el 8M yo me planto #El8MmePlanto

El Ecofeminismo muestra los daños de la alimentación industrial sobre la salud de la población y el ecosistema. Pero también denuncia la invisibilización y la subordinación de los cuidados (producción y reproducción de la vida) al beneficio económico (producción y reproducción del capital). Los cuidados familiares recaen mayoritariamente en las mujeres, condicionando sus empleos, horarios, salarios, carrera profesional, autonomía económica y jubilación, especialmente en los hogares monomarentales. Los recortes sociales perjudican sobre todo a las mujeres, en particular a las que viven en el medio rural, más masculinizado y con menor protección social.

La Alimentación Responsable Agroecológica cuida la salud mediante frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos ecológicos -que tienen más nutrientes, carecen de tóxicos y cuidan la flora intestinal- y reduce el consumo de azúcar y alimentos procesados. Frente al consumo que proviene de la agricultura y ganadería industrial e intensiva, apuesta por una producción agroecológica, de cercanía y de temporada, que proteja la biodiversidad, la fertilidad de la tierra, el agua y la atmósfera. Integra el respeto y bienestar animal reconociendo las dietas ecológicas vegetarianas y veganas así como las aquellas que incluyen el consumo cárnico responsable, de manejo agroecológico y ganadería extensiva, fundamental para mantener el medio rural vivo y para que avance el derecho a una alimentación saludable,  suficiente y de dignidad animal para todas las personas y todos los pueblos. Considera el proceso de producción, distribución y consumo como una cadena económica y de cuidados en la que todos los eslabones, en lugar de competir, cooperan.

La Producción Agroecológica Ecofeminista requiere respeto del trabajo y las decisiones de las mujeres en la finca, titularidad compartida, revisión y reparto justo de las tareas masculinizadas y feminizadas del campo entre hombres y mujeres. Cooperación, igualdad de género y trabajo de cuidados deben presidir la cadena de valor alimentaria: producción, transporte, distribución, cultura nutricional y campesina, escuela, restauración colectiva y familias.

Productoras, Consumidoras, Investigadoras, Cocineras, Educadoras, Madres y Abuelas Agroecológicas, apoyamos la Huelga General del 8 de marzo de 2019

Huelga laboral. Contra la brecha salarial (retribución 37% menor para las mujeres respecto a los hombres de igual categoría); mayor eventualidad (3 de cada 4 contratos a tiempo parcial son de mujeres) y acoso machista en el trabajo por parte de algunos jefes y compañeros. Pero no en las actividades agroecológicas comprometidas con la igualdad de género y la economía social. Los hombres que están por la igualdad de género se ocupan de los servicios mínimos en el ámbito laboral para garantizar el paro y la libertad de movimiento y manifestación de las mujeres el 8 de marzo.

Huelga de Consumo Irresponsable a favor del Consumo Responsable, la Alimentación Agroecológica y el Comercio Justo. Contra el comercio global y la alimentación industrializada e insana. A favor del comercio justo, la austeridad, la reutilización, el reciclaje y la agroecología. No comprar en grandes superficies, ni productos contaminantes, innecesarios, alimentos procesados con embalajes excesivos. Pero sí comprar alimentos frescos, ecológicos de temporada y cercanía que sostienen con precios justos la economía rural y la vida digna en el campo.

Huelga de cuidados. Si las mujeres dejamos de cuidar, quedan desamparad@s niñ@s, mayores, enferm@s y dependientes. Esta actividad gratuita e invisible favorece el beneficio empresarial y ahorra al Estado el coste de los servicios que permiten que trabajador@ y niñ@s vuelvan cada día al trabajo y la escuela limpi@s, alimentad@s, descansad@s y querid@s. Esta Huelga de Cuidados no puede hacerse a costa de personas vulnerables que los necesitan. Por el contrario, debe remover los privilegios de la mayoría de los hombres que aún no cuidan, cubriendo el hueco dejado por las mujeres el 8 de marzo y, a partir de ese día, involucrarse el reparto de los cuidados.

Huelga de educación. Impartiendo una educación no sexista, alimentaria y ambiental que promueva la reducción, reutilización y reciclaje de residuos para evitar la incineración y avance en modelos alimentarios de transición a la dieta ecológica, de circuito corto y proximidad.

