Las plataformas vecinales y ecologistas en contra de la ganadería industrial confirman los daños que causa este modelo

  • La Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial se opone a los posicionamientos sesgados y simplistas de las organizaciones agrarias y del sector cárnico, que no distinguen entre el modelo de ganadería extensiva y el modelo industrial.
  • Estas organizaciones ignoran que el modelo de ganadería industrial agrava la despoblación de zonas rurales al generar muy pocos puestos de trabajo y provocar un gran impacto ambiental, especialmente a través de la contaminación del agua con nitratos.
  • La reciente denuncia de la Comisión Europea a España por los altos niveles de nitratos en las aguas subterráneas es una evidencia más de los efectos dañinos de las macrogranjas.

Las más de 50 plataformas y asociaciones vecinales de 7 Comunidades Autónomas que forman parte de la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial no han entrado nunca ni entrarán en luchas políticas. La Coordinadora tiene un carácter transversal y su mensaje es claro: apoyar la ganadería extensiva frente al modelo de ganadería industrial, que ni fija población, ni dinamiza las zonas rurales económicamente, ni es la solución para la España vaciada y muy al contrario afecta gravemente a la calidad del entorno, de las aguas y del modo de vivir de los que trabajan y pueblan el mundo rural.

La Coordinadora no está en contra del consumo de carne, ni está en contra de la ganadería, se opone al modelo de ganadería industrial por los daños que provoca en el medio rural y apoya la ganadería extensiva, que respeta los recursos, fija población y ofrece un producto de calidad superior.

La ganadería industrial y las zonas rurales

La Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial pide a las organizaciones patronales cárnicas (ASICI, AVIANZA, INTERCUN, INTEROVIC, INTERPORC Y PROVACUNO) y a las organizaciones agrarias (ASAJA, UPA y COAG) que no hagan interpretaciones poco rigurosas y sesgadas de la problemática que supone la ganadería industrial en las zonas rurales. Estas declaraciones no hacen más que enturbiar el debate y mandar un mensaje erróneo a la ciudadanía.

Se están publicando titulares que no reflejan la realidad, como por ejemplo que las explotaciones de ganadería industrial generan mucho empleo. Según el informe de Principales Indicadores Económicos del Sector de la Carne de 2020 del Ministerio de Agricultura entre el año 2015 y 2020 el censo de cerdos en España ha crecido un 35%, sin embargo, el número de granjas de menor tamaño (menos de 1.000 animales) ha descendido un 30% en toda España en los últimos diez años. Es decir, cuánto más crece la ganadería industrial más granjas familiares desaparecen. Un estudio del Institute for Agriculture and Trade Policy lo reafirma concluyendo que este tipo de ganadería destruye el triple de empleos de los que generan, ya que al ser explotaciones muy automatizadas requieren muy poca mano de obra, y los trabajos que crea son de peor calidad, precarios y mal remunerados.

Hay infinidad de pueblos en España donde la ganadería industrial no ha frenado la despoblación, sino que la ha agravado. Por ejemplo, en el municipio albaceteño de Balsa de Ves con 131 vecinos, donde se crían unos 100.000 cerdos al año y que ha perdido un 40% de sus vecinos desde que se instaló la macrogranja en 2006.

Calidad de la carne

Está despertando mucha polémica que la carne procedente del modelo de ganadería industrial se califique como de peor calidad en comparación con la procedente de las explotaciones en extensivo. Es algo obvio si se conocen las diferencias entre los modelos de producción en intensivo y en extensivo, sobre todo en lo relativo a la alimentación del animal, el uso de antibióticos…  Nadie pone en cuestión que la carne que se exporta desde España cumple los requisitos legales y sanitarios, como se está malinterpretando. Simplemente que hay una carne barata procedente de ganadería industrial cuya calidad nutricional es menor respecto a la carne de ganadería extensiva.

