La experiencia de los bio-distritos en Italia

Un Bio-distrito es un área geográfica donde los agricultores, los ciudadanos, los operadores turísticos, las asociaciones y las administraciones públicas establecen un acuerdo para la gestión sostenible de los recursos locales, adoptando un modelo biológico de producción y consumo (cadena corta comercial, grupos de compra, comedores públicos bio). En un Bio-distrito, la promoción de los productos biológicos se articula estrechamente con la promoción del territorio y de sus peculiaridades, para lograr el pleno desarrollo de sus potencialidades económicas, sociales y culturales.

El primer Bio-distrito fué creado en Italia en 2004, en un territorio que forma parte del Parque Nacional del Cilento, Vallo di Diano y Alburni. En 2018, después de 14 años de actividad, participan en el Bio-distrito 38 municipios, 400 empresas, 20 restaurantes y 10 establecimientos turísticos, que utilizan los productos orgánicos del territorio.

Hoy en día el Bio-distrito es un verdadero laboratorio permanente de impacto nacional e internacional, de ideas e iniciativas con un alto perfil cultural, que apuntan a un desarrollo justo y solidario del territorio, basado en un modelo ecológico

El Bio-distrito territorial es una solución innovadora que se enmarca en los objetivos acordados en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), celebrada en Río de Janeiro en 1992 y, en particular, en el Plan de Acción de la Agenda 21, que orienta las políticas de los diferentes países hacia un desarrollo sostenible, dando un papel central a las autoridades locales. El Bio-distrito también se enmarca en la Declaración de Nyéléni, Sélingué (Mali 2007) que declaró la Soberanía Alimentaria como derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y respetuosa del medio ambiente, y el derecho de los pueblos a decidir sobre su propio sistema alimentar y productivo.

Promover la cultura del biológico y el enfoque territorial como parte de estos compromisos de la comunidad internacional significa contribuir a un desarrollo atento a la conservación de los recursos, al respeto del medio ambiente, a la puesta en valor de las diferencias locales y, por lo tanto, a la calidad de la vida.

Los retos que los Bio-distritos permiten enfrentar se pueden resumir en seis temáticas principales:

  • Granjas mixtas, o sea una agricultura que integre la producción vegetal con la cría de animales y las nuevas fronteras de la sostenibilidad (energía, agua, biodiversidad, calidad de vida y de trabajo). Este desafío no siempre se puede enfrentar a nivel de una empresa, especialmente donde las granjas se caracterizan por una extensión reducida. Por esto es conveniente promover proyectos territoriales y asociativos.
  • Acceso a la tierra, cada vez más difícil para aquellos que no cuentan con considerables recursos económicos y, en particular, para los jóvenes que deseen convertirse en agricultores. En los Bio-distritos se promueve un verdadero renacimiento agrícola que marca una ruptura con el pasado, que se identifica como un modelo ecológico de referencia para el conjunto de la agricultura, capaz de revitalizar, por ejemplo, las tierras públicas y las tierras sin cultivo, restituyendo dignidad y rentabilidad al trabajo agrícola.
  • Relaciones más equitativas en la cadena, creando nuevas relaciones directas entre productores y consumidores, adoptando modelos alternativos de distribución como los circuitos cortos y los grupos de comercio solidario, e instando a la administración pública a incrementar las compras verdes para comedores escolares, hospitales y otros servicios públicos del territorio.
  • Soberanía alimentaria, reconociendo a las comunidades locales el derecho a decidir qué y cómo producir.
  • La simplificación del sistema de control y certificación de productos biológicos, para volverlo menos burocrático, más eficaz y que contemple procesos inclusivos, como la certificación de grupo y los sistemas de garantía participativos. En los Bio-distritos la alta concentración de granjas orgánicas hace que el control sea más ágil, y con frecuencia toda la comunidad ayuda a controlar y garantizar la correcta aplicación del método de producción por parte del operador agrícola. El operador de la finca a su vez está mucho más capacitado, y sobre todo motivado por el reconocimiento público de la importante función social que desempeña en la comunidad.
  • La comunicación sobre el modelo ecológico acercando autores y destinatarios del mensaje, para poder transmitir con mayor eficacia los valores del modelo: La agricultura ecológica es buena para los productores, para los consumidores, para la sociedad y para el medio ambiente.

En un Bio-distrito los recursos naturales, culturales y productivos del territorio están conectados en red y reforzados por políticas locales orientadas a valorizar el medio ambiente, las tradiciones y los conocimientos locales. En general, el primer impulso para su constitución viene de los agricultores orgánicos que buscan mercados locales que puedan apreciar sus productos, y por los ciudadanos cada vez más interesados en comprar a precios justos alimentos sanos y capaces de proteger la salud y el medio ambiente. Muchos otros actores y organizaciones, sin embargo, juegan un papel importante en el establecimiento y gestión de un Bio-distrito, empezando por los gobiernos locales, las administraciones públicas y las escuelas, que con sus compras verdes pueden orientar los hábitos de los consumidores y de los mercados locales. Los operadores turísticos, a su vez, a través de rutas de turismo ecológico y rural, puede apuntar a recalificar y ampliar la oferta turística.

Fuente: http://biodistretto.net/

Más información sobre los Biodistritos  BrochureBiodistrettiESP

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