Mujeres, agricultura familiar y agrobiodiversidad en la Amazonía

Como sabemos, los bosques húmedos y muy húmedos tropicales condicionan las posibilidades y riesgos de toda actividad humana en los territorios de nuestra Amazonía peruana. Menos conocido y reconocido es que la conservación del bosque amazónico es resultado de la coevolución entre la biodiversidad natural y los ancestros de nuestros pueblos indígenas amazónicos.

Menos difundido es que la mayor parte de la población indígena amazónica actual reside y desarrolla sus actividades productivas en 2,303 Comunidades Nativas reconocidas, de las cuales 1,538 cuentan con territorios titulados en una extensión total de 14.8 millones de hectáreas, que representa el 19% del total del territorio amazónico[1]. El mapa adjunto visibiliza su ubicación.

Y si nos referimos a la agricultura familiar[2] en la selva, también encontramos similar patrón en la baja densidad agraria de los productores. Así, casi 0.5 millón de productores/as, el 20% del total nacional (2.2 millones), tienen unidades agrarias que suman una superficie (agrícola y no agrícola) de casi 5 millones de hectáreas, 35% del total de superficie agraria nacional de productores/as agrarios individuales (14.1 millones h/a)[3]. Agricultura familiar en Comunidades Nativas, en caseríos ribereños, en predios privados de locales y de migrantes andinos.

Por lo que abordar la agricultura familiar en la Amazonía y la importancia de las mujeres en ello exige considerar la diversidad de agros en el bosque y en las culturas – indígenas y no indígenas-, además de las consideraciones socio-productivas usuales. Empezaremos desde estas últimas para llegar a lo indígena y la importancia estratégica de las mujeres.

La importancia actual de las mujeres amazónicas en la agricultura familiar puede estimarse a base de la importancia de la producción de los principales cultivos de la selva en el total nacional, donde participa como conductora y trabajadora familiar.

Amazonía: mujeres en el sector agrario y la agricultura familiar

Existe una gran diversidad de participación de las mujeres en los agros de la selva: productoras, trabajadoras familiares y/o asalariadas. Desde las cifras del empleo en el sector agropecuario (CENAGRO 2012)[4] encontramos que las mujeres constituyen el 30% del total de la fuerza laboral de la Amazonía/Selva: 1.2 de 4.2 millones de personas que trabajan. Sin embargo, casi la mitad de las mujeres se autoemplean: 582,876 (45%), de las cuales 89,306 (7%) son productoras/conductoras de sus unidades agrarias y 483,580 (38%) son trabajadoras no remuneradas (mayores de 12 años de edad) de unidades agrarias familiares de la Selva (456,750) conducidas por hombres o mujeres.  La otra mitad de mujeres, son trabajadoras asalariadas (55% del total) de unidades agroempresariales: apenas 5,515 de modo permanente y 698,335 de modo eventual/temporal.

Encontramos otra gran diversidad de roles en la agricultura familiar en la selva. Productoras/conductoras agrarias y mujeres que trabajan en los predios familiares: cuidadoras del bosque, proveedoras de alimento de origen agrario (cultivos transitorios y permanentes, frutos y plantas medicinales del bosque, crianzas de animales menores) para su familia/comunidad y, un sector, también proveedoras de ingreso monetario familiar por la venta de los excedentes en los mercados.

Desde la producción agrícola de la selva y su principal destino, identificamos que las mujeres en general participan como productoras y trabajadoras familiares, principalmente en los cultivos de yuca, sachapapa, pituca, pijuayo fruta y vergel frutícola, que están destinados mayormente al autoconsumo. Así como, en los cultivos como aguaje, camu camu, carambola, castaña, cocona, pacae, papaya, sacha inti, achiote, café y cacao, mayormente para la venta; y en el cultivo del plátano que tiene doble destino por igual[5].

Sin embargo, podría imaginarse que se trata de zonas homogéneas de monocultivos, como se presenta en los valles irrigados de la costa. En la Amazonía, lo más parecido a ello, son las parcelas de arroz o de maíz amarillo duro en las llanuras aluviales y barrizales; parcelas en las que mayormente trabajan los productores (hombres); por lo que no lo hemos incluido en la lista de cultivos con participación importante de mujeres. En su gran mayoría, los cultivos antes identificados se desarrollan como parcelas de monocultivo dispersas y/o como parte de sistemas agroforestales, donde hay policultivos, asociación de cultivos en las chacras que están rodeadas de bosque, donde la lluvia casi permanente es la principal fuente de riego (secano) y las prácticas agrícolas casi no aplican semillas mejoradas, ni fertilizantes, ni agroquímicos. También, las mujeres están a cargo de la crianza familiar de porcinos y de aves de corral, allí donde se desarrollan.

La importancia actual de las mujeres amazónicas en la agricultura familiar puede estimarse a base de la importancia de la producción de los principales cultivos de la selva en el total nacional, donde participan como conductoras y trabajadoras familiares: el 85% de la producción de yuca; el 93% del cacao y el 76% del café, se produce en la selva[6]. La yuca destinada para el autoconsumo y los mercados internos; cacao y café principalmente como materia prima de exportación para mercados convencionales y especiales (ecológico).

Mujeres indígenas: productoras y conservadoras de la agrobiodiversidad amazónica

La cobertura de los censos nacionales agrarios en la selva no ha sido estudiada, pero el trabajo de campo nos permite señalar que no es suficiente ni pertinente, y que los resultados subestiman la dimensión y complejidad de lo “agrario” y lo “indígena” de la Amazonía. A las barreras de acceso vial/económico, se suman la concepción occidental en los diseños y aplicación. Tratándose de la participación de la mujer indígena en la agricultura familiar (concepto de sesgo monocultural), es mucho mayor la deficiencia.

