Blancanieves y los 48 pesticidas

En abril de 2020 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority, EFSA) publicó el informe de vigilancia de mercado sobre residuos de plaguicidas correspondiente al año 2018 .

En 2014, el 97,1 % de las muestras tomadas tenían residuos por debajo de ese límite de seguridad. En 2015, prácticamente se repitieron los datos de 2014. Sin embargo, los datos empeoran de manera progresiva en los años 2016, 2017 y 2018, ya que en ellos el 96,2 %, 95,9 % y el 95,5 % de las muestras tomadas satisfacían los requisitos de la ley.

Aunque los valores de cumplimiento próximos o superiores al 96 % de los últimos cinco años pueden entenderse como muy satisfactorios (y así lo hacen las autoridades europeas), la interpretación de los datos cambia con solo hacer la lectura inversa. Así, se obtiene que en 2018 el 4,5 % de alimentos a la venta en Europa no eran seguros por no cumplirla ley. También contenían más tóxicos de los permitidos el 4,1 de los alimentos consumidos en 2017, el 3,8 % en 2016, el 2,8 % en 2015, y el 2,9 % en 2014.

Es decir, aproximadamente entre tres y cuatro de cada 100 alimentos que comemos los europeos y europeas presentan residuos de plaguicidas por encima de los valores máximos que la legislación concibe como adecuados para proteger nuestra salud y la de nuestros hijos e hijas.

Los datos de España, si bien distintos y, sensiblemente mejores a los de la media de la Unión Europea, no alteran el paradigma descrito de satisfacción administrativa por los datos de cumplimiento, que en 2014 fueron del 98,6 %, del 98,9 % en 2015, del 98 % en 2016, del 98,2 % en 2017 y del 97,9 % en 2018 3.

Otro aspecto que pone en entredicho el sistema de vigilancia europeo es el escaso número de muestras analizadas. Así, en el caso español, las muestras analizadas fueron de 2711, 2.767, 2.295, 2.186 y 2.384 en los años 2018 a 2014, lo que nos sitúa a la cola de Europa en lo que se refiere al número de muestras por cada 100.000 habitantes: fuimos el furgón de escoba en el 2015, los antepenúltimos de 2016, los penúltimos en 2017 y de nuevo los antepenúltimos en 2018, únicamente por detrás de Finlandia y el Reino Unido.

La media española, en este último año fue de 5,6 muestras por cada 100.000 habitantes muy alejada de la media europea de 17,6, mucho más de la de Alemania con un 22,9 o Italia con un 19,7, y del 18,8 de Francia.

La diferencia en el número de muestras de plaguicidas estudiadas señala inequívocamente la disparidad de criterios entre los distintos Estados miembro de la Unión Europea. Puede concluirse que el sistema de vigilancia se basa en la voluntad, quizá arbitraria de las autoridades nacionales, en su capacidad analítica y en su decisión política de velar por la seguridad alimentaria, más que en un sistema de gestión uniforme y con los mismos estándares para todos los países.

La falta de mejora continua, indicada en los párrafos anteriores, se evidencia con mayor fuerza en los datos europeos sobre la presencia de múltiples residuos en la misma muestra. Así, en 2018 se detectaron residuos de varios plaguicidas en el 29,1 % de las muestras de alimentos. Al respecto, un dato que merece destacarse es que en una muestra de una baya de goji se detectaron hasta 29 pesticidas diferentes 4.

Estos datos evidencian que la ciudadanía europea se ve expuesta a un coctel de sustancias plaguicidas en su alimentación, lo que supone un riesgo para la salud humana, más cuando la evaluación de los residuos de estas sustancias en la comida se realiza de manera individual para cada tóxico y no se analiza la realidad, es decir, el efecto conjunto de los distintos plaguicidas en un mismo alimento o en la mezcla de alimentos que conforman nuestra alimentación diaria.

Los últimos datos de España correspondientes a las analíticas de las muestras recogidas en 2019 muestran que la tendencia de la presencia de múltiples plaguicidas en los alimentos españoles.

El dudoso honor de encabezar la clasificación del alimento con más plaguicidas en una única muestra son dos manzanas con origen Aragón y Comunidad de Madrid con nueve plaguicidas. Esto lleva a poder hacer la siguiente pregunta: ¿la manzana de la madrastra de Blancanieves cuántos residuos de plaguicidas tendría en nuestros días?

Lógicamente es imposible conocer la respuesta, pero probablemente más de uno de los cuarenta y ocho pesticidas que se han detectado en las manzanas analizadas.

Se debe modificar la norma jurídica europea que permite la presencia de residuos de plaguicidas en los alimentos, máxime cuando estos, como muestran los datos, son más de uno, urge que las administraciones en general y, en particular la riojana, implemente políticas de fomento de la producción ecológica que permitan que el derecho a la alimentación en cantidad y en calidad sea real para toda la ciudadanía con independencia del nivel económica de cada uno de nosotros y nosotras.

Koldo Hernández-Lozano, Área de Ecologistas en Acción sobre Tóxicos.

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