Las lombrices de tierra en riesgo por el cambio climático

Un equipo de más de 140 científicos ha demostrado que las precipitaciones y la temperatura son los factores ambientales que más influyen en la distribución global de las lombrices de tierra, cuya actividad es fundamental para las cosechas.

Las lombrices de tierra ejercen un papel fundamental. A diferencia de los organismos que viven en la superficie terrestre, la diversidad de las lombrices de tierra (Eisenia foetida) es mayor en las regiones templadas que en los trópicos, según un estudio internacional recogido en Science en el que participan, entre otras instituciones españolas, la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Es posible que el cambio climático provoque cambios drásticos en la comunidad de las lombrices de tierra

Por primera vez, 140 científicos de todo el mundo coordinados por el German Centre for Integrative Biodiversity Research (iDiv) han analizado los patrones de distribución de las lombrices de tierra a escala mundial, incluyendo datos ambientales.

“Hemos encontrado que las precipitaciones y la temperatura son los factores ambientales que más influyen en la distribución global de las lombrices, por lo que es de esperar que el cambio climático provoque cambios drásticos en las comunidades de estos animales”, explica Mónica Gutiérrez, investigadora del grupo de Zoología del Suelo de la UCM.

Los expertos han recopilado la mayor base de datos de lombrices en el mundo, que incluye 6.928 localidades de 57 países. La mayor diversidad local y la mayor abundancia y biomasa de estos animales se encuentran en regiones templadas como Europa, el norte de EEUU y Nueva Zelanda, según el estudio.

Además de la UCM, también han participado otras instituciones españolas como la Universidad Pública de Navara, la de Alcalá, Extremadura, La Laguna y Vigo y el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.

Efecto cascada en otras especies

Las lombrices de tierra son consideradas ingenieras de los ecosistemas y prestan importantes servicios que no han sido adecuadamente valorados por la sociedad: mezclan componentes minerales y orgánicos del suelo, aceleran los ciclos de nutrientes haciéndolos más accesibles para las plantas, mejoran la retención de agua, contribuyen a la dispersión de las semillas y aumentan la fertilidad de los suelos.

“Las lombrices son el grupo de animales más importante para la biomasa en los suelos de zonas templadas (puede haber más biomasa de lombrices que de mamíferos). Toda esta biomasa es la base de alimentación de otros animales como muchas aves y pequeños mamíferos”, apunta Juan B. Jesús, también investigador del grupo de Zoología del Suelo de la UCM.

Según el estudio, su abundancia media por metro cuadrado a escala global es de 78 individuos y la biomasa puede llegar a ser de hasta 2 kg en algunos puntos concretos.

Es por ello que los expertos de la UCM califican de “motivo de preocupación” la fuerte relación entre las variables climáticas y las comunidades de lombrices, ya que el clima continuará cambiando debido a las actividades humanas durante las próximas décadas.

“Esto afectará a las funciones y los servicios que estos animales desempeñan en el ecosistema produciendo un efecto cascada sobre otros organismos como los microorganismos, los insectos o las plantas”, aseguran. 

La lombriz de tierra, un anélido desprotegido

Además, los científicos advierten de que las áreas protegidas podrían no estar cumpliendo su función en el caso de las lombrices. La biodiversidad es un elemento clave a la hora de definir espacios protegidos como los parques naturales, entre otros. El suelo sigue siendo la gran caja negra en el estudio de esta biodiversidad y no se ha tenido en cuenta para las políticas de conservación.

“Ya va siendo hora de integrar la biodiversidad del suelo para poder preservar de forma más correcta y real los puntos calientes de diversidad” concluye Dolores Trigo.

Las lombrices de tierra son a su vez muy sensibles a su degradación. Según explica Gerardo Moreno, como animales de piel desnuda, que respiran por la piel, son muy sensibles a la contaminación química. Se alimentan de materia orgánica y de los microorganismos que contiene, por lo que a su vez son muy sensibles a la buena fertilidad biológica de los suelos. Asimismo, son organismos que viven haciendo galerías en el suelo y muy sensibles a la compactación del subsuelo. Su presencia, abundancia y diversidad son por ello muy buenos indicadores de la calidad de los suelos.

Las lombrices son muy dependientes de la humedad del suelo, por lo que la creciente aridificación del clima juega en su contra. Por ello, en las zonas muy áridas (frecuentemente cálidas) son muy escasas. La rápida descomposición de la materia orgánica (alimento básico de las lombrices de tierra) que tiene lugar en los trópicos  reduce la disponibilidad del alimento de las lombrices. Para la mayoría de los grupos biológicos, la mayor diversidad se encuentra en los trópicos, reduciéndose al alejarse del ecuador. Para las lombrices, la mayor diversidad aparece a latitudes medias, como Europa.

En los países mediterráneos encuentran condiciones favorables, pero con gran heterogeneidad espacial. Vaguadas, perímetros de charcas, pastos, y en muchos casos cultivos sin laboreo y con cubiertas permanentes, son esenciales para su conservación. La dehesa sin sobrepastoreo y el olivar ecológico son muy ricos y diversos en lombrices, pero si el clima se vuelve más cálido, más seco, muchas poblaciones de lombrices podrían verse mermadas y comprometida su persistencia.

Fuente: SINC y UNEX

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