Confrontando la agroecología chatarra: elementos para oponerse a la captura corporativa de la agroecología

Despues de décadas de que las instituciones promotoras de la Revolucion Verde ( FAO, CGIAR, Insitutos Nacionales de Investigacion, Universidades, etc) se opusieron y combatieronla agroecología y ridiculizaron a sus pioneros como soñadores, anti-científicos, radicales y charlatanes , de pronto estas instituciones han «descubierto» la agroecología como una fuente potencial de soluciones a los problemas urgentes del sistema alimentario mundial.

Ellos promueven versiones de la agroecología con títulos alusivos como «agricultura climáticamente inteligente», «intensificación sostenible» y “ agricultura regenerativa”, todos enfoques muy diferentes de la agroecología como la plantearon los proponentes originales y como la entiende el movimiento agroecológico, tanto en contenido técnico como político, lo que ha creado un escenario confuso apto para controversias y disputa sobre lo que es realmente la agroecología .Frente a esta cooptación de la agroecología, vale la pena parafrasear una cita a veces atribuida a Gandhi: «primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego argumentan contra ti, luego intentan cooptarte, y finalmente se apropian de tu idea, quitando el contenido original y reemplazándolo por los suyos, y se atribuyen el mérito «.

La agroecología ha avanzado a lo largo de este continuo, pasando por

las etapas de ser ignorada, luego combatida, y ahora enfrenta intentos de cooptación. Las instituciones convencionales ven a la agroecología esencialmente como una herramienta más a agregar a la caja de herramientas de la producción industrial de alimentos, que está siendo cuestionada por sus impactos ambientales, sociales y en la salud humana, y que emite una enorme cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, se enfrenta a una disminución de la productividad y al aumento de los costos de producción debido a la degradación ecológica que provoca en los recursos productivos como suelo, agua, biodiversidad , etc, además de producir alimentos cada vez más insalubres.

Ellos ven en las practicas agroecologicas una forma de hacer que este «modelo dominante» sea un poco más sostenible, sin cuestionar las relaciones subyacentes de poder, ni la estructura del monocultivo a gran escala. Los principales actores corporativos del agronegocio que controlan el sistema agroalimentario están defendiendo sus ganancias al hacer avanzar su propia interpretación de la agroecología, ampliando las oportunidades para que estas empresas se beneficien aún más económicamente .Estos actores oscurecen las diferencias entre los términos e intentan despojar a la agroecología de su significado político más profundo y potencial transformador.

La intensificación agrícola sostenible se centra fundamentalmente en la necesidad de aumentar la productividad por unidad de tierra y mano de obra humana, al tiempo que se reducen los impactos ambientales y sanitarios negativos, enfatizando el uso de tecnologías “verdes” o “limpias” combinando por ejemplo manejo inteligente de pesticidas con abono verdes, o cultivos transgénicos en rotación con leguminosas. En otras palabras, se hace lo mismo disfrazado con otro nombre.

Dadas las predicciones sobre el impacto negativo que tendrá el cambio climático en el suministro mundial de alimentos y las cadenas de suministro global, la agricultura regenerativa está siendo promovida por empresas gigantes, afirmando que es un sistema que protege los recursos naturales mediante la captura de carbono del aire y su almacenamiento en el suelo, ya que la captura de carbono en el suelo podría revertir el cambio climático. General Mills, el gigante de los alimentos envasados, es una de las grandes corporaciones de alimentos que se subió al tren de la agricultura regenerativa, y anunció que aplicaría agricultura regenerativa a 500 mil hectáreas para 2030, asegurándose así tierra de donde continuara obteniendo ingredientes para sus productos. Danone, Kellogg, Nestlé y una docena de otras empresas no se quedan atrás. En la reciente Cumbre de Acción Climática de las

Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, anunciaron la coalición One Planet Business for Biodiversity (OP2B) para promover la agricultura regenerativa.

La gran pregunta es si el impulso a las prácticas regenerativas por parte de estas corporaciones alimentarias constituye realmente una estrategia para revertir el cambio climático, o si simplemente les ayudará a comercializar y vender más productos, concentrando poder.

