Informe Global Environment Outlook 6 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Publicado en el marco de la cuarta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el sexto informe de Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO, por sus siglas en inglés) hace un llamado a abordar urgentemente los desafíos ambientales más apremiantes para poder alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otros objetivos ambientales acordados a nivel internacional, como el Acuerdo de París.

Un documento que ha tenido un fuerte impacto mediático por las movilizaciones internacionales contra el cambio climático.

Debido al tamaño del documento completo podéis obtener más información o descargar los diferentes artículos por separado en: http://bit.ly/GEO-6-web

El resumen en castellano está disponible en: http://bit.ly/GEO6-Res-Esp

Algunas ideas destacadas del Resumen:

Ø  Las dinámicas o tendencias de las poblaciones humanas (en particular la presión demográfica) y el desarrollo económico son los principales impulsores del cambio ambiental.

Ø  En 2018 la población mundial es de unos 7.500 millones de personas, y según la media de las proyecciones realizadas, en el año 2050 será de casi 10.000 millones de personas y de casi 11.000 millones en 2100 (cifras de las Naciones Unidas).

Ø  A nivel mundial, la urbanización se está expandiendo a un ritmo sin precedentes y las ciudades se han convertido en los principales motores del desarrollo económico en todo el mundo.

Ø  Casi todas las ciudades costeras de todos los tamaños y los pequeños Estados insulares en desarrollo son cada vez más vulnerables al aumento del nivel del mar, las inundaciones y las mareas de tormenta causadas por el cambio climático y por fenómenos meteorológicos extremos.

Ø  Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible es preciso desvincular la degradación ambiental y el uso de los recursos del crecimiento económico y las modalidades de producción y consumo conexas.

Las emisiones antropógenas siguen alterando la composición de la atmósfera, lo que da lugar a la contaminación del aire, el cambio climático, la reducción del ozono estratosférico y la exposición a sustancias químicas persistentes, bioacumulativas y tóxicas.

La contaminación del aire es el principal factor ambiental que contribuye a la carga mundial de morbilidad, y ocasiona entre 6 y 7 millones de muertes prematuras.

Se está desencadenando un importante proceso de extinción de especies, que pone en peligro la integridad planetaria y la capacidad de la Tierra para satisfacer las necesidades humanas.

El medio ambiente y la salud humana están estrechamente vinculados; muchas de las nuevas enfermedades infecciosas son resultado de actividades que afectan a la diversidad biológica.

La diversidad genética está disminuyendo, lo que plantea una amenaza para la seguridad alimentaria y la resiliencia de los ecosistemas, incluidos los sistemas agrícolas y la seguridad alimentaria.

Las poblaciones de especies están disminuyendo y las tasas de extinción de especies están aumentando. En la actualidad, se considera que el 42 % de los invertebrados terrestres, el 34 % de los invertebrados de agua dulce y el 25 % de los invertebrados marinos están en riesgo de extinción.

La integridad y las funciones de los ecosistemas están disminuyendo.

Los principales factores impulsores del cambio que afectan a los océanos y las costas son el calentamiento y la acidificación de los océanos, la contaminación marina y el uso creciente de los océanos, las costas, los deltas y las cuencas para la producción de alimentos, el transporte, los asentamientos, la recreación, la extracción de recursos y la producción de energía.

Hoy en día la basura marina, compuesta entre otras cosas de plásticos y microplásticos, abunda en todos los océanos, a todas las profundidades.

La presencia y abundancia cada vez mayores de microplásticos tiene posibles efectos perjudiciales para la salud tanto de los organismos marinos (establecido, pero inconcluso) como de los seres humanos.

La producción de alimentos es el mayor uso antropogénico de la tierra, pues utiliza el 50 % de la tierra habitable.

Garantizar los derechos sobre la tierra para las comunidades locales puede ayudar a convertir los activos de tierra en oportunidades de desarrollo y asegurar un aprovechamiento más sostenible de la tierra. Para la mayoría de las personas, la tierra es su activo más importante.

La degradación de las tierras y la desertificación han aumentado.

El crecimiento demográfico, la urbanización, la contaminación del agua y el desarrollo insostenible están aumentando la presión sobre los recursos hídricos en todo el mundo, y esa presión se ve exacerbada por el cambio climático. En la mayoría de las regiones, los desastres de evolución lenta, como la escasez de agua, la sequía y la hambruna, traen como consecuencia un aumento de la migración.

Promover la eficiencia en el uso del agua, el reciclaje del agua, la captación de agua de lluvia y la desalinización es cada vez más importante para garantizar una mayor seguridad del abastecimiento de agua y una asignación más equitativa del agua a los diferentes usuarios y usos.

El ritmo del consumo y las actividades lineales (extraer – fabricar – usar – desechar) ha incrementado la explotación de los recursos más allá de la capacidad de recuperación de los sistemas ecológicos, y ha provocado consecuencias perjudiciales a todos los niveles, desde el local hasta el mundial.

Este informe muestra cómo los gobiernos pueden poner al mundo en el camino hacia un futuro verdaderamente sostenible y enfatiza que los tomadores de decisiones en todos los niveles necesitan tomar acciones urgentes e inclusivas para lograr un planeta saludable con personas saludables.

 

 

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