Informe incendios forestales 2020: El planeta en llamas

Cada vez tenemos menos incendios forestales en cantidad, pero son más devastadores e incontrolables, los expertos los han bautizado como «incendios de sexta generación», y están asolando los bosques del Planeta.

Los incendios forestales de 6ª generación son la «nueva normalidad». Los incendios se han convertido en una «pandemia» mundial. Como vemos en el mapa «El Planeta en Llamas«, se producen alrededor del mundo, en lugar impensables, destrozando ecosistemas únicos de un valor ecológico incalculable para la salud de todo el planeta, como Amazonas, los pulmones de la Tierra.  Ni siquiera países que históricamente se han mantenido ajenos a este drama se libran de esta nueva realidad. Ya van varios años que el Círculo Polar Ártico registra incendios. En esta «helada» región, se acaba de registrar récord de temperaturas con 38ºC. En total, ardieron 5,5 millones de hectáreas que emitieron 182 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. El Ártico se está calentando dos veces más rápido que el resto del planeta y, como consecuencia, se están generando incendios de alta intensidad.

Los incendios forestales y el cambio climático son dos caras de la misma moneda

Las emisiones debidas a los incendios en 2019 supusieron un repunte a nivel global y se liberaron 7.800 millones de toneladas de CO2, el equivalente a unas 25 veces las emisiones totales de España en un año.

2019 se ha caracterizado por una actividad incendiaria excepcional en términos de severidad y emisiones. La combinación de olas de calor prolongadas, sequías acumuladas y baja humedad unida a una vegetación muy seca y bosques sin gestión está generando incendios mucho más rápidos y de una virulencia nunca vista. Además, los períodos de riesgo se han alargado. Este es el caso de los incendios de Australia, con «tormentas de fuego» de más de 1.000ºC, que acabaron con la vida de decenas de personas y de más de 1.200 millones de animales. Los incendios de la Amazonia o Indonesia tienen un claro trasfondo socioeconómico, el de la deforestación. El cambio de usos del suelo es el origen de estos incendios, principalmente debido al insostible sistema alimentario predominante, causante del 75% de la deforestación mundial.

Menos bosques, más riesgos de zoonosis

Existe una relación directa entre los incendios, deforestación y pandemias: la destrucción de los bosques, en especial los tropicales como la Amazonia, Indonesia o el Congo, posibilita que los seres humanos entren en contacto con poblaciones de fauna silvestre portadoras de patógenos. En este sentido, Naciones Unidas y WWF coinciden en el concepto One Health porque unos bosques bien conservados se convierten en la mejor vacuna contra zoonosis como el coronavirus.

Frenar el cambio climático y la prevención son la única medicina para esta grave emergencia global

Las políticas contra las llamas tienen que centrarse en una prevención integral, porque los incendios del futuro dependen de las medidas de prevención que apliquemos a partir de ahora. Es un error seguir confiando en las políticas de extinción para apagar fuegos ya que han demostrado ser ineficaces frente a los eventos extremos.

En España urge la puesta en marcha de las ya aprobadas «Orientaciones estratégicas para la gestión de incendios forestales» por parte del Gobierno central y las comunidades autónomas. Tenemos una oportunidad única para utilizar fondos de la reconstrucción económica y generar empleo en la gestión y adaptación al cambio climático  de nuestra olvidadas masas forestales. Y así reducir la siniestralidad, promover y poner en valor paisajes más resistentes al fuego y mejor adaptados al cambio climático y minimizar el riesgo en las zonas de interfaz.

A escala planetaria, urge luchar contra el cambio climático global y poner freno a la deforestación y degradación de los bosques en los trópicos.

Fuente: WWF España

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