La pesadilla recurrente de las abejas: Glifosato

Los insectos son esenciales para el mantenimiento de la vida en el planeta. Hasta ahora, la ciencia ha descrito aproximadamente mil 800 millones de especies animales, y de este total, alrededor del 70% son especies diferentes de de insectos. Se estima que aún falta por descubrir 4 millones y medio de especies de abejas. Indudablemente, los insectos conforman el mayor grupo de seres vivientes en la Tierra. Entre muchos servicios ecosistémicos que realizan, los insectos son alimento de otros animales, controlan plagas, descomponen la materia orgánica, limpian el agua y mantienen la fertilidad del suelo. Sin embargo, hay una alarma mundial por la pérdida masiva de insectos, se reporta que las poblaciones podrían haber disminuido hasta en 41% del total de las especies y que una tercera parte del total está en peligro de extinción. Aunque no hay estudios detallados, se cree que hay una reducción de la masa total de las poblaciones de insectos a una tasa de 2.5% anual. ¿El planeta se quedará sin insectos en el futuro cercano?  

Del mundo de los insectos, y por la relación que han tenido con los humanos, sobresalen los insectos polinizadores. Estos son un componente esencial en la mayoría de los sistemas agrícolas al acarrear el polen de las flores de una planta a la otra, y así incentivar la gran diversidad de plantas que existen en el mundo; por ejemplo, un abejorro puede polinizar hasta 3,800 flores en un solo día. Además y muy importante, sin los polinizadores no habría alimentos, contribuyen de manera directa en la producción de una tercera parte del total de alimentos a nivel mundial, se producen: almendras, espárragos, manzanas, coliflor, melón, brócoli, cebollas, cerezas, pepinos, calabazas, fresas, zanahorias, cacao, uvas, aceitunas, nueces, entre muchos otros alimentos con la polinización a través de estos insectos, y se sabe que los polinizadores silvestres pueden llegar a duplicar los rendimientos en la producción de fresas y cerezas. Otro elemento importantísimo en la alimentación y economía de muchas personas es la miel. A nivel mundial, cada año se producen mil 600 millones de toneladas de miel, el principal productor es China (medio millón de toneladas), y México, Estados Unidos, Argentina son también productores importantes de miel. Europa es el destino principal de la miel (cada año se importan aproximadamente 200 mil toneladas).

Sin embargo, ahora se sabe que la actividad agrícola industrial tiene un efecto negativo en la vida de los polinizadores. Entre los años 1980 y 2000, más de la mitad de las áreas agrícolas, principalmente industrializadas, se crearon a partir de eliminar áreas boscosas en diferentes países. En el periodo entre 2000 y 2010, la cantidad de bosque eliminado para hacer zonas agrícolas subió al 80%, y la cantidad de plaguicidas aplicados a la agricultura industrial aumentó 5 veces desde 1950 hasta ahora. Anualmente, en las agroindustrias, a nivel mundial se usan 4 millones de toneladas de químicos plaguicidas, lo que tiene efectos en todo el ecosistema, por ejemplo: los herbicidas además de eliminar plantas que pueden ser fuente de alimento para las abejas y otros polinizadores, envenenan progresivamente a estos animales, afectando sus funciones vitales, tales como encontrar alimento o reproducirse, hasta que mueren, o heredan los efectos de los agrotóxicos. El herbicida glifosato es el químico más utilizado en la historia de la agricultura, y aunque se ha dicho que no es tóxico para las abejas y otros polinizadores, la evidencia acumulada señala lo contrario.

Un estudio reciente encontró que la exposición de las abejas al glifosato altera sus patrones y cantidad de sueño. El aprendizaje y la memoria son esenciales para el desarrollo y supervivencia de las abejas, de hecho, el proceso de colecta de polen depende en gran medida de estas habilidades (por ejemplo, al encontrar una flor, el poder regresar a ella después de un viaje de regreso para colectar el nectar o el polen), el recuerdo de cierta característica de la flor, tal como su olor, olor, o la calidad de su néctar. Sucede que un aroma puede estar presente en diferentes especies de flores y estas tienen diferentes cantidades de néctar. Normalmente, las abejas pueden detectar los aromas y relacionar uno específico con una flor que produzca más néctar. Se encontró que el glifosato afecta la capacidad elemental de asociar el olor de una flor y la “recompensa” para la abeja de encontrar néctar dulce: las abejas que se exponen al glifosato “olvidan” la relación entre el olor específico de una flor y el tipo de néctar que hay en ella.

Durante los vuelos exploratorios en busca de flores qué pecorear, las abejas usan elementos tales como la posición del sol, las características del paisaje y otros, que les permiten orientarse cuando encuentran un sitio para alimentarse, como para volver a la colmena. Este es un proceso cognitivo complejo que requiere la memorización de la información que proviene de diferentes aspectos sensoriales. El glifosato afecta la capacidad de orientación y navegación de las abejas. Las que se expusieron al glifosato, realizaron vuelos desorientados y tardaron más tiempo en volver a la colmena que aquellas que no se expusieron al herbicida. Además, las abejas expuestas al glifosato lo llevaron a la colmena, con lo cual, tanto larvas, como las abejas “obreras” están expuestas al glifosato. El néctar, jalea real y otros recursos alimenticios que son llevados a la colmena están disponibles para todas las abejas independientemente del estado de desarrollo en el que se encuentren (desde larvas hasta la abeja reina), se encontró que el glifosato provoca retraso en el desarrollo de las larvas y las abejas jóvenes.

Las abejas y otros polinizadores se encuentran en gran peligro por la exposición a los agroquímicos. Se han documentado muchas afectaciones por una clase de sustancias conocidas como neonicotinoides, y actualmente está creciendo el número de evidencias sobre los daños causados por el herbicida glifosato a tal grado, que se solicitó a principios del 2020 a la Relatora Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales se declare a las abejas y a los polinizadores en general como Patrimonio Natural, dado que la polinización es una actividad esencial en la preservación de la diversidad biológica, con lo que se pone en riesgo el derecho humano a una alimentación adecuada. Se exige a los países de América Latina que prohíban el uso de agrotóxicos tales como los insecticidas neonicotinoides y fipronil y el herbicida glifosato. Se pidió también que se declare a las especies de abejas nativas sin aguijón (meliponas) como especies en peligro de extinción. Por último, es necesario mencionar que la vida y función de las abejas está intimamente ligada a la vida de las comunidades y pueblos campesinos e indígenas, por lo que si se quiere mantener a las abejas y otros polinizadores, deben mantenerse los ecosistemas y a los pueblos que habitan en estos.

“Si la abeja desapareciera de la faz de la tierra, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida.»

Maurice Maeterlinck, en “La vida de las abejas”

Fuente: Página 3 

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