El 83% de los suelos agrícolas de España tienen restos de pesticidas

El 83% de los suelos agrícolas españoles y presentan restos de pesticidas. Y muchos de ellos incluyen mezclas de esas sustancias cuyos efectos sobre el terreno todavía se desconocen. Un estudio internacional, en el que ha participado la Universidad de Córdoba, ha alertado sobre esta situación y ha subrayado la necesidad de definir e introducir regulaciones sobre este tipo de ‘cócteles’ de plaguicidas para proteger la biodiversidad del suelo y la calidad de la producción de los cultivos.

Los resultados del estudio vienen a corroborar el realizado en 2018 a través de dos proyectos financiados por la Unión Europea (UE), ISQAPER y RECARE. Entonces se recogieron muestras en 11 países europeos –incluido España– y se encontraron residuos de pesticidas en el 83% de los suelos agrícolas analizados y 166 combinaciones diferentes.

El equipo, liderado por Violette Geissen, de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), ha analizado 340 muestras de suelo procedentes de tres países europeos –Portugal, Países Bajos y España– y ha comparado la distribución del contenido de pesticidas en suelos agrícolas bajo prácticas convencionales y orgánicas.

Los análisis químicos no dejan lugar a dudas: el contenido total de plaguicidas en los suelos con usos agrícolas convencionales es entre un 70% y un 90% más alto que en los suelos con prácticas orgánicas, aunque estos últimos suelos también contenían contaminantes de este tipo.

En el 70% de los suelos convencionales se detectaron mezclas de hasta 16 residuos por muestra, mientras que solo se encontraron un máximo de cinco plaguicidas diferentes en los suelos orgánicos. Los residuos encontrados con mayor frecuencia y en mayor cantidad fueron los herbicidas glifosato y pendimetalina.

Las muestras se recolectaron entre 2015 y 2018, y como desde entonces no se registraron cambios importantes en términos de gestión del suelo, son “indicativos de la situación actual y probablemente de otras áreas agrícolas de la Unión Europea”, según los investigadores.

Los análisis se realizaron con muestras obtenidas en dos lugares en el caso de España (Valencia y Cartagena), un sitio en el caso de Portugal (Bairrada) y otro en los Países Bajos (Groningen). Los análisis cubrieron cuatro de los principales cultivos europeos: productos hortícolas y naranjas (España), uvas (Portugal) y patatas (Países Bajos).

Los científicos consideran que, una vez conocida la elevada presencia de pesticidas y ‘cócteles’ de los mismos en los suelos agrícolas europeos, se hace necesario estudiar los efectos que estas mezclas complejas y acumulativas tienen sobre la salud del terreno, un área en la que actualmente existe una gran falta de información.

Los pesticidas, con los que se persigue prevenir, destruir, atraer, repeler o combatir cualquier plaga, se utilizan en la agricultura europea desde hace más de 70 años, por lo que los investigadores consideraron necesario monitorear su presencia, sus niveles y sus efectos en la calidad y servicios de los suelos europeos, con el objetivo de que los resultados del estudio sirvieran de base para establecer nuevos protocolos de uso y aprobación de nuevos productos fitosanitarios.

Los resultados del estudio vienen a corroborar el realizado en 2018 a través de dos proyectos financiados por la Unión Europea (UE), ISQAPER y RECARE. Entonces se recogieron muestras en 11 países europeos –incluido España– y se encontraron residuos de pesticidas en el 83% de los suelos agrícolas analizados y 166 combinaciones diferentes.

Las mezclas más comunes detectadas en las concentraciones más altas fueron el controvertido herbicida glifosato y su metabolito ácido aminometilfosfónico, seguidos por el pesticida de uso común diclorodifeniltricloroetano (prohibido en la UE en 1986) y los fungicidas de amplio espectro boscalid, epoxiconazol y tebuconazol.

Las muestras procedían en aquel caso de suelos utilizados en la producción de cereales, cultivos permanentes, tubérculos, cultivos industriales no permanentes, hortalizas y legumbres secas, flores y cultivos forrajeros.

Aquel estudio, lo mismo que el coprotagonizado ahora por la Universidad de Córdoba, apuntaba a la necesidad de impulsar programas de monitoreo de residuos de plaguicidas y los efectos combinados de las mezclas de residuos en los suelos.

En la actualidad, en Europa se utilizan unos 2.000 plaguicidas con 500 sustancias químicas. Sin embargo, los datos sobre cómo estas sustancias afectan la calidad del suelo están incompletos y fragmentados, y no reflejan claramente su impacto general en los sistemas del suelo y la salud humana.

Conclusiones del estudio de la Universidad de Córdoba:

-Las mezclas de residuos de plaguicidas estuvieron presentes en todos los lugares estudiados bajo prácticas de agricultura convencional, tanto en las muestras tomadas al comienzo de la temporada de cultivos como en las muestras tomadas después de la cosecha.

-En suelos orgánicos, los niveles de residuos eran entre un 70% y un 90% más bajos que en los campos convencionales; sin embargo, la mayoría de los suelos orgánicos también contenían mezclas de residuos.

–Se desconoce el efecto general de las mezclas de residuos sobre la salud del suelo. Se necesitan con urgencia pruebas innovadoras para probar los efectos de esos“cócteles” de plaguicidas detectados en la salud del suelo de manera integral, antes de aprobar nuevos plaguicidas para el mercado de la Unión Europea.

–Deben definirse puntos de referencia para las mezclas de residuos de plaguicidas en todos los sistemas agrícolas, a fin de proteger la salud del suelo, la biodiversidad del suelo y la calidad de los alimentos.

-El tiempo necesario para la transición a la agricultura orgánica (certificada) también debería depender de las mezclas de residuos de plaguicidas en el suelo en el momento de inicio de la transición.

Estudio de referencia: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0269749121004073

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