Del 20 al 30 de marzo se celebra la “Semana Sin Pesticidas”

Los plaguicidas han sido utilizados en grandes cantidades desde la década de 1950 por la agricultura intensiva. Este uso intensivo conduce a la presencia de residuos de pesticidas en todas partes: en el agua, por supuesto, ¡pero también en el aire, la niebla y el agua de lluvia!

Los pesticidas n están presentes en nuestra alimentación: cerca del 50% de las frutas y verduras producidas por la agricultura intensiva los contienen. Terminan en nuestros cuerpos, traídos allí por el agua, el aire y los alimentos consumidos. Nuestros cuerpos albergan así cientos de moléculas tóxicas, incluidos muchos pesticidas.

Estos plaguicidas suponen un auténtico problema de salud pública, y no solo para los usuarios más expuestos, sino también para la población en general. De hecho, los efectos de pequeñas cantidades de plaguicidas, en mezcla, durante largos períodos plantean muchos problemas de salud. La epidemiología nos muestra que las personas expuestas a pesticidas tienen más riesgo de desarrollar muchas enfermedades que otras: ¡el cáncer, las malformaciones congénitas, los problemas de infertilidad, los problemas neurológicos o el sistema inmunológico debilitado son más comunes entre ellas!

España es el país europeo líder en consumo de pesticidas, con un aumento anual continuado del 5 % desde 2011. Solo en 2016 se vendieron más de 76.000 toneladas de pesticidas en nuestro país, lo que supone 1,65 kg de pesticidas por persona. El elevado uso de pesticidas explica, al menos en parte, la elevada presencia de estas sustancias en nuestra comida y ríos, como revelan dos estudios recientes de Ecologistas en Acción. En 2015, la mitad de las frutas y hortalizas a la venta en España tenían residuos de algún plaguicida, 38 de los cuales eran sustancias con capacidad de alterar el sistema hormonal. En los ríos también se comprueba la amplia presencia de plaguicidas. Concretamente en 2016, se detectaron 46 plaguicidas en los ríos españoles, de los que 26 son disruptores endocrinos.

Del 20 al 30 de marzo se celebra la “Semana Sin Pesticidas”

Estos datos son especialmente preocupantes si tenemos en cuenta la relación que existe entre los pesticidas, la pérdida de biodiversidad, especialmente de insectos y las afecciones a la salud humana. Una reciente revisión de estudios estima que en los últimos 27 años las poblaciones de insectos voladores se han reducido en un 76%, lo que representa una pérdida anual del 2,8 % de la biomasa de insectos. La mitad de las especies de insectos están disminuyendo rápidamente y al menos un tercio se encuentran en peligro de extinción. La repercusión de esta pérdida para el medio ambiente es catastrófica, dado que los insectos son imprescindibles para el funcionamiento de los ecosistemas y la producción de los alimentos, al ser responsables de gran parte de la polinización de los cultivos.

Las razones del declive de los insectos son varias, pero las dos primeras son el cambio del uso del suelo, en particular el debido a los monocultivos industriales, y el elevado empleo de plaguicidas que se dispersan por el medio ambiente y envenenan las plantas silvestres, como las amapolas. La desaparición de insectos es especialmente grave si tenemos en cuenta que el 84 % de las plantas cultivadas en Europa y el 78 % de las flores silvestres dependen de los insectos polinizadores.

Asimismo, la utilización de productos pesticidas está íntimamente relacionada con ciertos problemas para la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de un quinto de los 12 millones de casos de cáncer que se diagnostican cada año en el mundo se pueden atribuir a exposiciones ambientales y ocupacionales. Estos y otros datos de la OMS vienen a confirmar un hecho que se sospecha desde hace tiempo: muchas de las enfermedades no contagiosas se derivan de la exposición química ambiental en su concepto más amplio. En concreto los plaguicidas disruptores endocrinos están relacionados con daños a la salud como problemas reproductivos, cáncer de mama, próstata y tiroides, enfermedades neurológicas y enfermedades metabólicas, como obesidad y diabetes. La normativa actual, que permite una cantidad supuestamente segura de residuos de pesticidas en los alimentos, no protege frente a los pesticidas disruptores endocrinos para los que cualquier pequeña exposición supone un riesgo. El binomio inseparable que forman salud y medio ambiente revela que, sin un entorno sano, limpio de tóxicos, no es posible el pleno desarrollo de los derechos humanos, tales como el derecho a la salud y el derecho a una alimentación de calidad.

Del 20 al 30 de marzo se celebra la “Semana Sin Pesticidas”

¿Qué es la Semana sin Pesticidas?

Los principales objetivos de la Semana sin Pesticidas son sensibilizar acerca de los riesgos para la salud y el ambiente de los pesticidas químicos, destacar y promover soluciones alternativas, y construir una red internacional para un mundo libre de pesticidas. Esta semana es la ocasión de mostrar al mundo que muchas organizaciones y ciudadanos quieren y logran liberarse de los químicos tóxicos. Estos 10 días son también la prueba de que la opinión pública se da cuenta cuan importante es elegir alternativas a los pesticidas para proteger la salud y el ambiente para las generaciones futuras.

¿Quién?

La Semana sin Pesticidas es organizada por Générations Futures. Por más de 20 años, la organización francesa viene trabajando en el tema de los pesticidas químicos y brinda apoyo para advertir sobre sus peligros. En el contexto de la Semana sin Pesticidas, la asociación reúne mas de 50 socios nacionales, organizaciones internacionales, así como también participantes locales.

¿Cuándo?

Se lleva a cabo cada año entre el 20 y 30 de marzo. Cada año, elegimos un tema específico que pasa a ser el centro de todas las actividades por 10 días. Este año, es la Soberanía Alimentaria!

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