Indígenas recuperan tierras despojadas por la industria de la caña

El pueblo Nasa es uno de los 110 pueblos indígenas de Colombia que fueron desplazados hacia las montañas tras la conquista europea y posteriormente con las plantaciones masivas de caña de azúcar. Desde el año 2015 han comenzado a realizar acciones directas derribando plantaciones de caña. Después, plantan alimentos orgánicos y dejan otras partes para que se cubra de nuevo con la vegetación nativa. A esta acción le llaman “la liberación de la madre tierra”, una iniciativa que ha cobrado por lo menos ocho muertos y aproximadamente 600 desalojos por parte de los elementos de seguridad del Estado colombiano .

 

Indígenas recuperan tierras despojadas por la industria de la caña

Foto Santiago Navarro F

“Llegan como si fueran a una guerra, con fuerzas armadas del Estado. Nos han matado a ocho compañeros. Nos han reprimido fuertemente”, denuncia un integrante del Movimiento de Liberación de la Madre Tierra que por seguridad prefiere mantenerse en el anonimato.

Una parte del territorio ancestral del pueblo Nasa se ubica en el Norte del Cauca. Una región que está cubierta por un paisaje de 330 mil hectáreas de monocultivo de caña que es destinado, principalmente, para producción de etanol que después es mezclado con otros carburantes para su uso en automóviles.

Esta gran mancha verde se nutre de más de 25 mil nacimientos de agua que provienen de las montañas y de 2 mil pozos que fueron perforados a sus alrededores. Consumen 25 millones de litros de agua por segundo. Motivos suficientes que han empujado a este pueblo para recuperar sus tierras ancestrales.

“Llegó la hora de liberar la tierra porque está esclavizada y la están matando ¿quién la está matando y esclavizando? Los proyectos que llegan como desarrollo a nuestros territorios. La minería, el petróleo y los monocultivos que son un negocio que beneficia a unas cuantas personas. Y hay que liberarla porque la tierra tiene un fin, que es generar vida y no muerte”, dice uno de los integrantes de este movimiento que por seguridad solo se presentó como José.

“El objetivo de esta acción es dejar que se enmonte la tierra, porque entonces así volverá la diversidad, volverán las aves, los microorganismos y las plantas que fueron consideradas sus enemigas. Volverán los arboles”, agrega José.

Además de liberar la tierra del monocultivo de caña también siembran alimentos. Con los alimentos cultivados y cosechados han realizado otra acción directa que es regalar la comida en los barrios más pobres de la ciudades de Cali, Medellín, Manizales y Bogotá. A esta iniciativa le han llamado la “Marcha de la Comida”, que tiene como objetivo, según los liberadores, “el encuentro del pueblo con el pueblo”. A partir de esta marcha, decenas de colectivos de jóvenes y barrios populares han decidido desmantelar el cemento y comenzar a sembrar comida

Espejos

El pueblo Nasa decidió realizar estas acciones desde el año 2015 y, posteriormente, en el año 2017 convocó a un primer encuentro con otras personas de Colombia y de otras partes del mundo que están tomando acciones similares en cuanto al cambio climático y por la reconstrucción de territorios arrasados por el extractivismo, los monocultivos y el sector inmobiliario.

Es así que entre los días 11 y 12 de agosto de este año 2019, cientos de personas fueron convocados nuevamente al Tercer Encuentro de Liberadoras de la Madre Tierra en el Norte del Cauca.

Afilan pacientemente sus machetes, sus miradas cómplices se cruzan de un lado a otro. Un bastón de mando los identifica, son las autoridades tradicionales Nasa que danzan en fila india. Es un ritual con el cual se preparan, junto a colectivos anarquistas, ambientalistas y de otras tendencias que se han sumado, para derribar una plantación más de caña de azúcar.

