Científicos piden una base de datos internacional de OGM editados genéticamente para ayudar a su detección

Hace tiempo que en Europa se debate si los OGM producidos mediante edición genética pueden ser detectados. Algunos grupos de presión a favor de los OGM afirman que los organismos editados genéticamente no pueden distinguirse de los creados de forma natural o de los producidos mediante técnicas de mutagénesis más antiguas (que están exentos de los requisitos de la normativa sobre OGM). Los grupos de presión llegan a la conclusión de que no tiene sentido regular los organismos editados genéticamente, porque la normativa sobre OGM no puede aplicarse.

Sin embargo, la realidad es que cualquier OGM editado genéticamente puede ser detectado en el laboratorio, siempre que el desarrollador revele la información sobre los cambios genéticos realizados y proporcione a los reguladores una muestra del OGM para utilizarla como referencia. Esto se aplica incluso a los OGM editados genéticamente en los que la «edición» realizada es pequeña, como confirma un estudio reciente que describe una prueba de detección disponible públicamente para la canola SU editada genéticamente de Cibus.

Pero hay una advertencia importante: la detección de los OGM de todo tipo -ya sean producidos con técnicas de modificación genética antiguas o nuevas- nunca ha dependido exclusivamente de las pruebas de detección de laboratorio. También se han utilizado pruebas documentales procedentes de fuentes como patentes, solicitudes a organismos reguladores de todo el mundo y entradas en bases de datos. A partir de estas pruebas, los métodos de detección de laboratorio pueden utilizarse como paso confirmatorio.

Teniendo esto en cuenta, GMWatch ha pedido a los creadores de OGM una total transparencia sobre sus productos, así como la creación de una base de datos mundial para todas las liberaciones de OGM, incluidos los organismos editados genéticamente.

Ahora se ha publicado en la revista Foods un nuevo e importante artículo en apoyo de estas opiniones, elaborado por científicos contratados por las autoridades de los Estados miembros de la UE. Los autores afirman que «el escrutinio de las diferentes fuentes de información y el establecimiento de un nivel de información suficiente para concluir sin ambigüedades la aplicación de la edición genómica en el proceso de cultivo de plantas puede apoyar la identificación de los productos editados genómicamente, complementando los resultados de la detección analítica» en el laboratorio.

Para ello, escriben, «se recomienda la coordinación internacional para establecer una base de datos adecuada y de vanguardia para superar la dificultad causada por los requisitos de regulación de la bioseguridad no armonizados de los alimentos y piensos editados genéticamente en varios países».

Concluyen que «este enfoque ayuda a evitar interrupciones en el comercio y a facilitar los esquemas de etiquetado OGM/no OGM».

Crece la presión sobre la Comisión de la UE y los Estados miembros de la UE para que establezcan esa base de datos, que debe incluir los OGM editados genéticamente que no están autorizados en la UE, así como los que sí lo están.

Plantas editadas genéticamente: Oportunidades y retos para un marco de detección e identificación anticipada
Ribarits, A.; Eckerstorfer, M.; Simon, S.; Stepanek, W.
Alimentos 2021,10, 430.
https://doi.org/10.3390/foods10020430

Traducción Acción por la Biodiversidad.

Fuente: GMWatch

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