Agricultura y biodiversidad

Por cientos de años, la agricultura contribuyó de manera considerable a la diversidad de especies y de hábitats, dando origen a muchos de los paisajes de hoy. Sin embargo, durante el último siglo, la agricultura moderna intensiva, como consecuencia de los altos insumos de plaguicidas y fertilizantes sintéticos y de la especialización del monocultivo, ha tenido un impacto nocivo sobre la diversidad de los recursos genéticos de las variedades de cultivos y de razas de animales, sobre la diversidad de las especies silvestres de la flora y de la fauna y sobre la diversidad de los ecosistemas. La Lista Roja de especies en peligro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) resalta la pérdida del hábitat como la mayor amenaza a la que se enfrenta la biodiversidad, con las actividades agrícolas afectando al 70 por ciento de todas las especies de aves amenazadas y al 49 por ciento de todas las especies de plantas.

Diversidad de especies en la producción ecológica

Se ha demostrado que la diversidad de la flora contribuye con la estabilidad del ecosistema, mientras que la comunidad de invertebrados asociada a los límites del campo desempeña muchas funciones en el ecosistema, que incluyen el control biológico de plagas y de enfermedades, la polinización y el recurso de alimentos para niveles tróficos más elevados.

En la actualidad, está en riesgo la diversidad de la flora silvestre típica de los campos arables que constituye el hábitat principal para una amplia gama de especies. Muchas especies están en peligro debido a la intensificación agrícola que incluye el uso intensivo de fertilizantes minerales y de herbicidas, el manejo intensivo del suelo y la destrucción de los hábitats. En las especies de las praderas, la diversidad está también disminuyendo debido a la intensificación del manejo del pastoreo y a la mayor cantidad de insumos fertilizantes que se utilizan.

Mientras que en la agricultura convencional la maleza se considera perjudicial para el cultivo y se la elimina mediante el uso de herbicidas, en los sistemas orgánicos, algunas de las plantas que crecen en las adyacencias del cultivo son deseables, hasta cierto punto, por considerarlas útiles, dado que brindan una amplia gama de servicios ecológicos. Dichos servicios incluyen la protección contra la erosión del suelo, y la provisión de abrigo y recursos alimenticios para los organismos beneficiosos y los agentes polinizadores.

La disponibilidad limitada y el menor uso de nitrógeno, la aplicación de control mecánico y térmico de la maleza, las rotaciones de cultivos más diversos y, en general, una diversidad de cultivos más elevada, originan condiciones más favorables para muchas especies de plantas silvestres.

Las malezas influyen en la diversidad y abundancia de artrópodos (por ejemplo, escarabajos, hormigas y arañas) que actúan como recurso de alimentación, de protección y de abrigo. Las malezas pertenecientes a las familias Umbelliferae, Leguminosae y Compositae desempeñan un papel ecológico muy importante, dado que proporcionan alimento a varias especies de artrópodos y, de esta manera, mejoran su reproducción.

Con relación a los agentes polinizadores que se benefician en gran medida con la riqueza de flores, es muy importante el hecho de que la floración de la maleza sea más diversa y abundante en los campos arables orgánicos y en las praderas ecológicas que en los campos convencionales, en los que se encuentran muy pocas especies y en pequeña cantidad. Muchas especies de insectos que se nutren del néctar y del polen poseen una tasa de reproducción más elevada al beneficiarse con una mejor provisión de alimento a través de comunidades de plantas ricas en especies.

El sistema orgánico también favorece una abundancia de agentes polinizadores como las abejas y las avispas. Las plantas en el estadio de floración también son importantes para muchos artrópodos beneficiosos tales como los predadores y los parasitoides.

Los huertos ricos en crecimiento de vegetación intercalada poseen una incidencia menor de plagas de insectos que aquellos huertos tratados con herbicidas, principalmente como consecuencia de una mayor cantidad y eficacia de predadores y parásitos. De manera semejante, en otros cultivos permanentes, los cultivos de cobertura no sólo controlan la erosión y proporcionan nutrientes sino que también proveen una diversidad elevada de especies de flora y de fauna.

La agricultura ecológica manifiesta en la mayoría de los casos una biodiversidad de fauna más elevada que en la agricultura convencional. Además de que  cuenta con mejores recursos alimenticios, los factores clave consisten en un manejo de la protección de las plantas que sea más compatible con la fauna, en la fertilización orgánica, en la rotación de cultivos más diversificada y en paisajes más estructurados con hábitats seminaturales y bordes vivos.

De la mi sma manera las poblaciones de una gran cantidad de especies de pájaros han disminuido durante las últimas décadas en las tierras de labranza de Europa Occidental. Esta situación está probablemente relacionada a la intensificación de las prácticas agrícolas que incluyen una reducción general de la diversidad de cultivos, un aumento en el tamaño promedio de los campos, rotaciones simplificadas, el cultivo de hábitats naturales, el drenaje y un aumento en el uso de fertilizantes y de plaguicidas sintéticos.

