La macro explotación lechera de Noviercas, un proyecto faraónico

De muy mala leche. Así es como me ha dejado el reciente anuncio de la Junta de Castilla y León en el que se aprobó la evaluación ambiental simplificada para la edificación de la macro explotación lechera que quieren hacer en Noviercas, un pueblo de 155 habitantes en la provincia de Soria. Y no es solo eso. Si con esta evaluación el Ayuntamiento cambia sus normas urbanísticas, estaría abriendo las puertas para que en el municipio se hicieran otras explotaciones de iguales dimensiones.

Cierra los ojos e imagina el Parque del Retiro. O 120 campos de fútbol. O las cuatro terminales del aeropuerto de Barajas… Sí, así de grande es la macro explotación que Valle de Odieta S.C.L quiere hacer en Noviercas. ¡120 hectáreas de instalaciones! Además, su actividad no es trigo limpio. Otra macro explotación de esta misma empresa (cuatro veces más pequeña que esta) acumula once procedimientos sancionadores por infracciones ambientales.

Vuelve a cerrar los ojos e imagínate naciendo en una explotación industrial como esta. No pisar nunca la tierra. No sentir la lluvia, ni el calor del sol en tu lomo. No saborear nunca la hierba fresca y verde de un pasto. Vivir día tras día encerrada en una nave industrial, ordeñada hasta la saciedad con un triple objetivo: producir la mayor cantidad de leche, en el menor tiempo posible y barata. De aquí no puede salir una buena leche.

Este es el destino que les espera a las 23.520 vacas de leche que pretenden explotar en la que sería la mayor explotación de vacuno de leche de Europa y una de las cinco mayores del mundo. Este proyecto de macro explotación es el de una auténtica fábrica de leche, no de una granja de vacas como nos imaginamos. Un proyecto faraónico, totalmente desproporcionado y que tendría graves efectos socio económicos, para el medio ambiente y para el bienestar animal.

Por otro lado, esta macro explotación sería también una auténtica fábrica de cambio climático. De llevarse a cabo emitiría unas 574.200 toneladas de CO2 equivalente al año*. ¡Esto es lo que emiten cerca de 122.000 coches circulando en un año!

En una situación de emergencia climática como en la que nos encontramos, este tipo de proyectos deberían ser rechazados en el mismo momento en el que se plantean. No podemos seguir funcionando así. Tenemos que cambiar el modelo de producción y consumo. Además sería también un motor de destrucción de la biodiversidad (importación de piensos provenientes de zonas como la Amazonia), de consumo desmesurado de agua (consumiría al día lo mismo que unas 16.000 personas) y de contaminación (producción ingente de excrementos). También podría provocar el cierre de pequeñas explotaciones que se encuentran a su alrededor, ya asfixiadas por el actual modelo de negocio, generando más desempleo del que promete crear.

Prefiero no seguir haciendo cálculos… ¡Hay que parar este proyecto! Necesitamos otro modelo para el futuro. Y lo hay. Hay otros modelos de ganadería, de pequeña escala, extensivos y ecológicos, con una baja utilización de insumos externos, una menor producción de leche pero de una calidad muy superior. Para potenciar estos otros modelos lo primero que tenemos que hacer es reducir nuestro consumo y decir un claro y rotundo no a los productos provenientes de la ganadería industrial. Al reducir el consumo de productos de origen animal a unos niveles más sanos y sostenibles se podrá optar a productos de mayor calidad, provenientes de una ganadería sostenible, extensiva y ecológica donde el verdadero bienestar animal es un factor determinante y diferenciador.

Y sí, nos preocupa mucho que los pueblos rurales se estén quedando vacíos, pero la solución no pasa por llenarlos ahora de macro explotaciones y envenenar sus tierras y aguas con purines. Son pan para hoy y hambre para mañana. La solución pasa por desarrollar proyectos alternativos que fijen y atraigan población, pongan en valor su patrimonio cultural y medio ambiental, pero que a la vez sean respetuosos con el medio ambiente y garanticen un mundo rural vivo, la soberanía alimentaria y nuestra propia supervivencia, así como la de las demás especies.

Los ecologistas en general somos personas pacientes y persistentes . Desde Greenpeace haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que este proyecto no vea la luz del día. Y tú nos puedes ayudar. Súmate y demuestra que somos muchas las personas que queremos un sistema alimentario que nos dé comida sana y que no siga destruyendo nuestra casa común.

*Cálculo efectuado a partir de la estimación de producción de leche de la empresa (200.000 toneladas/año), datos de la FAO y porcentaje de proteína en la leche según la Fundación Española de la Nutrición.

Fuente: Greenpeace  Luis Ferreirim

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