Huelga estudiantil. Por una educación pública, igualitaria, laica y gratuita. Educar para la vida y no amaestrar para el mercado.

Huelga Ecofeminista que favorece el reparto de cuidados, el consumo responsable agroecológico y el respeto entre hombres y mujeres. Hacemos un llamamiento a que cada una se sume a la Huelga como mejor pueda y también hacemos un llamamiento a los hombres para que favorezcan que sus compañeras, amigas, hermanas puedan participar en la huelga corriendo con el gasto de las tareas de cuidados este 8 de marzo e iniciando un reparto justo en adelante.

El 8 de marzo de 2018 millones de mujeres en todo el mundo protagonizamos una huelga feminista. Paramos en todos los lugares, en todas las ciudades, barrios y pueblos, ocupamos las calles para hacer visibles nuestros trabajos, nuestras demandas y nuestros cuerpos. Y demostramos que si paramos nosotras, se para el mundo, que impulsamos y desarrollamos propuestas e ideas para pensar en otras vidas y otro mundo, que somos miles, millones, las mujeres dispuestas a conseguirlo, y vamos a por todas.

Dijimos que nadie podría mirar a otro lado frente a nuestras propuestas y nuestra centralidad en el mundo y lo conseguimos. Con la fuerza colectiva hemos ido abriendo espacios y consiguiendo algunos cambios, pero no todos ni para todas. Nuestras vidas siguen marcadas por las desigualdades, por las violencias machistas, por la precariedad, por procesos de exclusión derivados de nuestros empleos, la expulsión de nuestras viviendas, el racismo, por la no corresponsabilidad ni de los hombres ni del Estado en los trabajos de cuidados.

Por eso este año volvemos a la carga, y convocamos también una huelga feminista de 24 horas, sabiendo que esto ni empieza ni acaba el 8 de marzo. Como en años anteriores es un proceso que ha empezado mucho antes, hemos estado construyendo propuestas, tejiendo redes, poniendo en marcha procesos de contagio hasta llegar a esta huelga y movilización en la que visibilizamos nuestras denuncias y exigencias.

Sabemos que las posibilidadespara participar en la huelga son distintas para cada una de nosotras, pues estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, el ejercicio de nuestros derechos, la participación ciudadana según nuestra procedencia, la clase, la “raza”, la situación migratoria, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y las distintas habilidades. Por eso la huelga feminista es una propuesta abierta en la que todas podemos encontrar una forma de participar.

Formamos parte de las luchas contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, el trabajo digno, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria y la laicidad.

Formamos parte de las luchas que protagonizan mujeres que defienden sus tierras y los recursos de sus pueblos, incluso arriesgando su vida, amenazadas por el extractivismo, las empresas transnacionales, y los tratados de libre comercio; contra las viejas y nuevas formas de explotación.

Porque somos antirracistas estamos contra la ley de extranjería y los muros que se levantan en nuestro país; porque somos antimilitaristas estamos contra las guerras, que son una de las causas que obligan a las mujeres a migrar; contra los Estados autoritarios y represores que imponen leyes mordaza y criminalizan la protesta y la resistencia feminista.

Este año nos unimos al grito global lanzado por las mujeres en Brasil, en EEUU, en Italia, en India y en otras partes del mundo frente a las reacciones patriarcales por el avance de las mujeres en el logro de nuestros derechos, y frente a una derecha y extrema derecha que nos ha situado a mujeres y migrantes como objetivo prioritario de su ofensiva ultraliberal, racista y patriarcal.

Son muchos los motivos para apoyar la huelga, entre otros, la hacemos:

✓ Para que podamos ser libres, para que se consideren las violencias machistas como una cuestión que atañe a toda la sociedad y se tengan en cuenta sus distintas causas y dimensiones. Poniendo fin a aquellas que sufrimos cotidianamente en todos los ámbitos y espacios vitales (hogar, trabajo, espacios públicos, pareja, familia, entorno laboral, sociedad e instituciones del Estado). Para que haya cambios culturales, en las ideas, actitudes, relaciones y en el imaginario colectivo.