El trabajo en comunidades indígenas amazónicas nos lleva a concluir que las mujeres son las criadoras/cultivadoras de las yucas, inspiradas en el Mito Nugkui (espíritu femenino de la tierra que provee de diversidad de semillas para que las mujeres las críen y multipliquen). Por lo que, así figure el hombre indígena como conductor de la unidad agraria, quien es la productora es la mujer. Es decir, casi 50 mil mujeres indígenas amazónicas. Aunque, el CENAGRO 2012, estime a la baja, al menos, 8,908 de ese total son productoras indígenas amazónicas (10%) asumiendo el indicador de las que aprendieron a hablar con su lengua indígena/nativa (no se tiene cómo incluir las que aprendieron el castellano, pero hablan su idioma o se autoidentifican como indígenas)[7]. Al menos, de cada 100 unidades agrícolas familiares indígenas, 18 son conducidas por mujeres indígenas. Ver la Tabla siguiente.

El trabajo en comunidades indígenas amazónicas nos lleva a concluir que las mujeres son las criadoras/cultivadoras de las yucas, inspiradas en el Mito Nugkui. Por lo que, así figure el hombre indígena como conductor de la unidad agraria, quien es la productora es la mujer.

Si por biodiversidad entendemos la diversidad de tipos genéticos, de especies/variedades de flora, fauna y microorganismos, así como de la diversidad de ecosistemas en las que se encuentran; entonces, trataremos la biodiversidad cultivada/criada/conservada por las mujeres de nuestros pueblos indígenas amazónicos en dos dimensiones: una, en el sistema agroforestal familiar; y otra, en la reproducción de la agrobiodiversidad a nivel de los clanes familiares extensos en los sectores de río de los pueblos indígenas[8].

Tomando como referencia las mujeres de los pueblos awajún y wampis, nos remitimos a: primero, a la “Propuesta de Buen Vivir como Pueblo Awajun Wampis y con el Estado Peruano” (CEPPAW 2012; p.5) que incluye el “Reconocimiento a la mujer Awajún y Wampis, basadas en el mito de Nugkui, como base fundamental del Buen Vivir, especialmente en la conservación de la Biodiversidad para la Alimentación, Salud y Educación de las actuales y futuras generaciones”, entre las prioridades del Clan, del Pueblo y de la política pública a todo nivel, para hacer realidad el Buen Vivir con el Bosque.

Segundo, a destacar del estudio de Fidel Torres: “la seguridad de la alimentación de las sociedades Awajún – Wampís se sustenta en el rol de las mujeres como promotoras de la biodiversidad, agricultoras, usuarias del bosque, protectoras de las semillas y difusoras de los conocimientos de sus usos, técnicas, procesamiento y domesticación para el bienestar nutricional y de salud de sus familias como provisión permanente de alimentos durante todo el año, en base a sus estrategias de integración ecológica de la chacra con el bosque, diversificación, rotación y domesticación de especies”(2013. p.27)[9]. Estudio que identifica la agrobiodiversidad de las chacras de las mujeres sabias muum destacadas como inspiradas en Nugkui, que conservan in situ y proveen de semillas/esquejes y conocimientos a las mujeres jóvenes del Clan familiar extenso y que intercambian semillas con sus pares del sector de río y de otros sectores.

Mujeres, agricultura familiar y agrobiodiversidad en la Amazonía

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[1] Fuente: http://bdpi.cultura.gob.pe/ (visita diciembre del 2020)
[2] El término agricultura lo usamos en su definición convencional, abarcando las actividades relativas a la agricultura, crianza de animales y silvicultura.
[3] Tomamos la data del indicador de “Persona Natural” (productor individual) del Cuadro 1 sobre condición jurídica de los productores agropecuarios. Fuente: Base de Datos del IV Censo Nacional Agropecuario 2012 (INEI 2013). En adelante CENAGRO 2012.
[4] Resultados Definitivos del IV Censo Nacional Agropecuario 2012 (INEI, MINAGRI; 2013: pág. 32)
[5] Fuente sobre destino de la producción: Cuadro 37 de la Base de Datos del IV CENAGRO-2012
[6] Fuente: Cuadro 18 del Boletín Agro en Cifras-Julio 2022 (MIDAGRI) que presenta la data productiva de principales cultivos en la campaña agrícola reciente agosto 2021/julio 2022. Se ha estimado en base a la producción de los departamentos de Amazonas, Loreto, Ucayali, San Martín, Huánuco, Pasco, Junín, Cusco y Madre de Dios.
[7] El cuadro 23 de la Base de Datos del CENAGRO 2012 considera 6 opciones de idioma o lengua en el que aprendió a hablar: quechua, aymara, asháninca, otra lengua nativa, castellano, idioma extranjero. En la estimación hemos sumado la data de asháninca y otra lengua nativa.
[8] Este rol se desarrolla en: “Casi invisibles, conservando y defendiendo el bosque: mujeres awajún y wampis en el Alto Marañón (Amazonas-Perú).2019. Marlene Castillo Fernández. En: Mujeres frente al cambio climático. Ed. Rocío Silva Santiesteban. Lima, Perú: pp. 125-148
[9] “Nugkui; inspiración de las mujeres awajún en el manejo de la biodiversidad para su seguridad alimentaria en el Alto Marañón”. 2013. Fidel Torres Guevara. Lima, Perú; SAIPE.

Verano 2022 / 2023


Marlene Castillo

Exdirectora de SAIPE

Fuente: Publicado el 4 de enero de 2023 por la revista Intercambio

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