La disminución registrada en las poblaciones de agentes polinizadores en la actualidad amenaza tanto los rendimientos de los cultivos de alimentos más importantes cuanto la supervivencia de las especies de plantas silvestres

Diversidad del ecosistema

De acuerdo con el World Resources Institute, un ecosistema está constituido por organismos de un hábitat en particular, como por ejemplo una granja o un bosque, junto con el paisaje físico en el que viven. Aunque muy pocas investigaciones se han llevado a cabo para comparar la diversidad del agroecosistema en los distintos regímenes agrícolas, es muy probable que muchos de los principios de la agricultura ecológica tengan un impacto positivo en la diversidad del ecosistema.

Diversidad del ecosistema en las normas de la agricultura orgánica

Las Normas Básicas de IFOAM para la Producción y Procesamiento en la Agricultura Orgánica incluyen los principios y las recomendaciones sobre los «ecosistemas orgánicos», y se toman previsiones «mantener una porción significativa de las granjas con el fin de facilitar la conservación de la biodiversidad y de la naturaleza», incluyendo (entre otros) los hábitats en los que se refugia la vida salvaje y los corredores silvestres que proporcionan nexos y conectividad al hábitat nativo.

La agricultura orgánica posee un alto potencial para revertir la disminución abrupta de la biodiversidad. Sin embargo, se deben realizar esfuerzos para mejorar las normas básicas orgánicas sobre biodiversidad y paisaje. Experiencias concretas demuestran que existe un potencial sinérgico considerable entre la conservación de la biodiversidad y los ingresos de la granja. Los temas de biodiversidad cuyo desempeño es mensurable son cada vez más importantes como base para subsidios y, al menos en algunos países, también influyen en las decisiones de los consumidores cuando compran productos orgánicos.

Hábitats seminaturales como herramienta de la producción ecológica

La conservación y el manejo de hábitats seminaturales juegan papeles preponderantes en la agricultura orgánica. Los hábitats naturales son refugios para las especies de plantas en peligro que, en tiempos anteriores se encontraban en lomas y campos arables. Los hábitats seminaturales y los márgenes del campo son también esenciales para la supervivencia de muchos invertebrados, en especial, como consecuencia de la existencia de alimento y condiciones aptas para la hibernación. También cumplen la función de ser nexos cruzados entre las lomas, los campos en barbecho y los diversos bordes del campo.

Áreas protegidas

De acuerdo con la definición de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (World Commission on Protected Areas), se consideran protegidas aquellas áreas dedicadas especialmente a la protección y al mantenimiento de la diversidad biológica. Las áreas protegidas no son siempre reservas naturales estrictas. Por el contrario, dichas áreas pueden cumplir muchas funciones que se complementan con la conservación de la biodiversidad. Como consecuencia de los beneficios en la biodiversidad, la agricultura orgánica ofrece una opción de gestión agrícola importante en diversas categorías de áreas protegidas.

Zonas de aislamiento

Un nexo secundario y ligado estrechamente con la diversidad del ecosistema, el manejo del área protegida y la agricultura orgánica se encuentra en las zonas de aislamiento (región cercana al límite del área protegida). Las zonas de aislamiento son, por su naturaleza, áreas en las que el manejo de las tierras apunta a mantener la integridad del ecosistema del área central protegida. En los lugares en los que la agricultura constituye el uso dominante de la tierra en las zonas de aislamiento, los efectos perjudiciales de los sistemas agrícolas se pueden reducir mediante la conversión a sistemas orgánicos. En los lugares en los que la agricultura constituye el uso dominante de la tierra en las zonas de aislamiento, los efectos perjudiciales de los sistemas agrícolas se pueden reducir mediante la conversión a sistemas orgánicos.

Apoyo a los sitemas agroecológicos por sus beneficios de biodiversidad

Existe un creciente reconocimiento entre las organizaciones de conservación de la naturaleza que indica que muchas de las especies interactúan con los sistemas agrícolas, aún cuando su hábitat primario se encuentra en áreas naturales. El manejo de estos sistemas agrícolas puede, de esta manera, afectar notablemente no sólo todos los niveles de la biodiversidad sino también el éxito de algunas especies en particular.

La organización de conservación alemana BUND sostiene que los conceptos tradicionales de protección de la naturaleza han fracasado porque no se han logrado los objetivos de conservación, ni siquiera en las áreas protegidas, como consecuencia de la intensificación agrícola en las áreas circundantes. Por tal motivo, muchas organizaciones de conservación están incentivando la extensificación general de la utilización de terrenos agrícolas y promoviendo la agricultura orgánica.

La implementación de medidas agroambientales de toda la Unión Europea e incluso de otros países de Europa debería constituir el núcleo de la estrategia ambiental de la Unión Europea y de todas las políticas agricolas comunitarias

En otras partes del mundo, los gobiernos y las agencias de desarrollo están comenzando a promover la agricultura orgánica, en especial en las áreas protegidas, como consecuencia de sus efectos beneficiosos con relación a la biodiversidad

por Simiente Disidente

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