Cambios positivos en la gestión de topillos

Las recomendaciones de manejo para la reducción de riesgos agrícolas derivados del topillo campesino, correspondientes al periodo primaveral 2021, adoptadas por el Observatorio de plagas y enfermedades agrícolas de Castilla y León, eliminan completamente el uso de pesticidas y el fuego para el control de las poblaciones del roedor.

Estas medias se adoptan tras casi 20 años de aplicación sistemática de rodenticidas (especialmente bromadiolona) y de la quema de linderos y cunetas para la contención de las poblaciones de topillo, que, además de ineficaces, han generado un grave impacto sobre la fauna y flora de Castilla y León.

Las ONG del Programa Antídoto, vienen solicitando desde hace décadas la adopción de las recomendaciones que ahora se aprueban y denunciando un modo de gestión de la plaga que ha causado graves daños en los ecosistemas agrarios.

El Observatorio de plagas y enfermedades agrícolas de Castilla y León ha comunicado a los agentes y entidades observadoras de la Estrategia de Gestión Integrada de riesgos derivados de topillo campesino en Castilla y León las nuevas recomendaciones de manejo para la reducción de riesgos agrícolas derivados del topillo campesino, correspondientes al periodo primaveral 2021. Entre las medidas aprobadas están el volteo de tierras, la destrucción mecánica de las huras y galerías, cortes y retirada de vegetación, anegamiento o inundación de parcelas afectadas o favorecer la presencia de depredadores naturales (ej. instalación de cajas nidos o posaderos para rapaces). Se opta así por una gestión integral de la plaga que abandona los métodos insostenibles utilizados durante casi 20 años para luchar contra los repuntes poblacionales de topillo campesino.

Ana Carricondo, Coordinadora de Conservación de SEO/BirdLife, señala que “estas recomendaciones adoptadas por la Junta de Castilla y León suponen un giro radical en la gestión de las plagas del topillo, y que vienen a recoger las recomendaciones que desde hace décadas se vienen haciendo desde las ONG y la comunidad científica”. Y añade que “son sin duda una buena noticia y un buen ejemplo para avanzar en una gestión integrada de plagas que afectan a los cultivos como así requiere la normativa y la necesaria transición hacia sistemas agrarios más sostenibles”.

Recientes artículos científicos siguen evidenciando el impacto de estas sustancias en las comunidades de aves, que pueden actuar precisamente como rodenticida natural. ” Sería deseable que la revisión de la Directiva de Uso Sostenible de Plaguicidas, actualmente en marcha, sirva para incorporar los rodenticidas como sustancias a considerar y eliminar del uso agrario, de manera que esta decisión del gobierno de Castilla y León se generalice en todo el territorio nacional y europeo lo antes posible”, apunta Carricondo.

20 años de lucha contra el envenenamiento de los ecosistemas agrarios

Las distintas organizaciones de defensa del medio ambiente que integran el Programa Antídoto, llevan años denunciando el uso de rodenticidas y la quema de linderos y cunetas para controlar las poblaciones de topillo campesino. Han sido numerosas las reuniones, comunicados, recursos administrativos o denuncias en los tribunales contra las resoluciones que aprobaban año tras año el uso de esas mediadas que, además de suponer un impacto en el medio ambiente, estaban siendo ineficaces.

Sólo en 2013 se adquirieron por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL) 144 toneladas de grano tratado con bromadiolona, preparadas para su disposición en el medio natural, lo que provocó envenenamientos secundarios de aves rapaces o el envenenamiento directo de muchas otras especies de fauna. Todo ello, pese a que la comunidad científica venía rechazando su utilización.

Por otra parte, las quemas de vegetación natural y adventicia en linderos y parcelas tampocoresultaron eficaces, mientras que sí generaron graves perjuicios sobre otras especies, algunas protegidas de reptiles y de aves, como alcaudones, gangas, ortegas, sisones y alcaravanes, y potenciales problemas locales de erosión y emisiones. Esta medida fue declarada ilegal por el TSJ de Castilla y León en una sentencia emitida por ONG conservacionistas.

[1]El Programa Antídoto está sustentado por nueve organizaciones, entre las que se encuentran las más representativas del movimiento conservacionista español, como son Ecologistas en Acción, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), la Fundación Oso Pardo (FOP), la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), el Grupo para la Recuperación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM) y la Asociación Veterinaria para la Atención a la Fauna Exótica y Silvestre (AVAFES).

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