El acaparamiento mundial de tierras agrícolas debido a fondos de pensión debe detenerse

Desde hace una década el dinero de los fondos de pensión se invierte en la compra de tierras agrícolas. Está aumentando tanto la cantidad de fondos de pensión que invierten en tierras agrícolas como la cantidad de dinero, pero se hace discretamente. La magnitud de este fenómeno de apropiación de tierras agrícolas por parte de las financieras tiene importantes consecuencias tanto para las comunidades rurales como para los sistemas alimentarios. Dejar que las empresas se autodisciplinen con sus propias directrices voluntarias es una catástrofe segura. 

En 2011, en plena fiebre mundial por las tierras agrícolas del mundo, GRAIN publicaba un informe sobre los fondos de pensión. Queríamos subrayar el papel desempeñado por los fondos de pensión en esta oleada, no solo porque son una de las principales fuentes de financiación de las empresas que quieren adquirir grandes extensiones de tierras agrícolas sino porque investigar estos fondos nos brinda interesantes perspectivas de acción. Se supone que los gestores de fondos de pensión que manejan enormes sumas de dinero deben rendir cuentas de sus acciones ante los trabajadores cuyos ahorros para la jubilación gestionan, lo que esperamos les haga ser más sensibles a la presión social que los demás acaparadores de tierras agrícolas, o al menos eso cabría esperar.

Han pasado muchas cosas en los últimos siete años; como dijimos en un informe del año pasado, el ritmo de acaparamiento de tierras agrícolas en el mundo ha disminuido. Tanto la resistencia de las comunidades, como la mala prensa y la incompetencia de los inversionistas han contribuido a reducir la magnitud y la cantidad de transacciones agrícolas a gran escala en la mayor parte de los países del planeta. Sin embargo, el fenómeno no ha desaparecido y lamentablemente en el sector de la tierra agrícola se ha convertido en una opción “alternativa” para los gestores de fondos en busca de diversificación y de nuevas fuentes de ingresos. Más que cualquier otro actor del mundo financiero, los fondos de pensión son responsables de esta situación. Sin las inyecciones de dinero en efectivo de los gestores de fondos de pensión, la mayor parte de los fondos agrícolas que existen actualmente no habría sobrevivido o no habría existido.

El atractivo de las tierras agrícolas para los fondos de pensión

Que sepamos, no existe ninguna base de datos exhaustiva que refleje las inversiones de los fondos de pensión en tierras agrícolas. Hemos escrutado la documentación pública disponible y las revistas especializadas para tratar de formarnos una imagen lo más completa posible (ver tabla 1, disponible en inglés). Hemos identificado 76 fondos de pensión públicos y privados que han invertido en tierras agrícolas y que se administran en interno o por gestores de fondos externos. Calculamos que en agosto de 2018 dichos fondos de pensión habían destinado 14 mil 800 millones de dólares a las inversiones en tierras agrícolas.

Esta suma se halla en el más alto rango de la escala que habíamos estimado en 2011 y resulta coherente con las de otras fuentes procedentes de la industria. En 2016 la empresa de análisis financiero Pregin realizó un estudio que identificaba cien “fondos destinados a la agricultura y a las tierras agrícolas” no registrados que habían cerrado a partir del año 2006 y que habían ganado unos 22 millones de dólares. A menudo los fondos agrícolas son administrados por una sociedad financiera que reúne el dinero de diferentes inversionistas para adquirir tierras agrícolas y ocuparse a continuación de las granjas por ellos mismos o bien arrendándoselas a los agricultores o contratando a empresas de gestión agrícola. En algunos casos los administradores de fondos agrícolas pueden ser propietarios de la empresa que administran las granjas. Pregin demostró que la mayoría de los inversionistas de dichos fondos agrícolas eran fondos de pensión, tanto públicos (20 %) como privados (12 %). Nuestros datos sugieren que el peso de los fondos de pensión en las inversiones en tierras agrícolas es mucho mayor.

Nuestros datos revelan igualmente elementos importantes referentes a la geografía de las inversiones (ver el mapa). Por un lado, la mayoría del dinero destinado a la adquisición de tierras agrícolas procede de fondos de pensión estadounidenses y europeos, y los fondos de pensión estadounidenses están claramente en cabeza. Esto se explica en parte por las propias dimensiones del conjunto de los fondos de pensión estadounidenses que representan casi la mitad de los activos en manos de los fondos de pensión de todo el planeta. Los fondos de pensión estadounidenses también están más implicados en las llamadas “inversiones alternativas” que los demás fondos de pensión del resto del mundo y los recursos naturales (es decir, los bosques y las tierras agrícolas) actualmente son opciones corrientes en los portafolios de los fondos alternativos.

