que encontramos apoya más aún la necesidad de establecer programas de seguimiento que evalúen los efectos reales de estas medidas sobre la biodiversidad”, continúa el investigador.

Para paliar las carencias de las herramientas de conservación de la PAC actuales proponen que desde Europa se establezcan medidas obligatorias adaptadas regionalmente, de aplicación en todo el conjunto de paisajes agrícolas, y otras que carácter voluntario más específicas que cuenten con suficiente aceptación por parte de los agricultores. “Sin el apoyo de quienes trabajan el campo es complicado lograr que las medidas tengan el efecto deseado en el paisaje agrario”, concluye Concepción

el estudio completo: Science of the Total Environment

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