✓ Para que la justicia nos crea y deje de aplicar una lógica patriarcal, para que se apliquen de forma efectiva las leyes contra las violencias machistas y se amplíen para incluir la violencia sexual. Para hacer efectiva la verdad, la protección, la reparación y la justicia a quienes somos víctimas de las violencias machistas.

✓ Para que las mujeres seamos dueñas de nuestros cuerpos nuestros deseos y nuestras decisiones. Para que las personas disidentes sexuales, con especial atención a las mujeres trans, dejemos de sufrir agresiones y múltiples violencias. Por una sociedad que respete y valore la diversidad sexual, de identidad y/o expresión de género.

✓ Para que la educación afectivo-sexual esté contemplada en el currículo escolar y sea integral, libre de estereotipos sexistas, racistas y LGTBIfóbicos.

✓ Para que el aborto esté fuera del Código Penal y se reconozca como un derecho de las mujeres y personas con capacidad de gestar a decidir sobre su cuerpo y su maternidad. Que se respete la autonomía de las mujeres de 16 y 17 años y se garantice su realización en los servicios públicos de salud para todas las mujeres.

✓ Para romper con las fronteras, el racismo y la xenofobia que nos atraviesa y recorre toda la sociedad. Para que ninguna mujer tenga que migrar forzada por las políticas coloniales, neoliberales y racistas del Norte Global, que producen situaciones económicas, bélicas, sociales y ambientales insostenibles.

✓ Para garantizar nuestros derechos para todas las mujeres, así como un mundo donde nadie muera en el mar, sin muros, alambres, vallas, concertinas ni CIEs. Porque ningún ser humano es ilegal.

✓ Para que se visibilice y reconozca el valor y dignidad del trabajo doméstico y de cuidados que realizamos las mujeres, y los derechos de quienes los realizamos. Para que se asuma la corresponsabilidad por parte de todos los hombres, de la sociedad y del Estado.

✓ Para que podamos tener vidas dignas, y que las Administraciones Públicas garanticen de forma irrenunciable y prioritaria los servicios públicos y de protección social: sanidad, educación, servicios sociales, ayuda a la dependencia y acceso a la vivienda social.

✓ Para que se rompa la división sexual del trabajo que nos condena a la precariedad, la discriminación laboral y los trabajos peor pagados, no remunerados, invisibles e ilegales. Para crear alternativas para las trabajadoras migrantes en situación administrativa irregular.

✓ Para construir una economía sostenible, justa y solidaria que gestione los recursos naturales de forma pública y comunitaria, que esté en función de las necesidades humanas y no del beneficio capitalista. Para que logremos el acceso universal a los bienes naturales imprescindibles para vivir y priorizar los derechos comunitarios frente a los intereses privados.

✓ Para defender lo común a través del apoyo mutuo: las organizaciones comunitarias, las relaciones vecinales, la gestión y el diseño participativo o el uso compartido de los bienes y del espacio público.

Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador con el medio ambiente. Proponemos otra forma de ver, entender y estar en el mundo, de relacionarnos, en definitiva nuestra propuesta supone un nuevo sentido común.

Nos precede una larga genealogía de luchas feministas, las mujeres sufragistas y sindicalistas, las que combatieron al colonialismo, las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, y contra la Dictadura franquista, y todas las activistas que nos han traído hasta aquí.

Sabemos que para resistir hay que seguir avanzando y nos sabemos fuertes. Tenemos una propuesta positiva para que todas y todos, desde nuestra diversidad, tengamos una vida digna. Defendemos una forma de convivir y lo queremos hacer todas, unidas, fortaleciendo nuestras alianzas con otros movimientos sociales. Así nos enfrentamos a quienes hacen su política desde la mentira y el desprecio a las mujeres, desde el miedo, el ocio, la victimización y el resentimiento. Y en el proceso de reconocer, defender y ampliar nuestras libertades y derechos contraponemos la esperanza y desarrollamos lazos de apoyo y solidaridad entre todas.

Frente al “nosotros primero”

planteamos

 “nosotras juntas”.

¡Acude a la manifestación del 8 de marzo convocada en tu ciudad!

#HaciaLaHuelgaFeminista #LaCalleEsNuestraOtraVez

#SomosImparables #1000Motivos #¡FeministasSiempre!

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