Ejemplos de los efectos de la ganadería industrial

Las plataformas y asociaciones vecinales que forman parte de la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial se basan en hechos comprobados. Se puede citar como ejemplo de evidencia científica la contaminación del embalse de As Conchas en Ourense, que lo convierte en una «sopa verde» de nitratos y cianobacterias y su relación con gran cantidad de explotaciones de ganadería industrial en la comarca, acreditado por un estudio de la Universidad de Vigo en 2020.

Más recientemente, la Comisión Europea ha decidido llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por incumplir la Directiva de nitratos y no haber tomado medidas suficientes contra la contaminación de los acuíferos. En cuanto a la contaminación del aire, España lleva desde 2010 superando el límite legal de emisiones tóxicas de amoniaco que marca la legislación europea. Gran parte del amoniaco proviene de la degradación de los residuos de los animales.

Pero no son las únicas evidencias. También se pueden citar los pueblos segovianos de Ochando y Lastras de Cuellar, que tienen que abastecerse con garrafas de agua, ya que sus acuíferos están contaminados con nitratos. En las inmediaciones se encuentran explotaciones de ganadería industrial.

Además, hay que reseñar sentencias judiciales que avalan la contaminación del agua a consecuencia de la ganadería industrial, como por ejemplo la Sentencia nº 10/2018 del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha donde “queda suficientemente acreditado por los informes de los Servicios de Salud de la Consejería de Sanidad […] que las aguas de consumo público del Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey están contaminadas por los nitratos procedentes de los purines y estiércol originados por las granjas de cerdos”.

Asimismo, merece una mención el informe del Ministerio para la Transición Ecológica de 2019 alertando de la incidencia que estaban causando las granjas de cerdos en el desastre del Mar Menor.

España se encuentra en estado de Emergencia Climática, según lo declarado por el gobierno central en 2020 y con unos Objetivos de Desarrollo Sostenible que para cumplirlos necesitan de acciones que van más allá de llevar un pin en la solapa y de discursos bienintencionados.

La Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial está formada por más de 50 movimientos vecinales de 7 Comunidades Autónomas que trabajamos junto a organizaciones nacionales e internacionales por otro modelo de ganadería.

Por otro lado organizaciones ecologistas como WWF España, Greenpeace, Ecologistas en Acción o SEO/BirdLife han mostrado este miércoles su apoyo al ministro de Consumo, Alberto Garzón, tras sus últimas declaraciones en un medio de comunicación británico sobre la ganadería en España y las macrogranjas.

   «Lo que dice el ministro Garzón tiene toda la razón. Ese no puede ser el modelo para nuestro país», ha declarado a Europa Press el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, quien apuesta por consumir menos carne y de más calidad, como defiende el titular de la cartera de Consumo.

   Asimismo, Del Olmo ha explicado que la posición de la ONG es contraria al «modelo de ganadería intensiva, que se está imponiendo y que cuenta con todos los apoyos públicos oficiales, todas las subvenciones directas e indirectas». «Todas los apoyos están dirigidos a la gran industria de las macrogranjas, de la carne rápida que tiene unos impactos medioambientales y sociales brutales», ha destacado.

   El secretario general de WWF España ha asegurado que la alternativa a este modelo es la ganadería extensiva y ha alertado de que ésta en España «se está muriendo por falta de apoyo, por falta de relevo generacional» y porque está «abandonada».

   «Todos los esfuerzos van a la producción de carne rápida porque España se está convirtiendo en el Bangladesh de Europa, es decir, toda la producción de carne de cerdos, de pollos, de vacas que nadie quiere en Europa, porque la normativa ambiental y de derechos de los animales es muy estricta, se ha desplazado a España», ha insistido.

   Según el secretario general de WWF España, el país tiene «unos problemas brutales» y «espectaculares» de contaminación de acuíferos y de ríos por nitratos. «Esta deriva es peligrosísima», ha manifestado, al tiempo que ha señalado que la ganadería intensiva se alimenta de la soja que viene de la selvas tropicales que se están deforestando para estos cultivos.

