El mito de la crisis alimentaria

La idea de que el mundo pronto podría ser incapaz de alimentar a su población humana es una vieja y poderosa narrativa que recientemente ha sido ampliamente explotada por la agroindustria. En su forma moderna, la idea se basa en los asombrosamente limitados fundamentos de un pequeño número de modelos matemáticos de sistemas alimentarios. Estos a su vez descansan sobre hipótesis comprobables específicas.

No hay escasez mundial de alimentos, hay un exceso, incluso en cualquier escenario poblacional futuro plausible, escribe el Dr. Jonathan Latham.

El más destacado de estos modelos de sistemas alimentarios es el GAPS (Sistema de Perspectivas de la Agricultura Mundial), un modelo dirigido por investigadores de la FAO en Roma. En «El mito de la crisis alimentaria», critico el GAPS – y por extensión todos los modelos similares – a nivel de sus supuestos básicos.
 
El GAPS se basa en muchos supuestos, pero en el documento se identifican cuatro de ellos que son sumamente problemáticos y que tienen importantes efectos en las predicciones del modelo:

1) Que los agrocombustibles son impulsados por la «demanda»
2) Que los actuales sistemas de producción agrícola están optimizados para la productividad
3) Que los «potenciales de rendimiento» de los cultivos han sido estimados correctamente
4) Que la producción mundial anual de alimentos es aproximadamente igual al consumo mundial de alimentos.
 
Como se muestra en el documento, las formas específicas en que estos cuatro supuestos se incorporan en el GAPS y otros modelos producen uno de los dos efectos específicos. Cada uno de ellos hace que el GAPS subestime la oferta mundial de alimentos (ahora y en el futuro), o que los modelos sobreestimen la demanda mundial de alimentos (ahora y en el futuro).
 
Así, los modelos como el GAPS subestiman la oferta y exageran la demanda. El efecto acumulativo es dramático. La discrepancia entre la disponibilidad de alimentos estimada por el GAPS y la realidad subyacente se calcula en el documento utilizando datos revisados por expertos. En resumen, el GAPS y otros modelos omiten aproximadamente 12.500 millones de personas en alimentos anualmente.
 
Las consecuencias generales de este análisis son muy significativas. No hay escasez mundial de alimentos, hay un exceso, incluso en cualquier escenario poblacional futuro plausible.

Además, no existe una justificación empírica para la adopción, frecuentemente sugerida, de medidas especiales de sacrificio, como la intensificación de la agricultura. Tampoco hay necesidad de nuevos pero peligrosos OGM o pesticidas para alimentar a la población mundial.

Otra forma de decirlo es que la mayoría de las políticas agrícolas, si no todas, deberían regirse por criterios como la sostenibilidad ecológica y la adecuación cultural, en lugar de requisitos de producción imaginarios.

La versión final del documento, revisada por expertos, puede consultarse aquí.

Traducción realizada por Acción por la Biodiversidad

Fuente: GMWatch

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