Pero también los fondos de pensión europeos se vuelven cada vez más hacia los fondos alternativos, a los que consideran una solución para las obligaciones de bajo rendimiento. Sucede lo mismo con los grandes fondos de pensión de otras partes de mundo, especialmente China, Corea del Sur, Malasia, Australia y Nueva Zelanda. Chile acaba de deshacerse de la reglamentación que antes impedía a sus importantes fondos de pensión del Estado invertir en fondos alternativos. En Sudáfrica los fondos de pensión estatales hicieron el pasado mes de octubre una importante incursión en la agroindustia cuando se unieron con un grupo financiero de autonomización económica de las poblaciones negras para comprar la mayor granja de de cría y matadero de ganado de África. En junio de 2018 el gobierno japonés autorizó al Fondo Gubernamental de Inversión de Pensiones (Government Pension Investiment Fund), la mayor reserva mundial de dinero destinada a pensiones, a que invirtiera en programas limitados de asociación para adquirir activos alternativos, especialmente tierras agrícolas. En abril de 2018 Nippon Life Insurance se convirtió en la primera sociedad japonesa que hizo una no despreciable inversión en un fondo de tierras agrícolas en el extranjero, lo que podría considerarse el inicio de una tendencia entre las sociedades financieras japonesas.

Respecto a la geografía también se pueden observar los lugares donde los fondos de pensión adquieren tierras. Sus adquisiciones se han limitado a América del Norte, Europa, Australia, Nueva Zelanda y parte de América del Sur en donde existen mercados de tierras y suficientes infraestructuras como para facilitar la exportación de las mercancías. Los fondos de pensión son más reticentes a invertir en África y ahí donde las tierras se hallan menos privatizadas, donde las  infraestructuras están menos desarrolladas o donde existe más peligro de ser acusados de acaparar tierras. En esas regiones del mundo la mayoría de las grandes transacciones de tierras las hacen las empresas de la agroindustria que a menudo se benefician del financiamiento de los bancos de desarrollo y del apoyo del gobierno de su país.

Sin embargo, está claro que los fondos de pensión están dispuestos a correr ciertos riesgos. Brasil, por ejemplo, es uno de los principales objetivos de las adquisiciones de tierras agrícolas por parte de los fondos de pensión y, sin embargo, es el país que más se enfrenta a conflictos provocados por la agroindustria. Las tierras agrícolas de Europa del Este constituyen también uno de los principales objetivos de los administradores de fondos de pensión aun cuando los mercados de tierras ahí son notoriamente corruptos y fraudulentos, y a pesar de que algunos fondos de pensión ya se han visto envueltos en escándalos.

 

Lo que atrae en estos países a los fondos de pensión y que seguirá atrayéndolos es la posibilidad de lucro. En estas fronteras de la expansión agroindustrial en las que se desplaza a los campesinos y a las poblaciones autóctonas para dejar sitio a las plantaciones, la especulación sobre el precio de la tierra puede generar mucho dinero. Si bien la mayoría de los fondos de pensión prefiere por el momento invertir en tierras agrícolas en su propio país, parece que muchos de ellos solo ven estas inversiones como un preludio para la inversión agrícola en el exterior, una opción susceptible de generarles a la larga mayores beneficios.

Es necesario estar atentos ante esta evolución. La cantidad de fondos de pensión que invierten en tierras agrícolas y las sumas de dinero destinadas a ello van en aumento, pero todo se hace discretamente. Los fondos de pensión extranjeros y nacionales han tomado tranquilamente posesión de enormes extensiones de superficies agrícolas en Estados Unidos, Australia y otros países industrializados sin despertar mayor oposición, aunque las consecuencias sobre las comunidades rurales son importantes. Estimamos que las cantidades puestas en juego actualmente por los fondos de pensión para adquirir tierras agrícolas estadounidenses alcanzan para comprar grosso modo una de cada diez granjas que se van a poner en venta en los próximos cinco años. Si a esto se agrega la compra de tierras agrícolas realizadas por las demás sociedades financieras y algunos ricos particulares como Bill Gates, y el hecho de que en los países implicados gran cantidad de agricultores son bastante ancianos y no han previsto transferir sus granjas a sus hijos, todo está preparado para una transferencias masiva de las tierras de las granjas familiares a las grandes empresas financieras dada la ausencia de debate y reglamentaciones públicos.

Resulta urgente continuar y profundizar las investigaciones para poner de manifiesto el impacto que las inversiones de los fondos de pensión en tierras agrícolas producirán en Estados Unidos y los demás países industrializados. Y ello no solo por las consecuencias que estas inversiones tendrán en las comunidades rurales de estos países, sino también porque si no nos oponemos a los fondos de pensión, esto puede animarlos a lanzarse a realizar compras aún más audaces de tierras agrícolas en el extranjero.

