La expansión de los modelos intensivos de agricultura amenaza la biodiversidad incluso más que la crisis climática

Buena parte de la biodiversidad global se concentra en 36 “zonas calientes” (biodiversity hotspots en inglés) distribuidas por todo el planeta. Estas zonas calientes de biodiversidad atesoran un gran número de especies únicas, y son fundamentales para garantizar su supervivencia. De hecho, para hacernos una idea de su importancia, más de la mitad de las especies de plantas endémicas y del conjunto de vertebrados se concentran exclusivamente en estas 36 zonas que ocupan apenas el 2,5% de la superficie del planeta. Pese a su gran valor ecológico, estas zonas se encuentran muy amenazadas, ya que se estima que solo un 10% de su superficie alberga vegetación natural sin alterar.

En este contexto, preasentamos  el resumen de un artículo publicado recientemente en la revista Conservation Letters, titulado «La cuenta atrás final para los puntos calientes de biodiversidad», en el que sus autores proyectan cómo será el futuro de estos espacios en 2050 en un escenario de crisis climática y aumento de la presión humana sobre los mismos.

A modo de introducción, los investigadores concluyen que estos cambios ambientales conducirán a la extinción de todas las plantas endémicas en, al menos, un 27% de estos puntos calientes de biodiversidad, siendo la expansión de los modelos intensivos de  agricultura la principal causa de deterioro ambiental.

Distribución de los puntos calientes de biodiversidad. Autor: Conservation International Foundation. (CC BY 4.0)

Efectos de la crisis climática y la agricultura en los puntos calientes de biodiversidad

Para evaluar el efecto de estos cambios en los puntos calientes de biodiversidad, los investigadores han comparado el clima actual con el pronosticado por los distintos escenarios de cambio climático que manejan los científicos: desde una situación en la que no se ponen en marcha planes de reducción de emisiones y seguimos liberando a la atmósfera gases de efecto invernadero “como si no hubiera un mañana”, a una situación en la que se implementan todas las medidas necesarias para intentar reducir el incremento de temperatura del planeta. De manera similar, los investigadores contemplan la superficie agrícola que será necesaria en el futuro de acuerdo con distintos escenarios de crecimiento de la población mundial, teniendo en cuenta, además, potenciales cambios en la productividad de la agricultura como consecuencia de la crisis climática. Sobre esta base, los investigadores llevan a cabo una estimación de las especies de plantas endémicas que se perderían debido a cambios en los usos del suelo y el clima en estas áreas.

Los resultados muestran que, dependiendo de los escenarios de emisiones mencionados anteriormente, entre un 25 y un 33% de estas zonas experimentarán cambios importantes en el clima para 2050. Por si esto fuera poco, la expansión agrícola tiene un impacto negativo mayor: dependiendo de los distintos escenarios de crecimiento de la población, entre un 27 y un 39% de los puntos calientes del planeta perderían todos sus ecosistemas vírgenes y los hábitats naturales que albergan como consecuencia de la transformación directa del terreno que conlleva la expansión poblacional. A esto se le suma que hasta otro 12% de estos espacios podrían ver cómo desaparece la mayor parte de toda su vegetación original como consecuencia de estos cambios en los usos del suelo (variando desde la mitad hasta la práctica totalidad dependiendo del escenario).

Estas pérdidas se darán en los puntos calientes con más especies endémicas, que además son los que cuentan con menor porcentaje de superficie protegida: Filipinas, Caribe, Madagascar, islas del Índico y cuenca Mediterránea. Pese a todas estas evidencias negativas, los autores dejan un mensaje final esperanzador al reconocer que el difícil acceso, el abrupto relieve y la escasa fertilidad del suelo en muchas de estas zonas pueden favorecer que algunos puntos calientes se libren de esta “fiebre agrícola”. Además, reconocen que no han tenido en cuenta la posible adaptación de parte de esa biodiversidad a estos cambios y la potencial mejora en la eficiencia y la reducción del impacto del modelo agrícola.

 

Si no tomamos medidas urgentes, nos espera un futuro poco halagüeño

Los investigadores concluyen que a menos que haya un profundo cambio en el modelo agrícola, seremos testigos de un inevitable aumento de la superficie dedicada a la producción de alimentos para satisfacer su creciente demanda. Esto supondría que alrededor de un tercio de estos puntos calientes de biodiversidad verían reducida su superficie de hábitats naturales intactos en más un 50% como consecuencia de la expansión de la agricultura. Además, los científicos prevén que otros puntos calientes (entre el 6 y el 18% de los mismos) experimentarán una reducción similar como consecuencia de la crisis climática. Estos resultados ponen de manifiesto que, a  corto plazo, la pérdida y transformación de hábitats naturales tiene un impacto más negativo que los efectos de la crisis climáticas en estos puntos calientes de biodiversidad. Finalmente, los investigadores dan la voz de alarma al advertir que la velocidad y la magnitud de esta pérdida de ecosistemas vírgenes y la biodiversidad que albergan es, en realidad, mucho mayor que la pronosticada en estudios previos.

Por lo tanto, urgen a las autoridades y gobiernos a aplicar medidas decididas para disminuir el impacto de la agricultura, al menos, en estos puntos calientes que albergan una fracción importante de la biodiversidad del planeta y, especialmente, en los situados en las zonas tropicales de Asia y África donde la presión demográfica y la demanda futura de suelo agrícola serán previsiblemente mayores. Hasta la fecha, los gobiernos se han comprometido a reducir la demanda de suelo e incorporar prácticas agrícolas más respetuosas a través de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” de la ONU, especialmente aquellos relacionados con la seguridad alimentaria, cambio climático y biodiversidad. ¿Será suficiente? ¿Salvaremos estas joyas naturales tan cruciales para la conservación de la biodiversidad? La respuesta, a la vuelta de la esquina, pero en base a los hechos observados hasta la fecha no parece que podamos ser especialmente optimistas.

Efectos proyectados del cambio agroeconómico y climático sobre los puntos críticos de biodiversidad calculados para el año 2050. Los colores rojos indican fuertes cambios en el clima y la presión agroeconómica, los colores azules indican cambios nulos o pequeños, es decir, reducción en la presión agroeconómica.

Artículo completo

Habel, J. C., Rasche, L., Schneider, U. A., Engler, J. O., Schmid, E., Rödder, D., et al. (2019). Final countdown for biodiversity hotspots. Conservation Letters12(6). https://doi.org/10.1111/conl.12668

Fuente: Ecomandanga

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.