Alimentando al mundo en un clima cambiante: una hoja de ruta de adaptación para la agricultura

Existe una necesidad urgente de invertir en sistemas agrícolas modernos y ágiles en los países en vía de desarrollo, especialmente para ayudar a los pequeños agricultores más vulnerables a mantenerse al día con el cambio climático.

La agricultura a nivel mundial cuenta con un nuevo instrumento que traza el camino para acelerar la adaptación al cambio climático, y así cumplir con la tarea de alimentar a una población cada vez más creciente y bajo condiciones climáticas más extremas.

Se trata del informe “Alimentar al mundo en un clima cambiante: una hoja de ruta de adaptación para la agricultura”, un documento propiciado por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS por sus siglas en inglés), para la Comisión Global de Adaptación (CGA), y en el que el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) colaboró.

Este documento presenta los principales problemas que deben considerarse en una hoja de ruta de adaptación para la agricultura, con un enfoque particular en los países en desarrollo. La experiencia y los conocimientos de los científicos y socios del Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) alrededor del mundo se unieron, para responder preguntas como: ¿Cuáles son los principales riesgos climáticos para la agricultura y las implicaciones de no adaptarse? ¿Cuáles son las áreas clave donde se requieren acciones para avanzar en la implementación de prácticas agrícolas resilientes al clima? ¿Cuáles son las lecciones emergentes de los esfuerzos exitosos de adaptación en la agricultura? ¿Cuáles son las vías clave para escalar la adaptación agrícola

No podemos seguir haciendo las cosas como hasta ahora, no más business as usual. La comunidad involucrada en el desarrollo agrícola debe emprender transiciones importantes para que la creciente población mundial pueda producir y consumir alimentos, incluso con el cambio climático. No hay soluciones únicas o milagros en bandeja de plata; por lo tanto, es necesario establecer un portafolio de opciones específicas para cada contexto, pero esto solo será posible si actuamos de manera colectiva. Tal es el desafío que enfrentamos hoy para poder alimentar al mundo y lograr el objetivo de 1.5°C que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) acaba de ratificar.

La CGA fue lanzada recientemente en La Haya, con el respaldo y liderazgo de figuras influyentes como el exsecretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, el magnate Bill Gates y la directora administrativa del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, para superar las barreras que limitan la adaptación al cambio climático y acelerar el ajuste socio-empresarial requerido.

El informe, donde el IICA es uno de los coautores a través de su especialista principal en Resiliencia, Laura Meza, indica que para la adaptación del agro al cambio climático es necesario aumentar la inversión con el fin de modernizar los sistemas agrícolas, especialmente con los pequeños agricultores donde las brechas de rendimiento son grandes.

Además, destaca que se debe ampliar los servicios digitales y climáticos para promover el uso de herramientas y técnicas eficaces probadas por los productores; utilizar las finanzas públicas para eliminar riesgos e incentivar la acción climática por parte del sector privado; desarrollar capacidades de agricultores y empoderar a las mujeres y jóvenes rurales; e incrementar las políticas que crean un entorno propicio para la acción climática en los países.

“La adaptación del sistema de producción de alimentos es urgente en las Américas, no sólo por la alta vulnerabilidad al cambio climático del sector, sino que de ello depende el mantener e incrementar la oferta de alimentos que el continente hace al mundo. Afortunadamente no se parte de cero. Este documento da cuenta de varios ejemplos exitosos y demostrados que sirven de base para impulsar una transformación efectiva en el campo”, explicó Meza.

Según agregó la experta del IICA, el informe está dirigido a los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, los organismos intergubernamentales y las instituciones de investigación, para que puedan guiar sus esfuerzos de adaptación en la agricultura. Además, es parte de las acciones del Instituto en su compromiso con la construcción de una resiliencia y en escalar las acciones necesarias para la adaptación de la agricultura en el hemisferio.

“En su informe más reciente, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) destacó que las comunidades que dependen de la agricultura se ven afectadas de manera desproporcionada por los impactos y riesgos asociados al cambio climático. Un aspecto particularmente preocupante es que como sociedad no nos estamos adaptando en la forma y a la escala necesaria para enfrentar los desafíos que impone el cambio climático, de ahí la importancia del documento elaborado”, concluyó la especialista principal en Resiliencia del Instituto.

De acuerdo con los expertos, cinco recomendaciones deben ser “obligatorias” a partir de ahora para contrarrestar los riesgos del cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria, las cuales deben llevarse a cabo a escala en las futuras investigaciones, políticas, acciones y actividades relacionadas con el desarrollo rural.

1 Promover prácticas y tecnologías resilientes al clima y bajas en emisiones. Existe una necesidad urgente de invertir en sistemas agrícolas modernos y ágiles en los países en vía de desarrollo, especialmente para ayudar a los pequeños agricultores más vulnerables a mantenerse al día con el cambio climático.

2 Ampliación de los servicios digitales de información climática. La obtención de información oportuna y a la medida de las necesidades de los agricultores será crucial para ampliar su uso de herramientas y técnicas probadas y eficaces para la creación de resiliencia. Los sistemas de extensión rural digital, con datos actualizados y la disponibilidad de acceso a la tecnología digital son la solución.

3 Movilizar fondos innovadores para apalancar las inversiones de los sectores público y privado para la adaptación. Los ejemplos incluyen la facilitación de asociaciones público-privadas y el uso de fondos públicos para apalancar una actividad mucho mayor del sector privado.

4 Fortalecimiento de las organizaciones y redes de agricultores y consumidores. Se deben canalizar recursos considerables para apoyar la acción colectiva, desarrollar la capacidad de los agricultores y otras organizaciones locales, y potenciar la participación de las mujeres y jóvenes rurales.

5 Entregar políticas e instituciones habilitadoras. Los gobiernos deben incrementar su enfoque en la entrega de políticas que apoyen la agricultura resiliente para cumplir con los objetivos de adaptación para el sector; movilizar tecnologías, herramientas y prácticas agrícolas apropiadas; y apoyar la seguridad alimentaria mundial.

Es necesario actuar ahora y está en nuestras manos comenzar a realizar cambios colectivamente y a gran escala, convirtiendo la pobreza en bienestar, el hambre en salud y las amenazas del cambio climático en un futuro sostenible.

 

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