   Del Olmo ha asegurado que la ONG está «muy de acuerdo» con la postura del ministro Garzón y ha añadido que «choca completamente» con los intereses de la industria y de determinados gobiernos «que están hasta arriba de macrogranjas, como son Castilla y León, Aragón, Cataluña o Murcia. «No genera empleo rural como sí lo haría la ganadería extensiva. Todo son, para nosotros, desventajas», ha sentenciado.

ELEGIR «CONSCIENTEMENTE»

   Por su parte, la responsable del programa de Agricultura de SEO/BirdLife, Tamara Rodríguez, considera «necesario» que los consumidores puedan distinguir los productos de la ganadería extensiva de los que provienen de la ganadería industrial y «elegir conscientemente cuál quieren apoyar».

   «Hacer esa diferenciación en el mercado compete directamente a los políticos, por lo que consideramos que el ejercicio que está haciendo el ministro Garzón es necesario, valiente y tiene vistas de garantizar el futuro de una actividad agraria sostenible y saludable para las personas y nuestro medio ambiente», ha declarado a Europa Press Tamara Rodríguez.

   Así, la responsable del programa de Agricultura de SEO/BirdLife ha señalado que «la ganadería extensiva produce alimentos de forma sostenible, integrándose en los ecosistemas mediante un aprovechamiento adaptado a la disponibilidad y a la conservación de los recursos naturales de los que depende, fijando población en el medio rural y dinamizando las economías locales».

   Sin embargo, ha alertado de que «la ganadería intensiva e industrializada, cuyo mayor exponente son las macrogranjas, genera enormes impactos ambientales y sociales ligados a la contaminación del aire, el suelo y el agua y la pérdida de biodiversidad». «Además, la ganadería industrial causa una fuerte competencia sobre los pequeños y medianos ganaderos extensivos, que acaban echando el cierre», ha recalcado.

   En la misma línea se ha expresado la Elisa Oteros, del área de Agroecología de Ecologistas en Acción, quien ha destacado que llevan años diciendo desde el ecologismo, «y está más que demostrado científicamente, que la ganadería industrial contamina la naturaleza y contribuye a destruir empleo y vaciar el mundo rural».

   «Las declaraciones del ministro Garzón son muy acertadas», ha afirmado en una entrevista con Europa Press, para después confesar: «Nos alegramos de que el Gobierno por fin defienda la ganadería extensiva y condene la industrial».

   A su juicio, algunos sindicatos y empresas «atacan ahora» al ministro Garzón porque «en realidad defienden los intereses de la agroindustria, en lugar de la salud de quienes consumen, el trabajo de ganaderos y ganaderas y la conservación de la naturaleza de la que todos dependemos».

   Ante la nueva polémica contra Garzón, Greenpeace acoge con «mucha satisfacción el firme posicionamiento» del ministro respecto a la «necesidad urgente de reducir el excesivo consumo de carne en España y de frenar en seco el modelo de ganadería industrial y las macrogranjas como su máximo exponente».

   «La producción de carne ha crecido de forma exponencial en España, casi un 1.000% desde los años 60, frente a poco más del 150% en la Unión Europea o en otros países como Alemania, Dinamarca o Francia», ha afirmado Luis Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace España, quien avisa de que «este crecimiento demencial de la producción de carne sólo ha sido posible debido a un destructivo modelo de ganadería industrial que está dejando una nefasta huella ecológica y social».

   En su opinión, «la industria cárnica y sus patronales, así como algunas organizaciones agrarias y muchos responsables políticos deben de una vez dejar de torpedear toda y cada una de las declaraciones del ministro Garzón, asumir con valentía sus responsabilidades en los graves problemas ambientales y sociales que genera la ganadería industrial y escuchar a la ciudadanía que pide cada vez más productos verdaderamente sostenibles», ha zanjado el responsable de Greenpeace.

   Finalmente, Ferreirim ha afirmado que «apostar por la ganadería ecológica es una oportunidad, pero es lamentable ver como mucha gente y entidades en España se siguen aferrando al destructivo modelo de ganadería industrial».

Fuente: Coordinadora Estatal No a la Ganadería Industrial y Europa Press











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