CULTIVOS PROMISORIOS PARA ENFRIAR EL CLIMA Y ALIMENTAR AL MUNDO (libro)

El cambio climático es uno de los principales desafíos que tiene que afrontar la agri-cultura del siglo XXI. Los modelos de predicción del clima actuales indican un aumento de temperatura que afectará sobre todo a las regiones más secas y calurosas de la Tierra, entre las que se encontraría el sureste de España. En particular, en estas regiones se prevén veranos más calurosos y secos, junto con una reducción de la temporada de crecimiento en muchas regiones, una salinización extensa llegando a alcanzar los niveles del mar, un aumento en la proliferación de plagas y enfermedades y una disminución de las tierras aptas para la agricultura (Easterling et al. 2000, IPCC 2008, Morrison et al. 2008).

Ante este escenario de alteración de los sistemas agrarios y de disminución de la productividad de los cultivos alimenticios, es urgente la búsqueda de alternativas para desarrollar agrosistemas resilientes frente al cambio climático, que contribuyan al desarrollo en el medio rural y que, al mismo tiempo, produzcan suficientes alimentos, sanos y saludables capaces de alimentar a la población mundial, todo ello dentro de un marco de sostenibilidad. La adaptación de los sistemas agrarios al cambio climático, de acuerdo con la Declaración de Córdoba (Esquinas 2013, Williams 2013), puede ser el desafío más importante al que se enfrenta la humanidad en las próximas décadas.

Un elemento estratégico, frente a este nuevo paradigma de la agricultura, lo constituyen los Cultivos Promisorios. Este concepto engloba a especies y variedades que tuvieron un papel importante en la agricultura y alimentación tradicional y que por motivos socioeconómicos y políticos se han olvidado o están infrautilizadas en la actualidad. Incluye también a cultivos ancestrales procedentes de otras culturas y de otros países, que se han mantenido en condiciones climáticas extremas (sequía, frío, salinidad…) y que podrían ser adoptados en nuestro territorio (quinoa, amaranto, moringa,…), como en su día lo fueron los cítricos, frutales de regadío, tomates o patatas. Muchas de estas especies infrautilizadas u obsoletas, mantenidas por diversas culturas campesinas e indígenas en distintos puntos de la Tierra, se caracterizan por su adaptación a condiciones agroecológicas adversas, lo que las hace muy atractivas como opción para la diversificación de los sistemas agrícolas frente al cambio climático (Padulosi 2013).

Muchos de los cultivos promisorios, además de constituir una herramienta para afrontar el nuevo escenario climático, son cada vez más apreciados por su valor nutricional y versatilidad de uso. En muchos casos, estos cultivos suministran micronutrientes esenciales para mejorar la salud humana y reducir el riesgo de determinadas enfermedades (alimentos funcionales). Por otro lado, aportan el sabor único de la cocina  local, sustentan las tradiciones gastronómicas locales y ofrecen oportunidades de ingreso económico tanto en zonas rurales como urbanas. En las últimas décadas, estas cualidades, han supuesto la revalorización de algunas especies en el ámbito nacional e internacional, lo que demuestra su potencial cuando existen políticas de apoyo e inversiones adecuadas. Por esta razón, muchas especies que estaban marginadas hace 25 años tienen ahora un papel destacado en el mercado, como por ejemplo quinoa (Chenopodium quinoa), granada (Punica granatum), maca (Lepidium meyenii) o rúcula (Eruca sativa).

Los cultivos promisorios, de este modo, constituyen un recurso de gran interés, tanto para afrontar las consecuencias del cambio climático, como para enriquecer nuestra dieta y como alternativa para contribuir al desarrollo rural desde una perspectiva agroecológica.

En la Declaración de Córdoba sobre Cultivos promisorios para el siglo XXI , se destaca la importancia de estos cultivos para la evolución de la gastronomía y el papel substancial que los cocineros, restaurantes, la industria alimentaria y los minoristas de alimentos pueden desempeñar en la promoción de su uso y en añadir valor a sus productos. En dicha declaración, se reconoce “la necesidad de consolidar muchos datos e informes, que se encuentran en este momento en diversas fuentes de información y de demostrar el valor de estos cultivos mediante el desarrollo y el uso de criterios objetivos tales como el contenido nutritivo y su retorno económico. Reconocemos que la base científica para comprender su aporte a la nutrición y salud humana necesita reforzarse más, por lo que recomendamos la generación, recopilación y difusión de datos sobre la composición de los alimentos y su consumo”. Esta recomendación que emana de la Declaración de Córdoba es la que ha llevado a l@s autor@s a recopilar y sintetizar datos relativos a cultivos promisorios de interés, que puedan servir de base para la diversificación de los sistemas agrarios de Tierra de Iberos, desde una perspectiva de adaptación al cambio climático y de contribución al desarrollo rural, a través de la puesta en valor de productos con una gran proyección hacia el futuro y que sean poco exigentes en insumos.

Descargar la Declaración de Córdoba Declaración_de_Córdoba_NUS_2012_FINAL

La  propuesta que se hace, sin pretender excluir ninguna otra opción, es contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del sector agrícola, transformando el modelo agrícola convencional en uno que sea mucho más eficaz en el uso de los recursos, que se maneje con pocos insumos y que absorba la mayor cantidad posible de CO2 atmosférico. La selección de especies incluidas en este libro (junto a otras no tratadas), manejadas desde una perspectiva agroecológica es una alternativa real y viable para enfriar la Tierra. Al mismo tiempo, estas especies, podrían paliar muchos problemas de hambre y malnutrición en el mundo, al tratarse de especies que pueden crecer en condiciones extremas, con un desembolso económico bajo.

La finalidad de este libro es difundir un informe, presentado al Grupo de Acción Local Integral (Bullas, Murcia), sobre especies olvidadas o infrautilizadas y especies adop-tables que puedan servir de alternativa a los cultivos dominantes en la actualidad en Tierra de Iberos, en un escenario previsible de cambio climático. Al mismo tiempo, se quiere concienciar a la población de la necesidad de un cambio en el modelo agrícola industrializado por otro modelo más resiliente a factores externos y más sostenible desde una perspectiva ambiental, socioeconómica y cultural.

Descargar el libro aqui: libro-cultivos-promisorios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.