La UE presenta su hoja de ruta para salvar la biodiversidad y transformar la agricultura

La Comisión Europea (CE) desveló este miércoles su esperada estrategia “De la granja a la mesa”, un plan que pretende sentar las bases de la transición hacia una producción y consumo de alimentos más sostenibles.

Tras múltiples retrasos, la Comisión Europea ha publicado sus muy esperadas estrategias de Biodiversidad y De la Granja a la Mesa. Estos documentos guiarán las principales medidas de las políticas de la UE en materia de biodiversidad y alimentación para los próximos 10 años, y son componentes clave del Pacto Verde Europeo. Adoptadas durante el periodo crítico de la pandemia COVID-19, estas estrategias serán también un elemento central del plan de recuperación de la Unión Europea en el que la seguridad alimentaria debe garantizarse protegiendo la capacidad productiva de los ecosistemas y conservando los recursos naturales de los que ésta depende.

Sin ser propuestas legislativas, el objetivo de ambas iniciativas es abrir el debate sobre la transformación de la política alimentaria europea y las medidas para frenar la pérdida de biodiversidad, en el marco del Pacto Verde con el que Bruselas quiere lograr una economía neutra en emisiones de CO2 en 2050.

“Ambas son centrales para el plan de recuperación de la UE. Son cruciales para garantizar nuestra salud, bienestar y crear las inversiones necesarias para restablecer la economía lo antes posible”, dijo en su presentación el vicepresidente de la CE, Frans Timmermans.

La comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, subrayó que por primera vez la UE se plantea abordar todas las etapas de la producción alimentaria a través de una estrategia que “cambiará la manera de producir, comprar y consumir, en beneficio de la salud de los ciudadanos y al medio ambiente”.

La presentación simultánea de las estrategias de Biodiversidad y De la Granja a la Mesa es de por sí significativa, ya que la agricultura y pesca intensivas son los mayores responsables de la actual pérdida de biodiversidad. Al presentar ambas estrategias al mismo tiempo, la UE reconoce que los sistemas alimentarios más impactantes deben dejar de ser la norma en Europa. Las estrategias indican que la Comisión también ha tenido en cuenta las principales enseñanzas extraídas de la pandemia COVID-19: un planeta sano es una condición necesaria para una sociedad humana sana, la ciencia debe orientar las decisiones políticas y es necesario actuar ante una crisis antes de que esta esté fuera de control.

La Comisión ha dado varios pasos significativos con ambas estrategias y esboza objetivos que podrían efectivamente, mejorar el estado de la naturaleza en Europa:

  • Aumentar las áreas naturales protegidas terrestres y marinas hasta un 30% del total de la superficie. Un tercio de estas áreas estarán estrictamente protegidas (un 10% de la superficie total) lo que significa que no podrá haber actividad humana en ellas. Estas nuevas designaciones ayudarán a completar la Red Natura 2000.
  • Reducir el uso de plaguicidas en un 50% tanto en términos de cantidad como de toxicidad.
  • Asegurar que el 10% de las zonas agrícolas presentan elementos de interés para la biodiversidad, como parches de vegetación natural, setos o linderos, y favorecer así también la sostenibilidad de la agricultura.
  • La Comisión tomará medidas para reducir las pérdidas de nutrientes al menos en un 50%, asegurándose de que no se produzca el deterioro de la fertilidad del suelo. Esto reducirá el uso de fertilizantes por lo menos en un 20% para el 2030.
  • Alcanzar el objetivo de que al menos el 25% de la superficie agraria de la UE se dedique a la agricultura ecológica para 2030.
  • La Comisión se compromete a reducir a la mitad el desperdicio de alimento per cápita tanto a nivel de comercialización como de consumo para 2030.
  • Introducir objetivos vinculantes de restauración de la naturaleza en la UE con el fin de restaurar ecosistemas cruciales a gran escala como turberas, humedales, bosques y ecosistemas marinos, todos ellos vitales para la biodiversidad y la adaptación y mitigación del cambio climático.
  • Minimizar la práctica de la quema de biomasa, como árboles, para la producción de energía.
    En particular, la Comisión ha presentado una serie de pasos y objetivos graduales para transformar las prácticas agrícolas más perniciosas. Estas dos estrategias desempeñarán pues un papel determinante en la actual reforma de la Política Agrícola Común (PAC) Europea, que cuenta con un presupuesto de casi 60.000 millones de euros.
  • Los agricultores deben aprovechar las oportunidades de reducir las emisiones de metano del ganado mediante el fomento de la producción de energía renovable y la inversión en digestores anaeróbicos para la producción de biogás a partir de desechos y residuos agrícolas, como el estiércol.
  • Al menos 25.000 km de ríos no represados serán restaurados para 2030 mediante la eliminación de barreras obsoletas y la restauración de terrenos inundables y humedales.

