El cambio global afecta a la grasa y la salud del pescado azul

El incremento de la temperatura del mar puede haber afectado la productividad y la composición del plancton, del que se alimentan anchoas y sardinas de la Costa Brava

Los niveles de grasa en las sardinas y las anchoas de la Costa Brava han disminuido en los últimos 10 años y son inferiores que los de las sardinas y anchoas de otros lugares del Mediterráneo y del Atlántico, dos hechos que indicarían que se han producido cambios importantes en su dieta. La cantidad de grasa de estos peces suele ser particularmente elevada durante la primavera y el verano, que es cuando el plancton, su alimento, es más abundante. Por lo tanto, la disminución de los niveles de grasa en las sardinas y anchoas de la Costa Brava podría explicarse por cambios en la productividad y la composición del plancton, posiblemente ligados al incremento de la temperatura de las aguas, así como por cambios en los nutrientes que llegan al mar procedentes de los ríos y por los efectos de la sobrepesca.

Son los resultados principales de un estudio desarrollado por investigadores del grupo de investigación SeaHealth y la Cátedra Océanos y Salud Humana de la Universidad de Girona (UdG), y del programa de Tecnología Alimentaria del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA). La investigación, en la que se han estudiado unos 2.000 ejemplares de sardinas y anchoas de los puertos de Blanes, Roses, Sant Feliu de Guíxols, L’Escala y Palamós, es la más extensa realizada hasta ahora en la Costa Brava.

El estudio alerta, también, de los niveles bajos de omega-3 durante la época de reproducción de la sardina, en invierno, lo que condiciona su estado reproductivo. Los resultados del estudio son relevantes a nivel ecológico porque la sardina y la anchoa, las dos especies de pescado azul pequeño más abundantes en el mar de Cataluña, constituyen la base alimenticia para muchos otros peces. Como resultado, su mala condición puede afectar el estado de salud de otros peces situados más arriba en la cadena trófica, como la merluza.

Sardinas con niveles bajos de omega-3

Cada tipo de grasa tiene una función particular en el ciclo de vida de la sardina y la anchoa, y por primera vez en la costa catalana, en el estudio de la UdG y el IRTA se han analizado los niveles de varios tipos de grasas, como el omega-3. Los omega-3 son clave para explicar el éxito reproductivo, el crecimiento y la mortalidad de los peces y, por tanto, para determinar el estado de sus poblaciones y el éxito de las pesquerías. Por ello, niveles elevados de estos ácidos grasos en los peces se asocian a unos huevos y unas larvas de mayor calidad y, de esta manera, a más viabilidad y reclutamiento en la población adulta. El estudio de la UdG y el IRTA revela que, en la época de reproducción de la sardina (invierno), los niveles de omega-3 de las sardinas de la Costa Brava son especialmente bajos.

La infección por parásitos, insignificante en la Costa Brava

Aunque algunos estudios anteriores han especulado sobre el papel de los parásitos en la salud de la sardina y de la anchoa, el estudio de la UdG y el IRTA muestra unas tasas de infección muy bajas en comparación a otras poblaciones, como las del Adriático. En el estudio se ha utilizado la base más extensa de parasitismo en peces comerciales en Cataluña, que es la de los servicios veterinarios de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña.

Los resultados evidencian que los parásitos no hacen peligrar las poblaciones de sardina y anchoa de la Costa Brava. También confirman que la conservación de estas especies debe centrarse en una gestión pesquera correcta y en entender mejor qué le pasa al plancton como consecuencia del cambio global. Así pues, concluyen los investigadores, se necesitan estudios específicos que confirmen los cambios en la productividad y la composición del plancton debido al cambio global, y proponen que los ácidos grasos de las sardinas y de las anchoas podrían ser utilizados como marcadores de los cambios ambientales que se están produciendo en el mar de la costa catalana y el Golfo de León.

La investigación, desarrollada por Sebastian Biton-Porsmoguer, Manuel Alcaide y Josep Lloret, por parte de la UdG, y por Ricard Bou y Elsa Lloret, del IRTA, ha sido financiada con dos proyectos GALP-Costa Brava. La UdG y el IRTA continúan trabajando conjuntamente para valorar la salud del pescado azul y otros peces de la Costa Brava a nivel ecológico, pesquero y nutricional.

(Fuente:IRTA/DICYT)

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