Estos actores buscan sacar provecho de la economía verde y ven en el reciclaje, la conservación y las nuevas «eficiencias» en el uso de los recursos como oportunidades para obtener mayores márgenes de beneficio. De hecho ellos han contribuido a crear un creciente mercado para vender créditos de carbono del suelo.

Al utilizar el lenguaje de los «modelos de negocios inclusivos», estos actores están presionando a los agricultores para que se incorporen a las «cadenas de valor» globales que ya controlan.

Las agroindustrias transnacionales se benefician cuando los pequeños agricultores adoptan su tecnología patentada o modelos de agricultura intensivos en insumos «verdes» tornándo los más dependientes, o cuando pasan de producir para su propio consumo y los mercados locales a las cadenas globales de alimentos, perdiéndose la soberanía alimentaria local.

Al excluir las dimensiones socio-políticas de la agroecología estos enfoques no abordan cuestiones claves sobre gobernanza, propiedad, poder o control sobre los recursos necesarios para producir, procesar y distribuir alimentos. Los mercados de carbono deberían, de hecho, verse como parte de un conjunto más amplio de discursos y prácticas de «economía verde» que actualmente están facilitando la expansión de la acumulación capitalista a través de la captura, fijación de precios y monetización de los servicios ecosistémicos y otros bienes ambientales. Al fin de cuentas lo que ellos plantean es una transición ecológica parcial sin justicia social

La influencia política internacional de estas corporaciones es tal que junto al Foro Económico Mundial y la Fundación Gates ya definieron la agenda y los temas de la Cumbre dela ONU sobre Sistemas Alimentarios a realizarse en Septiembre del 2021, centrándola en un enfoque más amplio que denominan “producción positiva para la naturaleza” que incluye la agricultura de precisión, la ingeniería genética y el Big Data como clave para abordar la seguridad alimentaria, excluyendo la agroecología y el conocimiento ecológico indígena/campesino. En otras palabras, la innovación se está definiendo estrictamente en la línea de las innovaciones de la agroindustria dominada por las multinacionales.

¿Frente a estas tendencias co-optativas como se plantea y posiciona entonces la agroecología?

Las raíces de la agroecología se encuentran en el fundamento ecológico de la agricultura indígena y campesina que aún prevalece en muchas regiones. Hace más de treinta años, lo(a)s agroecólogo(a)s sostenían que un punto de partida para nuevas estrategias de desarrollo agrícola en favor de los pobres eran los mismos sistemas que los agricultores tradicionales habían desarrollado durante siglos.

Desde principios de la década de 1980, se han promovido cientos de proyectos de base agroecológica que incorporan elementos tanto del conocimiento tradicional como de la ciencia agrícola moderna, “conjugando una especie de dialogo de saberes”.

Surgieron una variedad de proyectos que muestran que con el tiempo estos sistemas gestionados agroecológicamente traen beneficios a las comunidades rurales al mejorar la seguridad alimentaria con alimentos locales saludables, fortalecer su base de recursos naturales(suelos, biodiversidad, etc.), preservar el patrimonio cultural dela agricultura campesina o familiar a la vez que promueve la resiliencia al cambio climático.

La agroecología contribuye al proceso de “re-campesinización” en el que, contrariamente a la tendencia general de migración del campo a la ciudad, los pequeños propietarios se quedan o están regresando a la tierra. Para las organizaciones campesinas la agroecología ha demostrado ser vital en su lucha por la autonomía al reducir su dependencia de insumos externos, crédito y endeudamiento y también recuperando sus territorios Debido a que a menudo se desarrollan y comparten a través de extensas redes sociales Campesino a Campesino (de agricultor a agricultor), los enfoques agroecológicos basados en la dinámica campesina, son una parte integral de muchas luchas agrarias por las reforma agraria y la creación y fortalecimiento de mercados locales, así como de los movimientos campesinos contra el acaparamiento de tierras y las actividades extractivas. Para ellos la agroecología no es solo un proyecto científico o tecnológico, sino un proyecto político de resistencia y supervivencia. Así lo planteo La Vía Campesina en el International Forum on Agroecology realizado del 24-27 de Febrero de 2015 en Nyéléni,  Mali:»

La agroecología es la respuesta a cómo transformar y reparar nuestra realidad material en un sistema alimentario y un mundo rural que ha sido devastado por la producción industrial de alimentos y sus llamadas Revoluciones Verde y Azul. Vemos la agroecología como una forma clave de resistencia a un sistema económico que antepone el lucro a la vida … Las verdaderas soluciones a las crisis del clima, desnutrición, etc., no vendrán de ajustes al modelo industrial. Debemos transformarlo y construir nuestros propios  sistemas alimentarios locales que generen nuevos vínculos con las zonas urbanas, basados en la producción de alimentos verdaderamente agroecológica por parte de campesinos, pescadores artesanales, pastores, pueblos indígenas, agricultores urbanos, etc.