Con machete en mano, Fabián Serrano, del colectivo Imprenta Comunera, acudió a este llamado asumiendo que “la liberación también debe de ser desde el pensamiento y desde lo práctico, es por eso que hemos venido, para nutrirnos y para aprender con estas prácticas, pero, sobre todo, a aprender a organizarnos. Porque desde nuestros propios lugares tenemos que asumir otras acciones, tenemos que mirarnos como uno mismo, como un espejo. Porque son las ciudades donde la catástrofe climática se ha comenzado a sentir con mayor intensidad”, dijo Serrano para Avispa Midia.

“En las ciudades también está la madre tierra, solo que está tapada con el cemento. Pero en la medida que vamos realizando agricultura urbana y la destapamos del cemento, también la vamos liberando. Pero más allá de esto, esta el consumo desmedido de las zonas urbanas, que considero que es una de las peores formas de matar a la madre tierra porque el metabolismo del mercado funciona en la medida en que consumimos y en esta misma medida se devastan los territorios de los pueblos indígenas”, asevera Ana María Carlón del Colectivo urbano de la Madre Locura.

En este territorio donde se ha realizado este evento también se compartieron experiencias de educación, salud, medicina tradicional, pero también saberes y experiencias que les ha funcionado para organizarse y poder resistir. “Los pueblos indígenas nos están dando el ejemplo de las acciones para combatir el cambio climático y dejar que la tierra se sane dejándola vivir. Reafirmamos que el principal responsable de este desequilibrio ecológico, que hoy vivimos es, en primera instancia, la forma de vida que nos ha impuesto el capitalismo”, dice Ana María para Avispa Midia .

Aunque este proceso inició en el año 2015, los indígenas Nasa han acumulado experiencia para la liberación y recuperación de sus territorios desde el año 1971. Como parte del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) se propusieron recuperar y ampliar sus territorios, fortalecer sus autogobiernos y “no pagar impuestos a los terratenientes. Desde ese mandato se recuperaron más de 130 mil hectáreas”, dice José y afirma, “el gobierno nos traicionó más de una vez con acuerdos que no cumplió.

 

Indígenas recuperan tierras despojadas por la industria de la caña

Foto Santiago Navarro F

“Hoy, quienes nos asumimos como liberadores, no negociamos con el gobierno y no queremos nada de ellos, buscamos fortalecer nuestra autonomía con el conocimiento que nos han dejado nuestros ancestros. La liberación de la Madre Tierra no esta en negociación, porque es una lucha por la vida y, el gobierno, lo que ha hecho es sembrar miedo y muerte, por tanto no hay nada que esperar de ellos”, continúa José.

Estar fuera de las instituciones estatales y proponer otra forma para resistir a la devastación de la producción industrial de la caña de azúcar y a los efectos del cambio climático es considerada como alternativa para quienes han hecho presencia a este evento.

“Lo que estamos viviendo es una crisis civilizatoria. No es solamente económica o solamente social o solamente ambiental. Todo está conectado, ¿de dónde se extrae la energía para que la economía funcione? ¿Cómo estamos consumiendo? ¿para qué están sirviendo los procesos educativos? ¿A que responden las acciones que tomamos en las ciudades? ¿A que responden las acciones y políticas de los gobiernos?”, cuestiona Nadia Humaña, de la Comisión de interlocución del Sur de Bolívar, Centro y Sur de la costa colombiana.

“Entonces”, dice Humaña para Avispa Midia, “tenemos el reto de pensar estos problemas de forma integral para hacerles frente y pensar en estrategias que apunten a puntos neurálgicos de este sistema. También es necesario repensar el papel del Estado y cuestionarnos si ahí existe la posibilidad de revirar esta destrucción ”.

Indígenas recuperan tierras despojadas por la industria de la caña
Indígenas recuperan tierras despojadas por la industria de la caña
Indígenas recuperan tierras despojadas por la industria de la caña
Fotos Santiago Navarro F
Fuente: Avispa Midia

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