Con estas estrategias, la UE podría convertirse en líder mundial de la lucha contra las crisis del clima y la biodiversidad. Sin un cambio transformador global, es probable que se extingan hasta un millón de especies, y si el calentamiento global supera los 1,5 °C, la propia supervivencia de la humanidad estaría en peligro.

Estas dos estrategias podrían cambiar la trayectoria de las crisis ambientales de nuestro planeta. Sin embargo, sin el respaldo y la aplicación en los 27 estados miembros, será poco lo que se consiga.

Documentos  de la estrategia de la Granja a la mesa

Farm_to_fork_es.pdf

communication-annex-farm-fork-green-deal_en

La UE presenta su hoja de ruta para salvar la biodiversidad y transformar la agricultura

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Resumimos a continuación lo que que propone la estrategia europea.

Para los agricultores y ganaderos:

  • Reducir considerablemente –hasta un 50%– el uso de pesticidas químicos, así como de fertilizantes en un 20% y de antibióticos en ganadería al 50%.
  • Fomentar la economía circular, reduciendo el impacto ambiental de la producción de alimentos y rebajando los porcentajes de desperdicio alimentario.
  • Que el 25% de la superficie agraria de la UE se destine a la producción ecológica antes de 2030.
  • Actuar para reducir las pérdidas de nutrientes, lo que dará como resultado la reducción del uso de fertilizantes para 2030.
  • La PAC acompañará la transformación a sistemas ganaderos sostenibles al apoyar soluciones innovadoras y exigir prácticas de producción sostenibles.
  • Facilitar la comercialización de aditivos alimentarios sostenibles e innovadores que ayuden a reducir la huella de gases de efecto invernadero (GEI) asociada y la contaminación del agua y el aire.
  • Examinar las normas de la UE para reducir la dependencia de materiales de alimentación críticos (por ejemplo, soja cultivada en tierras deforestadas) mediante el fomento de proteínas vegetales cultivadas en la UE, así como materiales de alimentación alternativos como insectos, reservas de alimentos marinos y subproductos de la bioeconomía.
  • Tomar medidas para reducir las ventas de antibióticos para los animales de granja y en la acuicultura para 2030. Las nuevas regulaciones sobre medicamentos veterinarios y piensos medicinales prevén una amplia gama de medidas para lograr este objetivo.

Para los consumidores:

  • Tomar medidas para ayudar a los Estados miembros a estimular la demanda general de productos ecológicos y garantizar la confianza y la captación de los consumidores mediante, por ejemplo, campañas de promoción y contratación pública ecológica.
  • Dejar de estimular el consumo de carne.
  • Adoptar incentivos fiscales también puede alentar a los consumidores a optar por dietas sostenibles y saludables.

Para la industria y la distribución:

  • Desarrollar un código de conducta de la UE para prácticas comerciales y de marketing responsables y un marco de seguimiento.
  • Asegurar que las campañas de precios de los alimentos no socaven la percepción de los ciudadanos sobre el valor de los alimentos.
  • Mejorar el marco de gobierno corporativo en todas las industrias y, por lo tanto, incluir un posible requisito también para que la industria alimentaria integre la sostenibilidad en las estrategias corporativas.
  • Establecer perfiles de nutrientes que restrinjan la promoción (a través de declaraciones nutricionales o de propiedades saludables) de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Propondrá prohibir el azúcar agregado en los alimentos para bebés y explorará la posibilidad de establecer niveles máximos de azúcares, grasas saturadas y sal en ciertos alimentos procesados.
  • Tomar medidas para ampliar y promover métodos de producción sostenibles y modelos de negocio circulares en el procesamiento de alimentos y el comercio minorista.
  • Revisar las normas de comercialización para garantizar la absorción y el suministro de productos agrícolas, pesqueros y acuícolas sostenibles y teniendo en cuenta el posible impacto de estas normas en la pérdida y el desperdicio de alimentos.
  • Añadir una amplia y clara información alimentaria sobre sostenibilidad. Aprobar un posible marco de etiquetado que cubra los aspectos nutricionales, climáticos, ambientales y sociales de los productos alimenticios.

Para las administraciones:

  • Promover dietas saludables y sostenibles en la restauración institucional.
  • Investigación, innovación, tecnología, servicios de asesoramiento, intercambio de datos, conocimientos, y habilidades.
  • Promover esquemas apropiados (incluido un marco de etiquetado sostenible de alimentos de la UE) para alentar a terceros países a garantizar que los alimentos que exportan a la UE hayan sido producidos de manera sostenible.

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