 No podemos permitir que la agroecología sea una herramienta del modelo de producción industrial de alimentos: la vemos como la alternativa esencial a ese modelo , y como medio para transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos en algo mejor para la humanidad y nuestra Madre Tierra «.

La agroecología ofrece varios puntos de entrada para comenzar a transformar el sistema alimentario y enfrentar la policrisis que afecta a la humanidad. Históricamente, la Agroecología ha sido vista como una ciencia aplicada insertada en un contexto social que desafía las relaciones capitalistas de producción y está aliada con los movimientos sociales agrarios. Fuertemente comprometidos con los debates agrarios en curso, lo(a)s agroecólogo(a)s generalmente han abrazado las críticas al desarrollo rural de arriba hacia abajo y han apoyado la resistencia campesina contra el régimen alimentario corporativo, la agricultura industrial y las políticas neoliberales.

En conclusión, la agroecología, como contra movimiento a la Revolución Verde, se encuentra en una encrucijada, luchando contra la cooptación, la subordinación y los proyectos revisionistas que borran su historia y la despojan de su significado político. Si se despolitiza, el término agroecología, este pierde sentido, se divorcia de las realidades de los pequeños agricultores y los agricultores familiares, y es políticamente impotente frente al régimen alimentario empresarial y los urgentes desafíos sociales y ambientales de nuestro sistema alimentario.

La agroecología tiene un papel fundamental que desempeñar en el futuro de nuestros sistemas alimentarios. Si la agroecología es cooptada por las tendencias reformistas de la Revolución Verde, el contra movimiento se debilitará, el régimen alimentario corporativo probablemente se fortalecerá y será muy poco probable que se realicen reformas sustanciales en nuestros sistemas alimentarios. Sin embargo, si lo(a)s agroecólogo(a)s construyen alianzas estratégicas con movimientos por la soberanía alimentaria, la justicia social y la restauración ecológica el contra movimiento podría fortalecerse.

Un movimiento agroecológico fuerte podría generar una considerable voluntad política para la transformación de nuestros sistemas alimentarios. En tiempos de ruptura política y ecológica como que la que vivimos en tiempos de COVID-19 surgen oportunidades únicas para cambiar la agricultura industrial para una transición hacia sistemas alimentarios de base agroecológica. El cambio transformador en la agricultura debe ir acompañado de un cambio de una economía de mercado a una economía solidaria, de los combustibles fósiles a las energías renovables, del control del sistema alimentario por grandes corporaciones al de cooperativas. Ese nuevo mundo deberá ser liderado por movimientos sociales, urbanos y rurales aliados, conscientes de que regresar a la forma en que era la agricultura antes de las pandemias no es una opción; El desafío  es convertir las granjas locales en un activo vital para proporcionar alimentos y promover la autonomía y soberanía alimentaria, al tiempo que se consolidan territorios agroecológicos sostenibles y saludables

.*Ponencia presentada en el Seminario AgroecologicoInternacional: Ciencia, Encuentros y Saberes, ano 16. II Ciclo de Conferencias-Agroecologia, COVID 19 y algo mas. Organizado por Grupo de Investigacion en Agroecologia de la Universidad Nacional de Colombia. Abril 29, 2021.

Referencias claves

Lisa Held. Is Agroecology

Being Co-Opted by Big Ag? | Civil Eatshttps://civileats.com/2021/04/20/is-agroecology-being-co-opted-by-big-ag/

Junk Agroecology. https://www.tni.org/en/junk-agroecology

Rosset , P.M. y M.A. Altieri2018 Agroecologia: Cienciay Politica. Icaria Ed, Barcelona

autor: Miguel A Altieri

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