Hay que poner fin a las inversiones de los fondos de pensión en tierras agrícolas

A los fondos de pensión no les gusta la mala publicidad. Lo hemos comprobado ampliamente ante las acciones que tanto nosotros como otras personas hemos llevado a cabo sobre esta cuestión en el transcurso de los últimos años. No obstante, el problema es que la mayoría de los fondos de pensión han respondido redoblando sus esfuerzos de comunicación sobre sus prácticas de inversión responsable, aun cuando tuvieran que confrontar pruebas evidentes de que no respetaban ni sus propias directrices. Que sepamos, salvo en un único caso no han retirado dinero de sus acuerdos sobre tierras.

Algunos gestores de fondos de pensión están demasiado implicados en las tierras agrícolas mundiales como para esperar que renuncien a ello. TIAA, “el mayor inversor mundial en tierras agrícolas”, ha levantado un pequeño imperio de granjas de un extremo al otro del mundo gracias al dinero en efectivo provisto por muchos fondos de pensión de diferentes países y de diferentes sectores (desde funcionarios hasta médicos). Su respuesta pública para defenderse de las pruebas de su contribución a la destrucción ambiental y al acaparamiento de tierras en Brasil ha sido negarlo y después agregar algunas páginas más a su informe sobre las inversiones agrícolas responsables realizadas el año siguiente.

La exposición pública y la incesante presión, sobre todo por parte de los trabajadores cuyas pensiones administra, probablemente han complicado que TIAA capte fondos para sus proyectos agrícolas mundiales y pareciera que TIAA ha detenido sus inversiones en el noreste de Brasil, donde se habían sacado a la luz sus vínculos con el acaparamiento de tierras. Ha cedido también al pedido de publicar como mínimo información de la localización de sus posesiones agrícolas elaborando un “mapa de las tierras agrícolas”. Resulta muy útil pues permite a los grupos seguir abriendo una brecha en las reivindicaciones de TIAA en materia de inversiones agrícolas responsables y mostrar las nefastas consecuencias de este tipo de inversión financiera en tierras agrícolas.

Los fondos de dotación de la Universidad de Harvard son también unos de los grandes actores de la inversión agrícola; se ubica justo detrás de TIAA en cuanto al tamaño y la distribución geográfica de sus posesiones agrícolas. Sin embargo, Harvard gestionaba todas sus transacciones de tierras internamente y los gestores que orquestaron la mayoría de los acuerdos abandonaron la sociedad (¡para formar una nueva sociedad que recolecta el dinero invertido por los fondos de pensión en las tierras agrícolas y los bosques de Latinoamérica!). Esto aumenta la probabilidad de que Harvard detenga completamente sus inversiones en tierras agrícolas, sobre todo debido a que el fondo se ha visto muy perjudicado por las pérdidas financieras que parecen haber generado muchas de sus transacciones de tierras.

La mayoría de los fondos de pensión dudan aún en lanzarse a la inversión agrícola o comienzan tímidamente a tantear el terreno. Y es de esperar que los escándalos en los que están sumidos dos de los pioneros de las inversiones financieras en tierras agrícolas del planeta, TIAA y Harvard, contribuyan a hacerles dudar.

Pero no es un tema para dejarlo a las reuniones de los consejos de gestores de fondos de pensión. Las consecuencias sociales del acaparamiento de tierras perpetrado de manera incesante por el sector financiero son profundas y deben ser objeto de un debate público. En muchas regiones del mundo las generaciones precedentes de agricultores lucharon por obtener leyes y reglamentaciones que impidieran a los fondos de pensión y a otras grandes empresas comprar tierras agrícolas tanto a nivel del país, de los Estados, de las provincias o a nivel local. Es urgente reavivar esas luchas ante la magnitud sin precedentes del control de las grandes empresas y de los especuladores financieros sobre las tierras agrícolas. Considerar que esas empresas se van a a autodisciplinar con directrices voluntarias es una catástrofe segura.

También es hora de ir aún más lejos y preguntarse cómo se organizan las pensiones o, para ser más precisos, los salarios diferidos. Para los movimientos de trabajadores las pensiones han sido una victoria lograda gracias a largas luchas en algunas partes del mundo, pero al mismo tiempo han desempeñado un doble papel al sostener el crecimiento y el poder de las finanzas mundiales, algo que es extremadamente destructivo para los trabajadores. Por otra parte, la proporción de trabajadores que actualmente disfruta de pensiones verdaderamente seguras es baja y está disminuyendo. Por consiguiente, estamos en un momento muy importante para repensar y conciliar dos sectores del activismo: las luchas por unas medidas sociales capaces de garantizar una adecuada seguridad financiera a todas las personas ancianas y las luchas por unos sistemas de ahorro comprometidos con las inversiones sociales en interés de los trabajadores de todo el mundo (especialmente los agricultores).

descargar el informe comleto aqui: grain-6094-el-acaparamiento-de-tierras-perpetrado-por-los-fondos-de-pension-debe-terminar

Fuente: Grain

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